“Todavía hay una Italia hermosa, dispuesta a acoger, a integrar, a dar trabajo, a ayudar a estas personas, ya sean refugiados, solicitantes de asilo o simplemente ‘inmigrantes económicos’. Una Italia que funciona gracias a su trabajo, a la voluntad, al sacrificio. Son hombres y mujeres como nosotros, diferentes solo por la cultura, por las experiencias vividas, trayendo muchas heridas en su interior, pero con las mismas necesidades y sueños que nosotros”.

Esto es lo que la Federación Nacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl nos recuerda, en una declaración en la que subraya que “en las políticas de acogida son necesarias la verdad y la humanidad”.

“Hemos oído de todo contra esta ‘invasión’ que viene de África: ya ni siquiera se recogen esos pequeños cuerpos sin vida, rescatados por los que todavía sienten piedad por un niño que, aunque no sea suyo, es como si lo fuese”, dice el comunicado.

“¿Dónde está la humanidad? ¡La humanidad! Palabra que parece carente de sentido, no sólo por nuestra parte, sino por todos aquellos en todo el mundo que dieron un giro populista, nacionalista, soberanista… en los que la razón, la compasión, la piedad o la simple solidaridad son devueltos al remitente”.

“La Sociedad de San Vicente de Paúl —se recuerda— siempre se ha ocupado de los pobres, los débiles, y ha trabajando para construir la justicia social, dentro de un ideal de caridad. Por esto —dice la Sociedad de San Vicente de Paúl— no puede tolerar lo que está ocurriendo hoy en Italia y en Europa sobre la política migratoria, un fenómeno que va a durar años. Para gestionarlo no se necesitan cerraduras, sino opciones compartidas e inteligentes, que conjuguen reglas y derechos con el sentido de humanidad. Porque la humanidad es una, y solo la humanidad une a los pueblos y genera paz”.

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