Cada semana llegan muchos haitianos a la ciudad industrial de Contagem y Betim, pertenecientes a Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais – Brasil. Cuando un haitiano logra estabilizarse con vivienda y empleo, inmediatamente ahorra dinero para enviar a parientes y amigos de Haití a fin de que puedan venir también a Brasil. De este modo, se están formando muchas comunidades.

Cuando un Padre Paúl de una de las parroquias vio la realidad de estos inmigrantes, se puso en contacto con las Hijas de la Caridad de la Casa Provincial, quienes, a su vez, se pusieron en contacto con los Vicencianos de estas localidades. Juntos desarrollaron planes de acción para ayudar a los haitianos a ganar su espacio en Brasil. El primer paso fue obtener alimentos, muebles y todo lo necesario para comenzar la vida en otro país. El segundo paso fue organizar clases para el aprendizaje del idioma. Pero la comunicación fue difícil, ya que los haitianos solo entendían francés y criollo. Un Padre Paúl que, con su propio esfuerzo, aprendió estos idiomas, los ha instruido, con la ayuda de dos Hijas de la Caridad de la Provincia de Belo Horizonte. Poco después, recibieron el refuerzo de otra Hermana para las clases de portugués.

Las clases tienen lugar los lunes en la sala parroquial de Contagem y los miércoles en Betim en la casa de una señora que renunció a una parte de su casa para que allí se organizara una clase. Estas clases son prácticas, parten de su realidad y de su necesidad. Al final de cada clase, se les ofrece la merienda, así como donativos para ayudar a mantener a la familia. Actualmente, muchos pueden ya expresarse con claridad en portugués lo que ha supuesto una gran ventaja para buscar trabajo, en las relaciones con su entorno laboral y en la convivencia con los brasileños.

Además de las clases y las ayudas básicas de supervivencia, los Vicentinos, voluntarios de la parroquia y nosotras, Hijas de la Caridad, les ayudamos para obtener empleo. Sin embargo, estos trabajos no siempre están en línea con su profesión. Los haitianos llegan a Brasil sin ninguna documentación sobre su formación, ya que debido a los costos del viaje tienen que salir de Haití con poco equipaje. También se les remite al Centro ZAMNI (Centro del amigo en criollo) a fin de que regularicen la documentación necesaria para permanecer en Brasil. Como muchos son portadores de enfermedades, son también derivados a recibir tratamiento médico.

Las dificultades culturales se convierten en un gran obstáculo para el logro del trabajo, especialmente para las mujeres, ya que la mayoría de los servicios están relacionados con la limpieza y la cocina. Desafortunadamente, las mujeres no están preparadas para asumir estos roles y terminan perdiendo su trabajo o la oportunidad de obtener otro. Ahora el mayor desafío es organizar un proyecto que les permita aprender este tipo de trabajo a fin de que puedan obtener un salario para ayudar al mantenimiento de su familia. Las clases de aprendizaje les capacitaran para realizar el servicio doméstico y para poder comprar las herramientas necesarias para practicar la peluquería, ya que muchos se llaman a sí mismos peluqueros. Ahora estamos buscando ayuda económica para este proyecto. ¡Debemos ayudarles a ser protagonistas de su propia historia!

Esta misión es gratificante. Es maravilloso ver la alegría en los ojos de cada haitiano con los que nos relacionamos. Pedimos al Señor que continúe inspirando e iluminando a los voluntarios que han surgido a lo largo de la misión para que podamos continuar ayudando a estos hermanos migrantes. Que Él nos conceda, también, fuerza y ​​audacia para no desanimarnos nunca ante los desafíos.

Sor Jane Carla Gomes de Souza, Sor María Rozaria Silva y Sor Shirley Santos Silva, HH.CC.
Provincia de Belo Horizonte – Brasil
dedicadas al servicio de migrantes haitianos
Fuente: http://filles-de-la-charite.org/

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