Vale la pena escuchar esta reflexión con el amigo Agustín Ticona. Que Dios toque nuestros corazones y por medio de este testimonio. Veamos la vida con los ojos de Dios, con esperanza, fe, alegría.

Casi no ve, casi no puede andar ni oir, pero no para de caminar, de hablar de Dios, de dar una palabra oportuna. Agustin es un signo de Dios que edifica y nos dice que, con Dios, nuestra vida siempre es más fácil y feliz:

Por causa de Dios, dono este hogar, para ayudar. Por lo que estoy enfermo, tal vez por donar este lugar Dios pueda salvarme. Esta capilla tal vez está pidiendo a Dios por mí. Por causa de Dios estoy donando este hogar. Tal vez por esto estoy viviendo espiritual… para que entre la civilización a esta comunidad, los padres pueden enseñar aquí. Alguna enseñanza pueden dejar aquí. Para que entre Dios. Me gustan los cursillos por sus enseñanzas, porque en el campo cuesta la enseñanza. Los del campo no somos nada si no aprendemos… también los del campo podemos ser doctores…

Son palabras textuales de un humilde campesino boliviano que deben motivar nuestra reflexión. Bendigamos al Señor por este hombre.

Fuente: Facebook de Carolina Boada, misionera vicentina de Venezuela.

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