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Esta foto, tomada el 13 de abril de 2016, muestra sacos llenos de maní puestos a la venta en el mercado de Croix-des-Bossales en Puerto Príncipe, Haití. Los agricultores de subsistencia en Haití y los expertos en desarrollo económico están consternados por la prevista afluencia de maníes estadounidenses provenientes de los excedentes agrícolas de EE.UU.; temen que se pueda socavar un cultivo comercial vital en la empobrecida nación caribeña. (Dieu Nalio Chery / AP)

En 2012, la Iniciativa de la Familia Vicenciana en Haití (VFHI) comenzó a trabajar en Savane Perdue, una pequeña comunidad a unos 107,7 kilómetros al noreste de Puerto Príncipe. Uno de los factores más atrayentes de esta área fue su gran potencial para el desarrollo económico. Había amplios recursos hídricos y algunas industrias ganaderas y agrícolas básicas. Siempre hemos considerado a la población local como socios. Cuando construimos nuestra piscifactoría, ellos fueron nuestros trabajadores y hoy son los vendedores del pescado que producimos, compartiendo las ganancias con nosotros. Cuando colaboramos con Fonkoze, para traer un programa de formación, de 18 meses de duración, participaron 150 mujeres de la zona. Así, cuando conocimos la iniciativa del Departamento de Agricultura de Estados Unidos de América (USDA) de enviar un excedente de 500 toneladas métricas de maní (también llamado cacahuete) a Haití, para ayudar en un programa de alimentación, nos hemos visto en la necesidad de abogar por nuestros colaboradores.

En esta pequeña comunidad de 500 familias, el 13% de los agricultores siembran y cosechan maní. El maní es un importante cultivo comercial en todo Haití. El maní es, con frecuencia, convertido en mantequilla de cacahuete, preparado con chiles picantes locales, lo que es el desayuno o la cena habitual. El maní local se vende, también, por vendedores callejeros como aperitivo. La cadena de producción y de trasformación del maní asegura el sustento de agricultores (maníes y chiles picantes), molineros que los procesan, vendedores de la calle y panaderos, entre otros.

La historia nos ha enseñado que los excedentes de otros países se abren camino, muy a menudo, en el mercado negro, a un costo inferior a los costes de producción locales, provocando la disminución de las plantaciones locales de dicho cultivo. Un ejemplo extremo lo encontramos en el colapso de la industria arrocera. A mediados de la década de 1990, el gobierno haitiano fue presionado por la comunidad internacional para que eliminase el arancel sobre el arroz importado. Esto dio lugar a que una gran cantidad de arroz extranjero entrara en el mercado haitiano, con la consecuente caída en picado de la producción de arroz en Haití. Bill Clinton, en ese momento presidente, promocionó este plan para la liberalización del comercio en Haití; más recientemente ha comentado que: “Puede haber sido bueno para algunos agricultores en Arkansas, pero no ha funcionado. Fue un error… tengo que vivir cada día con las consecuencias de la pérdida de capacidad de producción de arroz en Haití para alimentar a su población, a causa de mis anteriores decisiones”. Nos resulta difícil de creer que, después de la llegada de las 500 toneladas métricas de maní al país, la producción local de este producto no se vea afectada, al menos, en los próximos dos o tres ciclos de producción. Viendo la historia que se repite nuevamente, esperamos poder convencer a la USDA [Departamento de Agricultura de Estados Unidos] y a otros responsables políticos de Estados Unidos a buscar mejores opciones. Si está de acuerdo, pulse aquí para firmar la petición.

Consultas: Regine Theodat, Esq. natcoord@vfhi.org

500 E. Chelten Avenue • Philadelphia, PA 19144 • USA • 1-215-713-2421.
#3 Bis Route de Casse • Savane Perdue, La Hoye • Haïti • 509-3274-6756.
www.vfhi.org
info@vfhi.org


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