La palabra «Misericordia» es muy importante para nosotros, como empleados del proyecto Oyugis Integrated (OIP). ¿Por qué? Porque consideramos que la misericordia hace surgir la vida donde se está perdiendo toda esperanza. La misericordia es regalo de Dios que hemos de compartir con otros. La misericordia se ve como el amor, y amar es hacer algo por otra persona. Requiere auto sacrificio y disponibilidad. Ser misericordioso proviene del corazón y no puede ser copiado de otras personas.

La misericordia nunca pregunta por un «cómo» o un «por qué», porque en los pobres somos conmovidos por el toque divino de Dios mismo. La misericordia nos libera del interés propio, que busca nuestra propia seguridad y protección. La misericordia fluye del simple amor incondicional de Dios en nosotros. Está arraigada en nuestros corazones.

Como gente misericordiosa debemos ser simples obreros en manos de Dios. En los pobres, nos enfrentamos al rostro de Dios. Frente a los pobres vemos a Cristo, que nos revela la esencia divina de los seres humanos. La pregunta que poderíaos hacernos a nosotros mismos es: «¿Realmente vemos el rostro de Cristo en los pobres?» Solo cuando nuestro amor sea puro y simple estaremos cerca de los pobres.

Cristo mismo es el modelo de pobreza. Cristo, en su total olvido de sí mismo con respecto a su dignidad divina, quiere nacer de una madre pobre. Él elige a un obrero pobre como padre adoptivo, y en todas las cosas opta por la pobreza. Cristo nos ha mostrado que la pobreza es el camino para llegar al cielo.

Cuando vemos el rostro de Cristo en la otra persona, su presencia nos llena de alegría.

Hno. Vincent Odhiambo, Kenia
De: carta no. 280 de Oyugis Integrated Project (Sep.-Dic. 2018)
Fuente: https://www.cmmbrothers.org/

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