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Fe en el Redentor

por | Jun 2, 2017 | Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Estamos a punto de concluir el gran tiempo de Pascua con la fiesta de la Ascensión y Pentecostés, y es bueno recordar el significado de los eventos salvíficos que celebramos en este tiempo litúrgico. Cuando decimos que hemos sido redimidos, lo que queremos decir es que nuestro destino está estrechamente unido a la muerte, la resurrección y la ascensión de Jesús. Por nuestra fe en Cristo nos hacemos conscientes de nuestra dignidad, de las alturas a las que somos elevados y del significado de nuestra existencia. Nos transforma internamente y nos da una nueva vida que no desaparece y pasa, sino que dura hasta la vida eterna.

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San Lucas concluye su evangelio describiendo la ascensión de Jesús: «Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén con gran gozo» (Lc 24, 50-52).

Por la ascensión, Jesús no se aleja de nosotros y del mundo. Si ese fuera el caso, los discípulos no habrían regresado a Jerusalén con alegría. El Señor exaltado, resucitado y sentado a la diestra del Padre está más cerca de nosotros, sin la barrera del espacio y del tiempo. Los discípulos experimentaron la presencia de Jesús con ellos de una manera nueva y más poderosa.

Recientemente he leído sobre un sacerdote llamado Walter Ciszek, que estuvo en Rusia durante 23 años, cinco de los cuales recluso en la temida prisión Lubyanka en Moscú y diez más gastados en el duro campo de trabajo de esclavos siberiano. Fue finalmente fue liberado en 1963. Después de la liberación, escribió un libro: «He Leadeth Me» [«Él me guía»]. En este libro intenta responder a la pregunta: «¿Cómo lograste sobrevivir en Rusia?». Él dice:

Pude soportar las condiciones inhumanas en que me encontraba porque experimenté, de alguna manera, la presencia de Dios. Nunca perdí mi fe de que Dios estaba conmigo, incluso en las peores circunstancias.

Para el P. Walter Ciszek y otros innumerables mártires y santos, el redentor no era alguien alejado de ellos. Experimentaron la cercana presencia de Dios dentro de ellos en sus situaciones actuales de vida. También es cierto que san Vicente siempre expresa su fuerte fe en el Dios que está «aquí y ahora», en los acontecimientos concretos de la vida y en los pobres. Así que esto debe ser verdad para cada uno de nosotros. Jesús nuestro Salvador está con nosotros hasta el fin de los siglos.

Sobre el autor:

fr-binoyEl P. Binoy Puthusery, C.M., es un sacerdote paúl perteneciente a la Provincia de India meridional. Fue ordenado sacerdote el 27 de diciembre de 2008 y poco después sirvió como coadjutor en Tanzania. En 2011, después de dos años de ministerio, fue nombrado Director Espiritual de las Hermanas Vicentinas de la Misericordia, en Mbinga, Tanzania, en donde sigue en la actualidad.

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