Sant 5, 13-20; Sal 140; Mc 10,13-16.

Mucho puede la oración insistente del justo”

El apóstol Santiago nos invita a orar unos por otros, con insistencia y sin desfallecer.

En un grupo de reflexión, después de varios días de haber hablado del tema de la oración, una señora se acerca muy contenta y comparte con el grupo su experiencia sobre la oración, en concreto sobre la oración de intercesión y dice: Yo tengo dos hijas, una de 8 y otra de 15 años, que continuamente están peleando. El día de ayer la mayor nos pidió permiso a su papá y a mí de participar en un convivio de la escuela; y por la inseguridad que actualmente se vive y por lo que se sabe de esos convivios de adolescentes, no le permitimos asistir. Su hermanita se dio cuenta y muy tierna se acerca a su papa y a mí y nos dice en voz baja y en tono de súplica: “dejen ir a mi hermana a su fiesta, yo lavaré los trastes que le tocan”. Ante tal suplica tuvimos que dejar ir a nuestra hija a su convivio.

Seguro que Dios actúa así con nosotros cuando pedimos de corazón unos por otros, ante las penalidades que día a día vivimos.

A Dios le agrada que nos reconozcamos como hermanos.

Fuente: “Evangelio y Vida”, comentarios a los evangelios. México.
Autor: Jesús Santoyo Mondragón, cm

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