Evangelio y Vida para el 10 de marzo de 2018

por | Mar 10, 2018 | Cuaresma, Evangelio y Vida, Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Os 6, 1-6; Sal 50; Lc 18, 9-14.

“¡Oh Dios! Ten compasión de mí, que soy pecador”

Este es el ruego del hombre que se reconoce delante de la presencia de Dios. Sólo Dios es bueno, sólo él no ha hecho tratos con el mal. Sólo él mantiene su fidelidad.

Este reconocimiento no es una culpa que pesa sobre la humanidad, un malestar que impida experimentar la paz y el gozo. No es tampoco la insistencia sobre el pecado en sí mismo, sobre todo durante la cuaresma. Es más bien, reconocer la bondad de Dios en nuestra propia vida: él nos hace dignos, él sana nuestras heridas, él nos bendice con su presencia.

El recaudador de impuestos es imagen de la persona que no finge delante de Dios, sopesa su vida y se da cuenta de que necesita cambiar de dirección, sus fuerzas están debilitadas, su voluntad no alcanza para ponerse en pie… sólo la gracia de Dios le puede resituar y ayudar a transformarse.

Aprovechemos este tiempo cuaresmal para hacer una pausa en nuestro camino y mirar nuestra vida delante de Dios, con seguridad experimentaremos lo que aquel hombre del evangelio oraba: “Señor ten compasión de mí, porque soy pecador”… y volveremos a casa con los pecados perdonados.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Emmanuel Velázquez Mireles, cm

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