Este es el sexto trayecto del plan formativo destinado al estudio individual o de grupo que os presentamos en anteriores semanas en “Aportación del carisma vicenciano a la Misión de la Iglesia: Un trayecto formativo”. En ese artículo también se sugirió un “plan de lecciones” para su uso en grupos.

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Claude Dufour parece que fue un cohermano de los primeros tiempos, que sintió la llamada a unirse a los cartujos. San Vicente le escribió la siguientes fuertes palabras: “¡Ay! la Iglesia tiene ya suficientes solitarios”.

En su tiempo los “solitarios” eran personas que llevaban una vida solitaria, recluídos, aislados, y según Vicente, lo que la Iglesia necesitaba eran misioneros que estuvieran dispuestos

“…a ir y anunciar a Jesucristo a los pobres, y trabajar en la formación de los sacerdotes” (SVP ES III, 181).

Claude Dufour decidió quedarse.

El Padre Delgado escribe:

Obreros, hombres apostólicos… son las expresiones que utiliza San Vicente de Paúl para referirse a quienes tienen la dicha de ser llamados para “cooperar en la extensión de la Iglesia por otros lugares” (SVP ES III, 37); “no a una parroquia, ni sólo a una diócesis, sino por toda la tierra” (SVP ES XI, 553).

Avanzando en el tiempo hasta Federico Ozanam, le vemos decir a su hermano, sacerdote nada menos, que salga de su rectoría y vaya a la “periferia”: “Los sacerdotes deben renunciar a sus pequeñas parroquias burguesas: sus rebaños son una élite en medio de una vasta población, que desconocen… No estás llevando a cabo tu verdadera misión. Si un mayor número de cristianos, especialmente clérigos, hubieran cuidado de los trabajadores en los últimos diez años, tendríamos un futuro asegurado”. “¡Ah! mi querido amigo, qué tiempo más turbulento, pero instructivo a la vez, estamos atravesando! Es posible que perezcamos, pero no hemos de arrepentirnos por haber vivido en él. Aprendamos de él. Aprendamos, primeramente, a defender nuestras creencias sin odiar a nuestros adversarios, a apreciar a los que no piensan como nosotros, a reconocer que hay cristianos en todos los campos, y que se puede servir a Dios ahora igual que siempre. Vamos a quejarnos menos de nuestro tiempo y más de nosotros mismos. No nos desanimemos, seamos mejores” (Carta de Federico Ozanam a Alphonse Ozanam, del 6 de marzo de 1848. Cf. Federico Ozanam. Correspondencia, tomo III, Barakaldo: Somos Vicencianos, 2017, en preparación).

Las palabras del Papa Francisco resuenan, a los que vivimos inmersos en esta tradición, cuando hoy habla de “el olor a oveja”: “El sacerdote que sale poco de sí […] se pierde lo mejor de nuestro pueblo, eso que es capaz de activar lo más hondo de su corazón presbiteral. […] De aquí proviene precisamente la insatisfacción de algunos, que terminan tristes, sacerdotes tristes, y convertidos en una especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con ‘olor a oveja’ –esto os pido: sed pastores con ‘olor a oveja'” (Papa Francisco, homilía a los sacerdotes del mundo en la misa crismal del jueves Santo, 28 de marzo de 2013).

El P. Delgado señala este mismo aspecto del carisma en las Hijas de la Caridad.

Lee esta sexta sección del excelente artículo del P. Delgado, y enumera este y otros aspectos con los que el carisma vicenciano ha contribuido a la Iglesia actual.

A continuación, dedica algún tiempo a reflexionar sobre estas preguntas, mientras ves la presentación de diapositivas a continuación:

  • ¿Cuándo fue la última vez que pensé en salir en misión fuera de mi zona de confort?
  • ¿A qué elementos de seguridad me estoy aferrando?

¡Hasta la proxima semana!

Esperamos que hayan disfrutado de esta colaboración, uniéndose a las fuerzas de la

Os pedimos que cada Vicenciano se convierta en un formador.

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