Cuando la Sociedad de San Vicente de Paúl comenzó en 1833, la primera acción emprendida por Federico Ozanam y sus compañeros vicencianos fue la visita domiciliaria a los que vivían en pobreza. La idea de salir en pareja es algo que pocas organizaciones intentan y, sin embargo, cuando Ozanam le preguntó a Sor Rosalía Rendu qué medidas podrían tomar para demostrar lo que significaba ser católico para ellos, ella recomendó la visita domiciliaria. Siempre hay preocupaciones en cuanto a visitar a alguien que probablemente vive en un área que adolece de mala salud, condiciones sanitarias y peligro para la propia seguridad.

Sin embargo, Ozanam y sus seguidores escucharon el consejo de Sor Rosalía y comenzaron lo que creo que podría considerarse un verdadero proyecto de cambio sistémico. Fueron a buscar y encontrar a Jesucristo en los rostros de los pobres de París y, al servirlo a través de sus obras, pudieron entender lo que San Vicente quiso decir cuando dijo que somos nosotros quienes somos evangelizados por Cristo a través de nuestro contacto personal con él cuando nos encontramos con la persona pobre.

La pureza y la espiritualidad de esas primeras visitas a domicilio continúan siendo el foco principal del trabajo de la Sociedad. Sin embargo, si observamos el hecho de que Ozanam, que era un fuerte defensor de la justicia social, ciertamente se dio cuenta que estas visitas a domicilio también nos dieron la oportunidad de escuchar a aquellos a quienes buscamos ayudar y, al hacerlo, obtenemos una comprensión única de la pobreza. Esta comprensión nos permite hablar y actuar de formas que pueden aliviar las causas de la pobreza.

No hay duda de que en el mundo de hoy, las mismas razones para hacer visitas domiciliarias son tan importantes y vitales si queremos entender completamente por qué existe la pobreza y cómo podemos alentar el cambio sistémico que puede conducir a la esperanza en un futuro mejor. Desafortunadamente, para algunos de nuestros miembros, la visita a domicilio se ha convertido en un servicio de entrega, que erosiona la intención original. Voy a abordar este tema en el próximo artículo.

Sobre el autor:

Jim Paddon vive en London, Ontario, Canadá y es ex-presidente del Consejo Regional de Ontario de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Actualmente es presidente del Comité Nacional de Justicia Social de la Sociedad en Canadá. Está casado con su querida esposa Pat y tienen seis hijas y once nietos. Jim ha sido miembro de la Sociedad desde los años 70.

Pin It on Pinterest

Share This