1 Re 18, 20-39; Sal 15; Mt 5, 17-19.

“No vine para abolir la Ley sino para darle plenitud”

Estamos leyendo en el evangelio el llamado “Sermón del Monte” (Mt Caps. 5, 6 y 7). Jesús, desde lo alto de un monte (como Yahvé en el Sinaí) le propone al hombre la nueva Ley que viene a plenificar la antigua, dada a Israel. Sabemos cómo Jesús pone el acento en el rostro paternal y amoroso de Dios y en su “debilidad” por los más pobres, los descartados, los que no tienen voz y no cuentan para el mundo.

De esta manera, la nueva ley es un programa de Jesús que nos llama a unirnos a él y adherirnos a su Evangelio para dignificar la vida de los hombres y luchar contra todo lo que disminuya, oscurezca o limite su vida y su dignidad.

Su proyecto nos convoca a trabajar para que crezcan en el mundo la libertad, la justicia y la paz. A desterrar la violencia y la división, la desigualdad y la discriminación. Su proyecto, el proyecto del Reino de Dios, nos invita a soñar un mundo de hermanos solidarios y fraternos, que cuidan unos de otros, que se respetan y se perdonan porque ven en el hermano, el rostro de Jesús.

Ésta es la nueva ley. Más bien, es la síntesis de toda ley llevada a su plenitud: el amor.

Fuente: “Evangelio y Vida”, comentarios a los evangelios. México.
Autor: Silviano Calderón, cm

Pin It on Pinterest

Share This