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Juan Carlos y Virginia, misioneros laicos: «Sentimos la necesidad de dar lo que recibimos gratis»

por | Oct 23, 2016 | Familia Vicenciana, Misioneros Seglares Vicencianos, Misiones Inter Gentes, Noticias | 0 comentarios

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No todos los misioneros son curas, frailes o monjas. Hay también matrimonios, como Juan Carlos Gandía y Virginia Cuenca, una pareja de Madrid que, desde hace ya tiempo, misionan por el mundo. Primero en Mozambique y, ahora se van a la Amazonía brasileña. Ambos son vicencianos (seguidores del carisma de San Vicente de Paúl) y siguen sintiendo la «necesidad de dar lo que han recibido gratis», al tiempo que agradecen que Francisco haya levantado «a la Iglesia del sofá».

¿Qué es el DOMUND, y qué significa para un misionero?

V.- El DOMUND es el día mundial de la propagación de la fe. Para un misionero tiene mucho sentido, porque es el domingo en el que la Iglesia de todo el mundo se une para propagar la fe y también para difundir la labor de los misioneros. Es muy bonito, porque tanto en países que tienen muchos medios como en los que no hay prácticamente nada, se celebra de igual manera. Se trata de una campaña económica importante para después poder repartir, entre todos los países, ese dinero y que los misioneros puedan seguir haciendo su labor.

Un poco para agradeceros el trabajo que hacéis por el bien alrededor del mundo.

V.- Yo creo que también, a nivel de la sociedad se hace visible esa presencia que muchas veces es muy callada, muy oscura y muy sencilla. Y el DOMUND es una jornada para visibilizar esa labor a nivel social.

Sois misioneros y me gustaría que nos contarais cómo se enciende la chispa que os hizo querer serlo. Cómo empezó todo.

JC.- Nuestra vocación surgió primero en el seno de la familia. Luego en nuestras parroquias, y más tarde sentimos la necesidad de dar lo que recibimos gratis. Tanto Virginia como yo, hemos recibido muchas cosas, nos hemos sentido amados por Dios y eso nos ha llevado también a salir de nuestra tierra. Como dice el lema cristiano del DOMUND.

Fuimos haciendo cositas aquí, en España, y poco a poco sentimos la necesidad de salir al extranjero. Tuvimos experiencias cortas de misión, primeo de solteros, porque nos conocimos en la formación misionera, pero anteriormente íbamos enviados cada uno individualmente a un país. Y luego, Dios nos quiso unir también en nuestra vocación como matrimonio. A partir de ahí, hemos estado en diversos lugares de misión.

Eso también es algo que te quería preguntar. Ayer, en la rueda de prensa del DOMUND, Juan Carlos nos estaba comentando la doble vocación que tenéis, de matrimonio y de ser misioneros. ¿Cómo compagináis estas dos vocaciones ?

V.- Yo creo que como todo el mundo cuando tiene un trabajo y una familia. Intentamos encontrar espacios para poder hacer las dos cosas. Alimentar tanto nuestra vocación de servicio a los hermanos como a nuestro como matrimonio, sin dejar de cuidarnos el uno al otro y procurando tener esos espacios. A veces la vida del misionero es muy exigente y requiere mucho tiempo. Uno llega cansado, pero como cualquier persona que cuando llega a casa de su trabajo viene cansado o ha tenido un mal día. Por eso es muy importante cuidar esas dos dimensiones. Lo intentamos hacer.

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Aparte de encontrar el amor verdadero en vuestra relación, ¿cual ha sido la experiencia más bonita que habéis vivido como misioneros?

V.- No sabría decir una, la verdad, porque como hemos estado en muchos lugares, podemos destacar siempre de cada uno cosas muy positivas. Y algunas no tanto.

Quizás, cuando llegas a la gente. A nosotros lo que más nos gusta es visitar a la gente en su casa, en su familia, en su entorno. Como además hacemos una labor de salud, cuando visitamos enfermos siempre encontramos situaciones muy complicadas.

En los lugares donde hay menos medios, el poder visitar a alguien y hacerlo como misionero y como persona que conoce un poco de salud, la gente lo valora mucho. Muchas veces hemos llevado la comunión a personas enfermas, y esto les llena de alegría. Principalmente a los que han sido católicos y ya no pueden ir a la iglesia. El trabajo con discapacitados en Bolivia, que hizo Juan Carlos, fue también muy bonito.

Sí, porque hasta ahora no hemos comentado que también sois enfermeros. En vuestro día a día, ¿cómo compagináis las dos labores, de misioneros y enfermeros? ¿Cómo funciona esto? ¿O una cosa implica la otra?

JC y V.- Sí.

JC.- Yo pienso que el ser misionero conjuga todo. Tanto tu labor evangelizadora como lo que puedes aportar como profesional. Estamos en misión y esta nos exige todo tipo de trabajos, desde lo que puedes desarrollar como profesional en un área de la salud, como cultivar, ayudar a recoger fruta, hacer trabajos manuales, acompañar a personas a ciertos lugares…

V.- Hacer un programa de radio.

JC.- Son tantos trabajos los que hace un misionero… Pero yo creo que al final el trabajo, en lo que se resume, es en compartir la vida con las personas. Dar lo que tú tienes, que es el amor que hemos recibido.

Para nosotros es muy bonito llegar a un lugar como matrimonio, porque el concepto del misionero desde la historia de la misión, siempre ha sido realizado por padres o hermanas. Choca ver a un matrimonio laico. Les extraña que no seamos religiosos, que seamos seglares, personas que vamos a ayudar o a compartir nuestra vida. Lo reciben de muy buena forma. Incluso te integras mucho porque te sienten como ellos. Es muy rico en los dos casos, el suyo y el nuestro. Recibimos mucho de ellos.

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Entender la forma en que vivís vuestra fe, no solo es un buen ejemplo para ellos, también para nosotros, que no somos misioneros.

V.- Ayer hablábamos, con motivo del DOMUND, que de los 13.000 misioneros españoles que hay repartidos por todo el mundo, un 7% somos laicos. Siempre, cuando empezamos a salir de misión, encontramos que durante mucho tiempo había misioneros laicos que estaban evangelizando. No es de hace poco tiempo.

Yo creo que la Iglesia necesita con más fuerza, dar respuesta a esa llamada de que los laicos también debemos ser misioneros y colaborar mediante nuestros trabajos, que son muy útiles en los lugares de misión, y realizando además una labor evangelizadora.

E invitamos a todos, especialmente a los más jóvenes. Como decía el papa Francisco en la JMJ, es muy importante que no nos quedemos en el sofá. Que no nos quedemos en nuestra zona de seguridad, en nuestro confort. Pienso que es fundamental, porque si no, tendemos a vivir un poco más aislados o a nivel individual. Lo bonito, es poder compartir lo que tú tienes, tu dones, ponerlos a disposición de los demás. Al final, tú siempre eres el más favorecido, porque recibes más de la gente de lo que tú das. Y eso del evangelio de que recibes el ciento por uno, lo hemos vivido y es verdad.

Hay que salir, dejar el sofá, la tele, el ordenador, el teléfono… Desconectarse un poco y vivir más hacia los otros. Nuestra sociedad se está haciendo cada día un poco más individualista y las personas están más infelices.

Tenemos la suerte de ir y venir entre un destino y otro. Vemos cosas que nos llaman la atención. Por ejemplo, que la gente muy estresada y que vive con demasiadas cosas que no necesita.

¿Por qué nos fijamos en las cosas que no son tan importantes? A veces nos pasan cosas malas, pero en la totalidad, son pequeñeces.

V.- Y vivir con más simpleza es muy recomendable, porque vives más feliz.

Además de ser laicos también sois vicencianos. ¿Podéis explicarnos un poco qué es este carisma?

JC.- El carisma vicenciano, viene de san Vicente de Paúl. Fue el fundador de la congregación de la misión, un sacerdote de origen francés que tuvo mucha inquietud por la misión. En su tiempo, él veía en París muchas necesidades y no sabía cómo atajar tanta miseria. Ayudado por unas mujeres, empezó a hacer la caridad. Fue poco a poco, con los dones y con el Espíritu Santo, como él siempre cuenta. Fundó la congregación de la Misión, las Hijas de la Caridad, y lo que es actualmente la gran familia vicenciana, que tiene muchas ramas; la Asociación de Medalla Milagrosa, la Asociación de Juventudes Marianas Vicencianas…
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Gran parte de lo que somos surge del carisma de san Vicente de Paúl, porque siempre hemos estado vinculados a la familia vicenciana. El carisma de san Vicente, lo llevamos en el corazón y sentimos que servir a los pobres es lo que nos hace felices.

Estábamos hablando antes del papa Francisco. ¿El Papa ha dado un impulso importante a los misioneros? ¿Os ha dado nueva inspiració, con su enfoque de salida? ¿Qué ha significado para vosotros Francisco?

V.- En primer lugar, nos ha levantado a la iglesia también del sofá. Me parece que la sociedad ha cambiado y también la Iglesia, que desde mi punto de vista estaba un poco adormecida. La figura del papa Francisco nos ha despertado y nos ha vuelto a reconducir un poco a las fuentes de la fe. A ver lo esencial dentro de la Iglesia. A no fiarnos tanto en las normas y en las cosas que no son tan importantes y en la necesidad de volver a colocar en el centro a Jesús, a transmitirlo. Que mucha gente lo pueda conocer.

Y para eso, no podemos estar esperando en la iglesia, porque mucha gente hoy día, no va a entrar en una iglesia. Tal vez entre por otros motivos artísticos o culturales, pero para encontrarse con Jesús es difícil. Por lo menos aquí, en Europa.

En otros países todavía sigue siendo muy importante desarrollar esa dimensión espiritual, y sí que la Iglesia todavía tiene mucha fuerza. Hay otros en los que está empezando.

Hemos tenido la suerte de conocer a una misionera china, que pertenece a una congregación que solo tiene cincuenta hermanas, y ellas se están formando. Nos decía: “en China tenemos la fuerza de la juventud que quiere entrar a formar parte de la Iglesia. Pero no tenemos la historia que vosotros tenéis detrás”. Las raíces, que en nuestra Europa han sido durante mucho tiempo cristianas. Siguen siéndolo, pero lo más importante es volver a las fuentes que estaban en lo más profundo de nuestra identidad como pueblos y volverlo a vivir.

El papa Francisco hace mucho bien a nivel social y de Iglesia. Cada vez que habla, yo creo que la gente le presta atención. Tanto gente de iglesia como no de iglesia. Y apoya mucho el trabajo de los misioneros, que quizás en algunos momentos se han podido sentir un poco olvidados. Sí, nos anima mucho.

SS. Papa Francesco - Viaggio Polonia GMG-Visita Ospedale Pediatrico Universitario UHC @Servizio Fotografico - L'Osservatore Romano

@Servizio Fotografico – L’Osservatore Romano

Estáis a punto de emprender un nuevo viaje a Brasil, ¿verdad?

JC.- Sí, estamos ya casi haciendo la mochila. Solamente nos faltan los visados. A punto de comenzar una nueva aventura, una nueva misión en Brasil.

Y vais a trabajar con un colaborador nuestros, ¿no? ¿Sabéis en que va a consistir vuestro trabajo allí? ¿O va a ser una sorpresa?

V.- Bueno, no lo suele ser, aunque luego siempre nos sorprende. Siempre es un poco de aventura. Sí.

Vamos con Luis Miguel Modino a la diócesis de san Gabriel de Cachoeira, que está en la Amazonía, en Brasil. Nuestra labor principalmente, es acompañar a las comunidades indígenas, que en la parroquia son veintitrés, con diez y nueve lenguas diferentes. Son comunidades pequeñas, pero muy jóvenes y muy llenas de vida. Están a lo largo de los ríos Negro, Tiki…

Nuestra misión será la pastoral, de evangelización y acompañar la vida de las comunidades y poder colaborar en la salud. Como decíamos ayer, son zonas fronterizas. Donde vamos a estar hace frontera con Colombia, y en estos lugares hay pocos medios y poco apoyo a nivel de educación y de salud. Gracias a que la familia salesiana lleva mucho tiempo evangelizando allí, hay un instituto y un pequeño puesto de salud. De momento, vamos abiertos a todos lo que nos digan, en lo que podamos colaborar y en lo que mejor sepamos hacer.

¿Tenéis miedo?¿Cual es la sensación: nervios, anticipación, tranquilidad?

JC.- Hay un conjunto de todo. Según se acercan las fechas, nos sentimos deseosos de salir y llegar, asentarnos, conocer la cultura. Porque uno siempre llega con las ganas de hacer, pero primero necesitas entender un poco el idioma y la realidad. Y entonces, ponerte al servicio.

Pero sí, hay un conjunto de muchas cositas en el corazón. Sobretodo mucha alegría por sentirnos llamados a esta vocación misionera y en dar respuesta a lo que nos ha pedido la Iglesia en este momento.

Desde RD os deseamos mucha suerte con esta aventura. Y la bendición de Dios. Muchas oraciones por nuestra parte.

V.- Muchas gracias, las necesitamos. Y les invitamos a todos a que colaboren con el DOMUND, porque también están colaborando con nuestra misión en Brasil.

Muchas gracias.

Autor: Cameron Doody.
Tomado de Religión Digital.

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