Ver a Cristo en el rostro de los pobres
noticias
Noticias
Últimas Noticias de la Familia Vicenciana
Historias vicencianas
La vida de nuestra Familia por todo el mundo
Formación
Formación desde el carisma vicenciano
Reflexiones
Reflexiones para vivir al estilo vicenciano
Series destacadas
Series destacadas en diversos temas
recursos
vinFormation
Recursos multimedia para la Familia Vicenciana
Somos Vicencianos
Formación en el carisma vicenciano
Fuego Abrasador
Somos amados por Dios. Y nosotros le amamos a Él.
Reflexión y reto:
Los cristianos vivimos enamorados de Jesucristo. Y sabemos que ha sido Dios quien nos «ha amado primero». Ya lo escribió san Juan:
En esto conocemos que permanecemos en él y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu.
Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo, como Salvador del mundo.
Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece em él y él en Dios.
Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.
En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del Juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
No hay temor en el amor; sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor. Nosotros amemos, porque él nos amó primero.
1 Juan 4, 13-19
Pero… Juan no se queda en ese amor extasiado que solo mira hacia arriba, y sigue:
Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.
Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano.
1 Juan 4, 20-21
En el balance entre lo vertical y lo horizontal encontraremos nuestro equilibrio: en el amor a Dios y el amor a los demás. Uno no subsiste sin el otro. Y, para los vicencianos, es una característica fundamental de su carisma.
Javier F. Chento
@javierchento
JavierChento
Letra:
Si Tú inflamas mi corazón,
si Tú solo eres mi razón
de vivir y de amar, mi Señor.
En tus manos mi vida está,
tu corazón es donde quiero morar
y unirme en amor.
Como un fuego abrasador inflama
haz subir tus centellas de amor
en llamas de tu corazón abierto, mi Señor. [bis]
Seas adorado por siempre, Señor,
quiero amarte como amado soy yo
y en alabanza me daré.
Tu voluntad y la mía una sola son,
tu corazón y el mío sean
un solo movimiento de amor.
Créditos:
Grabado en Quito Ecuador
Asistente de Producción: Ana Belén Veintimilla
Director: Santiago Serrano
Edición: Edwin Espinosa
www.levantateproducciones.com
Tags: Video
English








0 Comentarios