Sab 6, 1-11; Sal 81, 3-4.6-7; Lc 17, 11-19.

“Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros”

Jesús tuvo compasión de aquellos diez leprosos y, por el camino, ellos quedaron limpios y curados. Pero “sólo uno de ellos, volvió y, postrándose ante los pies de Jesús, le daba gracias”. Y tú, Señor, alabaste al único leproso que no se presentó a los encargados, pues el corazón le dijo que era más urgente volver a darte las gracias.

En verdad, la vida cristiana es acción de gracias. Cristo me amó y se entregó por mí, y me sigue dando su vida. Si lo escucho y le hago caso, si lucho, si trabajo, si sudo sirviendo a mi prójimo, si caigo, me perdona y me levanto, si me empeño en amar gratis… ¿qué es todo eso, si no acción de gracias a aquel que me amó primero y me capacitó para en algo amarlo? No acumulo méritos, sólo barajo acciones de gracias. –Hay otras formas de decir esto, desde la propia vida. Así lo hace Tyler Cloyd, pitcher de los Yankees.

“En el fondo, el catolicismo siempre estuvo en mi vida, pero durante muchos años tenía su asiento atrás del béisbol. El Pitching (‘–Lanzar bolas) era lo mío. Trabajé muy duro para ser talentoso en el béisbol, pero no pensé mucho en el origen del talento. En mi mente yo tenía una visión estrecha de la vida. No iba a misa muy amenudo, pero con la llegada de mi esposa, Tonya, empezamos a ir juntos incluso antes de casarnos el 2010. Fue un paso en la dirección correcta, pero había más por entregar. Unos tres meses antes de casarnos, ambos tomamos conciencia que debíamos darnos en todo a Dios. Ser católicos superficiales no era algo bueno; así que empezamos a prestar atención a la llamada para dejarnos transformar en Cristo”. Esa es su acción de gracias. Y en ella siguen.

Fuente: “Evangelio y Vida”, comentarios a los evangelios. México.
Autor: Honorio López Alfonso, cm

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