Hacer lo que hizo el Hijo de Dios • Una reflexión semanal con Vicente

por | Mar 8, 2017 | Formación, Reflexiones | 0 comentarios

«Para ser verdaderas Hijas de la Caridad, hay que hacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra. ¿Y qué es lo que hizo principalmente? (…) trabajó continuamente por el prójimo, visitando y curando a los enfermos, instruyendo a los igno­rantes para su salvación. ¡Qué felices sois, hijas mías, por haber sido llamadas a una condición tan agradable a Dios!» (IX, 34). «Vais a hacer lo que el Hijo de Dios hizo en la tie­rra, pues no vino más que para dar vida al mundo, y voso­tras vais a dar la vida a esos pobres enfermos tanto del cuer­po como del alma. ¡Qué dicha ir a echar los fundamentos e ir a fundar la Caridad en una ciudad tan grande y entre un pueblo tan bondadoso!» (IX, 829).

Vicente de Paúl

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Reflexión:

  1. Comencemos por el final: “Ir a fundar la Caridad”. Un término (Caridad) que se pegará para siempre a las Hijas del sr. Vicente. Un nombre que denominará a unas mujeres que, rompiendo la tradicional norma del “claustro”, abordarán la miseria de los barrios parisinos “oliendo a oveja corrompida”. Poco faltó para que el pueblo llamará a esta actividad como “la Caridad de las Hijas del sr. Vicente”.
  2. Y todo ello para llevar a cabo la finalidad del Instituto: “hacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra” ¿Cómo se resume esta afirmación?: “Trabajando continuamente por el prójimo” y esto se despliega “visitando y curando a los enfermos e instruyendo a los igno­rantes para su salvación”. VISITAR, CURAR, INSTRUIR… a los enfermos e ignorantes como dos formas paradigmáticas de “pobreza”.
  3. Esta situación deriva del actuar de Jesús de Nazareth (“vino para dar vida al mundo”) y, con ello, se nos descubre que la pobreza sitúa a la persona que la sufre en la frontera de la muerte. Acompañar (“evangelizar”) a salir de esta situación está en el centro de la acción de la Iglesia, de cualquiera de las instituciones vicencianas porque estamos llamados a la vida.
  4. Esta dedicación debe motivar no tanto una satisfacción externa cuanto que debe hacer “feliz a quien ha sido llamado para ejercerla”. Conseguir esta felicidad es, en el fondo, el fin principal de cada una de las Instituciones que practican la Caridad desde una perspectiva creyente. Hacer felices a los demás fue lo que hizo Jesús de Nazareth en su vida pública y, para ello, se esforzó por serlo el mismo. ¿Dónde se queda la vida de Juan el bautizador?

Cuestiones para el diálogo:

  1. ¿Somos felices trabajando en nuestros ministerios?
  2. ¿Reflejan nuestras Comunidades una vida feliz?
  3. ¿Tenemos unos Proyectos Comunitarios animadores de esta realidad?
  4. ¿Qué ponemos en medio de nuestro actuar: la Institución, la Iglesia, Jesucristo?
  5. ¿Son nuestros ministerios espacios de Vida?

Mitxel Olabuenaga, C.M.
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