Durante la audiencia con el Santo Padre, el 14 de octubre, la Familia Vicenciana de todo el mundo asistió al lanzamiento oficial de la iniciativa de nuestra Familia en contra de la falta de vivienda. Mark McGreevy, Director Ejecutivo de “Depaul International”, fue el encargado de hacer la presentación, cuyo texto transcribimos a continuación:

 

¡Buenos días para todos y todas! ¡Bienvenidos (as) a la Plaza de San Pedro!

Mi nombre es Mark McGreevy, y soy el Director Ejecutivo de “Depaul International”. Conformamos un equipo de caridad, a favor de los “Sin Techo”, el cual fue establecido hace 27 años, como una colaboración de la Familia Vicentina. Empezamos a trabajar como un pequeño refugio para personas sin hogar, en el año 1999 en Londres.  El día de hoy, DePaul International se encuentra trabajando en 7 diferentes países, asistiendo a más de 22,000 personas sin hogar por año.  La razón por la cual les estoy hablando hoy, se debe al llamamiento del Comité Ejecutivo de la Familia Vicentina, me solicitó poder anunciar en su nombre, el lanzamiento de la Alianza famvin a favor de los Sin Techo.  Este proyecto constituye uno de los más ambiciosos emprendimientos asumidos en la existencia del Movimiento Vicentino.  Pretendemos ayudar a cambiar la vida de cientos de miles de personas sin hogar, alrededor del mundo, y asegurarnos que sus voces sean escuchadas por los responsables politicos locales, nacionales e internacionales, incluyendo a las Naciones Unidas. Muy pronto nuestra ambición será unirons a la cruzada para acabar con la falta de vivienda en el mundo.  Un poco más de todo ésto, luego.

Celebramos, en el año 2017, el 400o aniversario del nacimiento del Carisma Vicentino.  Este Carisma se puntualiza major de cara a la historia de la familia pobre y enferma de la Parroquia de Chatillon (Francia), en la cual Vicente estaba sirviendo como Párroco.  La familia se encontraba demasiada enferma, para trabajar o incluso para salir de su casa,  que Vicente se dió cuenta que ellos necesitaban ayuda material – alimentos, agua y cuidados de enfermería – para poder sobrevivir.  Mientras se encontraba celebrando la Eucaristía, él imploró la ayuda de su feligresía. Posteriormente, en el mismo día, se dirigió a visitar la familia, llevando consigo pan, queso y leche.  A lo largo del camino, Vicente se encontró con muchos de sus feligreses quienes respondieron a su súplica de ayuda y también llevaron alimentos y bebida para la familia. Vicente pudo darse cuenta que demasiada comida se estaba proporcionando en ese momento: que el pan se pondría rancio y la leche se estaría agriando. No existía plan alguno para garantizar el suministro de bienes en los días o semanas venideros.  Fue en este punto que Vicente percibió que existía una “gran caridad”, que se encontraba necesitada de una organización adecuada que garantizara su efectividad.  El dijo: “No es suficiente hacer el bien, hay que hacerlo bien”.  Así nació el Carisma Vicentinao, para animar y organizar la Caridad.

Desde ese momento, Vicente dedicó su vida a la organización de la Caridad, iniciando en Francia y llegándose a extender por toda Europa y posteriormente alrededor del mundo.  El no se imaginó cómo una simple idea podría, a lo largo de los años, llegar a convertirse en un Movimiento Internacional que abarca más de dos millones de miembros que pertenecen a unas 125 organizaciones laicas y religiosas que consideran a Vicente como su fundador, en la misión compartida de organizar la Caridad.  De la misma manera Vicente no pudo inmaginarse el nivel y tamaño de las obras de caridad, emprendidas actualmente por la Familia Vicentina, sirviendo a millones de los más pobres, entre los pobres, a nivel mundial.

Al inicio de este año, con ocasión del comienzo de la celebración del 400o aniversario del Carisma, los líderes de la Familia Vicentina invitaron a sus miembros a reflexionar en torno al Evangelio de Mateo 25, 35 “Fuí forastero y tú me recibiste”.  ¿Quiénes son los forasteros en medio de nuestra realidad actual?  ¿Cómo podemos acogerles? ¿Cómo podemos responder a las nuevas y emergentes necesidades como Vicente y sus feligreses lo supieron hacer en Chatillon? ¿Cómo podemos llegar a quienes sufren la discriminación y soledad por causa de su fe o el color de su piel?  ¿Cómo ayudamos a quienes viven la soledad con mala salud física o mental?  ¿Los ancianos que enfrentan el abandono, en un mundo que cambia velozmente?  Estoy seguro que muchas de estas problemáticas constituyen desafíos familiares, para ustedes, en sus ministerios locales y nacionales.

La investigación académica y anecdótica manifiesta que una de las maneras más común, en la cual la Familia Vicentina Global “da la bienvenida al forastero” se focaliza en su trabajo a favor de aquellos que se pueden ubicar dentro de una definición más amplia en la condición de los “Sin techo”: válida para quienes viven físicamente en las calles o como refugiados; refugiados que buscan seguridad; los necesitados de asilo; los desplazados internos o personas que se encuentran atrapadas en asentamientos inseguros, tales como los tugurios o favelas. La Agencia de Asentamientos humanos de las Naciones Unidas, en su informe más reciente, calcula que más de 1.2 billones – de los 7 biillones de personas de este planeta se encuentran sin hogar, de una forma u otra; y que probablemente irá en aumento como resultado de los niveles de pobreza, desastres naturales y urbanización.  Por ejemplo:

  • En la actualidad hay 65 millones de refugiados, en el mundo; lo cual constituye el nivel más alto que se haya podido registrar.
  • Existen 863 millones de hombres, mujeres y niños vivendo en tugurios y favelas, alrededor del mundo.
  • Para el año 1950, solo 746 millones de personas vivían en nuestras ciudades. Esta cifra ha crecido a  9 billones para el año 2014 y alcanzará los 6.4 billones para el año 2050. Esto ejerce una presión enorme sobre la vivienda y los servicios públicos, a medida que la urbanización se acelera.
  • Hay un número creciente de personas sin hogar en las calles, aquí en Europa y en todo el mundo, que amenaza la estructura de seguridad y requiere ayuda para la reinserción comunitaria social.

Durante su vida, Vicente estuvo muy comprometido en la atención a los desamparados.  Abrió “13 casas” para el cuidado de miles de niños “encontrados” en las calles de París. El abrió comedores para los desamparados y necesitados, sin hogar, a lo largo de París.  Vicente escribió que en la casa madre de San Lázaro “la sopa se distribuía diariamente a 14 o 15 mil personas, que podrían morir de hambre si no tuvieran esta ayuda.”

Así mismo, Vicente recaudó dinero y proporcionó refugios seguros a miles de refugiados – hombres, mujeres y niños – que huían de las guerras y el hambre desde Lorraine. El mismo se hizo presente en los tugurios de Francia y ofreció oportunidades de educación para los pobres, así como también la capacitación, para aprender oficios, que les permitieran crecer y prosperar.

A lo largo de su historia, la Familia Vicentina ha continuado la tradición de ayuda a las personas que no tienen hogar: refugiados que llegan a nuestras costas buscando seguridad; habitantes de los tugurios en Africa, India, América Latina y en las calles de nuestras ciudades, alrededor del mundo. Sin embargo, en este año del 400º aniversario, y enfrentando la epidemia global de personas sin hogar, los líderes de la Familia Vicentina se preguntan con mucha razón: ¿Qué más podemos hacer? ¿Cuán efectivos seríamos si este gran movimiento Vicentino mundial colaborara con mayor cercanía y unidad?

Con estas preguntas en la mente, me complace anunciar hoy – en nombre del Comité Ejecutivo de la Familia Vicentina – el lanzamiento de la Alianza Vicentina a favor de los “Sin Techo”: una nueva iniciativa global de la Familia Vicentina para servir a los desamparados, como parte de nuestras celebraciones en torno al 400º aniversario del nacimiento de nuestro Carisma. En resumen, los objetivos de la Alianza Vicentina a favour de los “Sin Techo” son:

  • Hacer una diferencia, real y sostenible, en la vida de cientos de miles de personas sin hogar alrededor del mundo, promoviendo el crecimiento de nuevos servicios para los refugiados, moradores en tugurios y gente que vive en las calles. Les pido a todos que consideren que más se puede hacer y que devuelvan ese mensaje a la Familia Vicentina a través de su Congregación, Asociación o Consejo Nacional famvin de su país. ¿Cómo podemos llegar mejor a las personas sin hogar, en nuestra propia realidad, para otorgarles comida, refugio, acompañamiento y oportunidades?
  • Construir una red sólida, entre los grupos Vicentinos existentes que trabajan en el espectro de la falta de vivienda, apoyándoles en la medida en que se va desarrollando. Nos gustaría escuchar lo que están hacienda y ver la manera en que podemos ayudarles a crecer.
  • Apoyar y desarrollar a los líderes, existentes y emergentes, en torno a la ayuda hacia los sin techo en todo el mundo, a través de programas de capacitación. Déjennos saber si ustedes necesitan ayuda, o conocen algunos candidatos.
  • Compartir las mejores investigaciones, prácticas y modelos efectivos en el trabajo – entre agencias y países – a través de nuestros sitios web y conferencias programadas.
  • Ejerciendo presión a favor de los cambios estructurales, en apoyo a los Sin Techo, en todos los niveles: nacional, regional y mundial; de manera particular en las Naciones Unidas.
  • Generar conciencia, a nivel mundial, sobre la falta de vivienda. A finales de este mes, los principales académicos, teólogos y profesionales, estarán reunidos aquí en Roma, para iluminar esta realidad, desde la Doctrina Social de la Iglesia.
  • Finalmente, con la ayuda del recién fundado Instituto Mundial a favor de los Sin Techo, el cual tiene su base en la Universidad DePaul, en Chicago, estamos comprometidos a trabajar para lograr cambiar la realidad de los Sin Techo, para el año 2030; en 150 ciudades del mundo, con la colaboración de otros socios. Ya hemos firmado nuestro compromiso con las primeras 10 ciudades y el trabajo continúa.

El Santo Padre, Papa Francisco, ha mostrado un gran amor hacia los desamparados, a través de palabras y acciones.  El expresó las siguientes palabras a los líderes de las agencias, a favor de los Sin Techo, en una visita reciente a los Estados Unidos:

“El Hijo de Dios vino a este mundo como un desamparado.  El Hijo de Dios conocía lo que era comenzar la vida sin un techo sobre su cabeza. Podemos imaginarnos lo que José debe haber estado pensando? ¿Cómo es que el Hijo de Dios no tiene hogar? ¿Por qué no tenemos hogar, por qué no tenemos vivienda? Estas son preguntas que muchos de ustedes se pueden hacer, y preguntar todos los días.  Al igual que San José, ustedes pueden preguntar: ¿Por qué estamos sin hogar, sin un lugar para vivir? Y aquellos, de nosotros, que tenemos un hogar, un techo sobre nuestras cabezas, nos haría muy bien preguntarnos: ¿Por qué estos hermanos y hermanas nuestras, no tienen un lugar para vivir? ¿Por qué nuestros hermanos y hermanas están sin hogar?

En estas épocas, cada vez más turbulentas, nuestra tradición Vicentina y Carisma nos llaman a actuar a favor de nuestros hermanos y hermanas sin hogar:  en sus historias vemos a Cristo en todo su sufrimiento.

A través de la Alianza famvin a favor de los Sin Techo, queremos llegar a las personas sin hogar, en todos los países en donde la Familia Vicentina está presente. Necesitamos su ayuda y apoyo para hacer crecer esta misión y acabar con la injusticia estructural y tragedia personal en la cual se encuentran los Sin Techo.  Por favor, póngase en contacto con nosotros a través del correo electrónico, Facebook y Twitter:  nuestra información de contacto la tienen en los folletos del Simposio y en este separador de libro.  Favor tome uno para alguna persona amiga que pueda estar interesada.  Háganos saber: ¿Qué están haciendo? ¿Cuáles son sus planes y cómo podemos ayudarles? Oren para que podamos alcanzar el éxito en la construcción de algo que ayudará a los más pobres, entre los pobres, de acuerdo a nuestra tradición Vicentina.

Vicente fue un puente entre los poderosos y los impotentes; entre los ricos y los pobres; entre las ideas y la acción.  El entendió que nuestra responsabilidad, al ayudar a las personas sin hogar, no era sólo un acto de caridad, sino un asunto de Justicia.  Espero que juntos podamos construir puentes, para asegurar que todos, en el mundo, puedan tener un lugar al que puedan llamar hogar y un puesto en su comunidad.

Tengan un maravilloso tiempo, aquí en Roma, junto a sus amigos y Familia Vicentina.


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