En el Evangelio de San Mateo, Jesús concluye el sermón del monte diciendo: “El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. […] El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena” (Mt 7, 24-27).

San Vicente comenzó sus Reglas Comunes para los sacerdotes de la Congregación de la Misión refiriendose a estas palabras de Cristo, para expresar su firme confianza en las máximas de Cristo. Él escribió: “La doctrina de Jesucristo nunca puede engañar, mientras que la del mundo es siempre mentirosa, afirmando el mismo Jesucristo que ésta se parece a un edificio construido sobre arena; pero que la suya es semejante a un edificio construido sobre firme roca” (RC, 1).

Vicente nos exhortó a nosotros, sus hijos e hijas espirituales, a que, en todas las situaciones y en todos nuestros emprendimientos, nos preguntásemos: “¿Qué hubiera hecho Cristo?” o “¿Qué quiere Cristo que haga?”. Nos dice San Francisco de Asís: Leer la Sagrada Escritura es pedirle consejo a Cristo. Cuando dedicamos tiempo a leer y meditar en las Sagradas Escrituras, podemos saber lo que Cristo quiere que hagamos.

El salmista comienza el libro de los Salmos comparando a la persona que se deleita en la palabra de Dios con un árbol plantado cerca de una corriente de agua: “Su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin” (Sal 1, 2-3). Jesús nos dijo que no solo escucháramos la palabra sino que la pusiésemos en práctica. Santiago también nos dice lo mismo: “Poned en práctica la palabra y no os contentéis con oírla, engañándoos a vosotros mismos” (Sant 1, 22).

Sobre el autor:

fr-binoyEl P. Binoy Puthusery, C.M., es un sacerdote paúl perteneciente a la Provincia de India meridional. Fue ordenado sacerdote el 27 de diciembre de 2008 y poco después sirvió como coadjutor en Tanzania. En 2011, después de dos años de ministerio, fue nombrado Director Espiritual de las Hermanas Vicentinas de la Misericordia, en Mbinga, Tanzania, en donde sigue en la actualidad.

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