Incluso antes de que lo supiera, #YoSoyVicente @SJUMission

por | Abr 21, 2016 | Formación, Reflexiones | 0 comentarios

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«Al crecer en un familia italo-americana de ocho miembros —dice Angela Seegal—, conceptos como ‘compartir’, ‘conseguir progresar’ y ‘tomar solo lo que se necesite’ siempre fueron parte de mi lengua vernácula. Mis padres provenían de orígenes humildes, y tomaron la decisión consciente de criar a mis hermanos y a mí de forma que nos cuidásemos los unos a otros y a las personas que nos rodeaban. La fe y nuestra relación con Dios también fueron centrales en la manera que se nos enseñó a considerar nuestras vidas y la de los que nos rodeaban».

No creo que ni un solo domingo pasó, sin que mi padre nos despertara de nuestro sueño abriendo las cortinas y gritando a pleno pulmón… «Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él«. Él siempre quiso que recordásemos que cada día era un regalo de Dios —uno que debemos valorar y pasar con amor y cuidando al pueblo de Dios.

Cuando era una niña, el estar con los demás y cuidar de sus necesidades fue algo que se convirtió en un tema central en mi vida. Ya fuera cuando estaba haciendo la cena, limpiando la casa, o compartiendo un cepillo para el pelo —el cuidado y el amor del otro era vital en una vida bien empleada. Sin embargo, esa era una noche especial, de la que puedo recordar hacer del compromiso de cuidar a todo el pueblo de Dios algo tan crucial.

Como normalmente hacíamos, el domingo por la noche se ocupaba preparándose para la escuela, duchándose y viendo los programas nocturnos de televisión. Nos reuníamos en torno al televisor y veíamos el sumario de la noche. Había un espectáculo en particular, «Punky Brewster», que fue programado aquella noche. La premisa del programa era sobre un niño huérfano que fue recogido por un hombre mayor —y las lecciones sobre la vida que se enseñaban mutuamente—. En este episodio en particular, una trabajadora social amenazó con llevarse a Punky del lado de Henry, pues pensaba que Henry no era una figura parental apta. Recuerdo quedarme perpleja por la situación. No podía dejar de darle vueltas en mi mente al  hecho de que Henry quería y cuidaba de Punky. Si la gente quería ayudar, ¿por qué no se la dejaba? —sin prejuicios, sin estipulaciones—. A mi manera, en mi mente joven, empecé a hacerme la pregunta Vicenciana: «¿Qué hay que hacer?»

Desde aquel momento, el cuidado de los demás y solicitar a los de mi alrededor que considerasen estas mismas preguntas, se convirtieron en parte de mi propósito. A medida que superé mis años de Secundaria y UNiversidad, fui guiada por el hecho de que los necesitados necesitaban a alguien que fuese su voz y su defensor. Necesitaban a alguien en su mundo para recordarles que «Este fue el día que hizo el Señor…» y que su lugar en el mundo era muy necesario.

Después de graduarme en la universidad, opté por hacer un año de servicio a través del «Vincentian Service Corp-East» y es aquí donde Vicente comenzó a tocar mi vida. Empecé a conocer a un hombre que desafió a los que le rodeaban para que pensasen en los demás, para que reconociesen el valor y la importancia de toda vida humana. Es el legado de Vicente y de Luisa que dio forma a mis propias capacidades y habilidades. En ese año fue cuando empecé a darme cuenta que  yo tenía que pasar mi vida teniendo en cuenta SIEMPRE «lo que hay que hacer…» y también pidiendo que los demás considerasen esta misma cuestión.

Ahora soy una mamá con tres hijos, y no necesariamente molesto a mis hijos despertándoles en la mañana del domingo de la misma forma que hizo mi padre (aunque mis hijos podrían discrepar de esto), pero si que pasamos nuestro tiempo en familia reflexionando y orando sobre las muchas maneras en que Dios se mueve en nuestras vidas. Al reconocer nuestras bendiciones y responsabilidades, tenemos que devolver y cuidar de aquellos que necesitan ser atendidos —vivir una realidad que… «Si este es el día que hizo el Señor… ¿que hemos de hacer para que todas las personas se puedan regocijar en él?»

Vincentian Service!

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Angela Seegel es Directora del Servicio Vicenciano del Departamento de Pastoral Universitaria de la Universidad de St. John.

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