Las muchas maneras de sostener el cuerpo de Cristo

por | Jun 2, 2018 | Formación, John Freund, Reflexiones | 0 comentarios

Sosteniendo el cuerpo de Cristo

Extraño mucho el poder distribuir la comunión en la Misa del Santuario de la Medalla Milagrosa. Por una variedad de razones, ya no puedo estar de pie durante largos períodos de tiempo. Además, no quiero arriesgarme a perder el equilibrio bajando los pocos escalones, con el copón en la mano, para repartir la comunión. En años pasados ​​me hubiese fijado en el privilegio de poder sostener y repartir el cuerpo de Cristo a cada persona. ¡Entonces un día vino una idea a mi cabeza! Estaba dando el Cuerpo de Cristo al Cuerpo de Cristo en cada persona que se acercaba. No puedo explicar cuánto supuso esto para mí: he querido desde entonces mirar a cada persona a los ojos y ver en esa persona el Cuerpo de Cristo.

Pero ahora me veo obligado a sentarme mientras otros distribuyen el Cuerpo de Cristo.

¿Qué es más fácil?

Pero ahora hago otra pregunta. Tomando prestada una frase de Jesús, pregunto «¿qué es más fácil?»:

  • ¿Un sacerdote sosteniendo el Cuerpo de Cristo sobre una patena finamente labrada?
  • ¿Un sacerdote sosteniendo el cuerpo de Cristo en una procesión de Corpus Christi?
  • ¿María sosteniendo el cuerpo roto de su hijo, como lo imaginó Miguel Ángel?
  • ¿Cualquiera de nosotros sosteniendo el cuerpo roto de Cristo que Dios nos confía en los necesitados?

El cuerpo de Cristo confiado a nosotros

El anterior Superior General, P. Robert Maloney, nos recuerda cómo san Juan Crisóstomo se centra con palabras desafiantes en la relación entre la Eucaristía y los pobres:

¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo contemples desnudo en los pobres, ni lo honres aquí, en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: Esto es mi cuerpo, y con su palabra llevó a realidad lo que decía, afirmó también: Tuve hambre, y no me disteis de comer, y más adelante: Siempre que dejasteis de hacerlo a uno de estos pequeñuelos, a mí en persona lo dejasteis de hacer.

¡Poderosas palabras! Es lo que Vicente de Paúl tenía en su corazón y en su mente cuando dijo:

No debería juzgar a los campesinos pobres, sean hombres o mujeres, por su aspecto externo, ni por sus capacidades mentales aparentes. Y esto es difícil de hacer, ya que con mucha frecuencia apenas parecen tener la apariencia o la inteligencia de seres razonables, pues son groseros y ofensivos; pero dale la vuelta a la moneda, y verás a la luz de la fe que el Hijo de Dios, quien eligió ser pobre, se nos representa en estas personas.

¿No es esto lo que vemos hacer al Papa Francisco de muchas maneras, mientras viaja por todo el mundo?

Para la reflexión:

  • ¿Tenemos el coraje de María para sostener el cuerpo de Cristo que se nos presenta?
  • ¿Soy consciente cuando sostengo el Cuerpo de Cristo?
  • ¿De qué cuerpo de Cristo soy consciente?
  • ¿Reconocemos el cuerpo de Cristo en todos los que conocemos?

Ver entrada relacionada: «Corpus Christi: obtuviste la imagen, pero… ¿recibiste el mensaje?»

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