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Reflexiones Vicentinas al Evangelio: XIII Domingo de Tiempo Ordinario

por | Jun 23, 2016 | Reflexiones | 0 comentarios

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Evangelio: (San Lucas 9: 51-62)

Como ya se acercaba el tiempo en que sería llevado al cielo, Jesús emprendió resueltamente el camino a Jerusalén. Envió mensajeros delante de Él….Mientras iban de camino, alguien le dijo: “Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.” Jesús le contesto: “Los zorros tienen cuevas y las aves tienen nidos, pero el Hijo del Hombre ni siquiera tiene donde recostar la cabeza.” Y a otro le dijo: “Sígueme.” Pero contestó: “Señor, deja que me vaya y pueda primero enterrar a mi padre.” Jesús le dijo: “Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve a anunciar el Reino de Dios.” Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero antes déjame despedirme de mi familia.” Jesús le contestó: “El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.”

Reflexión:

El evangelio se trata de una jornada, pero el final no es algo que escogeríamos. El final es Jerusalén y Jesús está “resueltamente aferrado” a llegar allí. Jesús estaba resueltamente aferrado ir a su propio sufrimiento y muerte, porque sabía que era la única manera de establecer el Reino de Dios. Nuestra propia decisión de seguir a Jesús tiene consecuencias. Para sí mismos, las consecuencias restan en lo que se refiere a nuestra muerte interior para que nuestras acciones también traigan salvación a otros y puedan ayudar a establecer el Reino de Dios. Siguiendo a Jesús a Jerusalén, entonces, no es simplemente una respuesta personal a la divina invitación, es la manera en que se establece el Reino de Dios.

Meditación Vicentina

Jesús, en camino a Jerusalén, envió, “mensajeros adelante de Él.” Si debemos ser fieles mensajeros de Jesucristo, tendríamos que haber captado bien el mensaje de Dios. El mensaje de Cristo debe cogerse en vez de darse. Nuestro Señor siempre manifestaba la ternura y humildad que nosotros Sus seguidores debemos siempre esforzarnos a mostrar. Uno no puede darle un mensaje a otro a menos que sepa claramente lo que el mensaje es. Así, también, nosotros que somos mensajeros de Dios, debemos saber bien lo que Dios quiere decir por medio de nosotros. (McCullen, Cosas Profundas)

Discusión: (Compartan ideas sobre estas lecturas después de un momento de silencio)

¿Cómo nos podemos hacer mejores “mensajeros” de Dios?

Oración de Clausura:

Como discípulos en la jornada,

-Que viajemos juntos en caridad y servicio.

Como servidores de los pobres y de unos a otros,

-Que estrechemos las manos en caridad y servicio.

Soportando las alegrías y penas de cada quien,

-Que estrechemos nuestros corazones en caridad y servicio.

En el abraso diario al llamado a una más grande intimidad con Dios,

-Que estrechemos nuestras almas en caridad y servicio.

 ¡Amen!

Autora: sor Kieran Kneaves, HC
Fuente: Sociedad de San Vicente de Paúl en Estados Unidos.

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