Genoveva Masip

Durante décadas fue el rostro social de la Iglesia en las periferias de la capital catalana, por ejemplo en Montjuïc, Can Tunis o La Mina

Barcelona, 17/07/2015. (EFE).- La Hija de la Caridad Genoveva Masip, que durante décadas fue el rostro social de la Iglesia en las periferias de Barcelona, ayudando a las familias de las barracas de Montjuïc, Can Tunis o La Mina, falleció este jueves en la capital catalana a los 91 años de edad, han informado fuentes religiosas.

Masip era religiosa Hija de la Caridad y comenzó ejerciendo de maestra en Barcelona y Sabadell, donde nació el 19 de noviembre de 1923, aunque pronto despertó su vocación social. La gente de su entorno la define como una persona que “siempre atendía a todos, sin prejuicios, una mujer de Dios, dada totalmente a los demás”. Según ha recordado este viernes el portal de información religiosa CatalunyaReligió.cat, el mundo de la droga, las prisiones, o las víctimas del sida son algunos de los terrenos en los que fue pionera en la atención social.

Desde los años 70 se acercó a los presos de La Model y a las familias de las barracas y cuevas de Montjuïc, de Can Tunis, y de la Mina. Más adelante, en los años 80, con la aparición de la heroína y del Sida, Sor Genoveva recorría las calles del centro de Barcelona, del Somorrostro y de la Barceloneta para ofrecer un cobijo a los enfermos de Sida que no podían ir a ninguna parte. Quienes la conocieron aseguran que “les ayudaba a morir con dignidad”, una labor que llevaba a cabo junto al hermano de La Salle Adrià Trescents.

Durante los últimos años había recibido numerosos premios de reconocimiento a su trayectoria: la Creu de Sant Jordi y la Medalla Conesti en 1992; el premio Solidaridad del Instituto de Derechos Humanos en 1997; el Premio de Actuación Cívica de la Fundación Jaume I en 2004; el Premio Mosén Vidal i Aunós en 2010; y la medalla Carrasco i Formiguera en 2011. La hermana ha donado su cuerpo a la ciencia, por lo que aún se desconoce la fecha de su funeral.

De la web de las Hijas de la Caridad en España:

El día 16 de Julio, nos dejaba Sor Genoveva Masip Torner, Hija de la Caridad ejemplar por su entrega generosa y total al servicio de los pobres más pobres. Enraizada en Dios y dotada de una sensibilidad extraordinaria supo acudir allí donde la necesidad era más urgente, considerando siempre que cualquier hombre o mujer es un hijo de Dios y un hermano al que no se puede dejar en la cuneta.

Nacida en Sabadell y educada en los valores evangélicos, respondió a una llamada de radical entrega a los demás. Optó por ser Hija de la Caridad, consciente de que sería la mejor manera de emprender una ruta de santidad, siguiendo el Carisma de Vicente de Paúl y Luisa de Marillac. “La caridad de Jesucristo la invitaba y empujaba…” esa convicción sería el motor de toda su acción.

Desde muy joven tuvo muy claro cuáles serían los parámetros definitorios de su programa caritativo Eran una declaración de principios y que ella resumía así:

  • Todo ser humano es un hijo de Dios; eso conlleva una dignidad sagrada
  • Todo ser humano es débil y puede errar; eso puede velar su dignidad pero no quitarla.
  • Todo ser humano es recuperable por la ternura y el amor.
  • El drogadicto no es un delincuente; es un enfermo y ha de ser tratado como tal.
  • La cárcel no siempre reeduca; muchas veces degrada
  • La sociedad, nosotros, no podemos dar la espalda a los males que hemos generado.
  • Si todos ponemos de nuestra parte, la sociedad tendría un rostro más amable.
  • El no creer en las personas paraliza toda acción.
  • El superviviente puede engañarte; cuento con ello pero no paraliza mi amor.

Con ese trasfondo tan evangélico, se convirtió, sin pretenderlo, en un referente para los pobres y para quienes hemos tenido la suerte de comprobar cómo actúa Dios por medio de instrumentos dóciles a su llamada.

Sor Genoveva ha sido un don para toda persona que la ha necesitado; un regado a la sociedad por su ejemplo y entrega; un modelo para quien entienda que “servire est amare”, como reza la medalla que en 1963 le otorgó el barrio de la Barceloneta en reconocimiento a sus buenos servicios. Sor Genoveva ha sido un regado de Dios por el que hay que darle las gracias.

 

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