La estatua del Cristo Redentor, con los brazos abiertos, ya no es la única representación de Jesús en Río de Janeiro (Brasil). El 18 de noviembre se inauguró una escultura del Hijo de Dios con una representación no muy habitual en la sociedad, pero que es sobradamente conocida por los miembros de la Familia Vicenciana: la de Jesús presente en los Pobres.

La estatua “Jesús sin techo” ha sido un regalo del artista canadiense Timothy Schamlz a la Arquidiócesis de Río de Janeiro con ocasión de la II Jornada Mundial de los Pobres, cuyo lema se inspira en el Salmo 34: “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó” (Sal 34,7).

“Las palabras del salmista las hacemos nuestras desde el momento en el que también nosotros estamos llamados a ir al encuentro de las diversas situaciones de sufrimiento y marginación en la que viven tantos hermanos y hermanas, que habitualmente designamos con el término general de ‘pobres'”, ha dicho el Papa Francisco en su mensaje con motivo de la fecha.

La estatua queda expuesta en la plaza frente a la Catedral Metropolitana de San Sebastián, junto a la estatua de la Madre Teresa de Calcuta, a 700 metros de la sede del Consejo Nacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl en Brasil (CNB / SSVP).

Quien visite la ciudad, encontrará la imagen de Jesús acostada en un banco de plaza, usando una manta fina. La obra hace alusión a las más de 4.600 personas que viven en la calle de la capital del estado de Rio de Janeiro.

La estatua es una réplica de la escultura donada al papa Francisco en 2016, que se encuentra en la entrada de la Limosnería Apostólica, en el Vaticano, organismo que tiene la función de ejercer la caridad hacia los pobres en nombre del Sumo Pontífice.

Además de la inauguración de la imagen, en esta Jornada Mundial de los Pobres, ha habido una serie de actos especiales: la Catedral de San Sebastián y el arzobispo de Río, Cardenal Orani João Tempesta, ofrecieron café, baño, corte de pelo, ayuda en procesos de emisión de documentos, evangelización, misa y almuerzo a los presentes en situación de calle. Después de la misa, el arzobispo bendijo la escultura de Jesús sin techo.

Fuente: Redacción de SSVP BRASIL


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