lynnDía de Oración y Ayuno Vicentino
Martes, 16 de diciembre, del año 2014
La
Voz de Dios – Adviento Semana Tres – Resistiendo la Maldad — Navidad en la pobreza

La semana pasada toda Latinoamérica celebró la aparición de la Virgen de Guadalupe al indio Juan Diego: ¡Qué viva la Virgen!

Querida Familia Vicentina: Mantengamos a la Virgen en nuestros corazones y oremos a menudo por todos los que conocemos. Les he dicho en el pasado cómo lidiar con las tantas peticiones de oraciones por los demás. Así que repito: Coloquemos cada oración en la palma de la mano y al orar levantemos la palma al cielo; Dios lo sabe todo y Él sabe qué hemos puesto en nuestras manos y para qué, incluso cuando nos olvidamos. (Esta idea vino de una Vicentina, en el Atlántico canadiense). Oremos siempre! El uso de la palma hace que sea más fácil. Siempre oremos por los necesitados, los que servimos, las victimas de desastres y por las penurias de todo el mundo, especialmente en las Filipinas. Oremos por los sacerdotes, los diáconos, obispos, seminaristas y todos nuestros jóvenes que están buscando. Que siempre sientan la presencia de Jesús, el Cristo.

La Voz de Dios – “Si hoy escucharéis la voz de Dios, no endurezcáis vuestros corazones”. (Hebreos 3) Dios nos invita a escuchar su voz. Esto afecta la forma en que tratamos a todos en la iglesia, en nuestras familias y en especial nuestra Familia Vicentina. La voz de Dios nos invita a servir. La voz de Dios es un faro que nos guía a unirnos a él para darles bondad a los demás. Jesús nos dio la oración del Padre Nuestro y funciona todo el tiempo para mí. Él nos dio a Jesús y al Espíritu Santo, los compañeros Vicentinos y aquellos a quienes servimos. Él está con nosotros y nos guía en el camino correcto. Mantengamos nuestros corazones llenos de amor y escuchemos la voz de Dios al servir a Cristo en todos los que tienen necesidades, especialmente aquellos en la pobreza. Dios es el que, al orar el Salmo 34, ¡escucha el clamor de los pobres! Dios nos dará la fuerza, el coraje, la compasión, el amor y nos ayudará. Escuchemos su voz y trabajemos juntos en el servicio.

Advenimiento Semana Tres – La espera de Jesús, la Luz del mundo es nuestro Adviento. Su llegada, no como un bebé, sino preparándonos para Jesús en nuestros corazones y nuestras vidas y conozcamos Su amor. Si podemos enseñar esto a nuestros hijos, hemos hecho un gran homenaje a nuestro Señor.

Encendamos la vela de color rosa por la alegría. Encendamos la primera y la segunda vela así por la Esperanza y por el Amor. Nuestros nietos más jóvenes (de 6 y 8 años) tuvieron la oportunidad de encender la vela del Adviento el domingo pasado y se sentían muy orgullosos. Expresaron en sus propias palabras para todos los adultos presentes, incluyendo otro nieto que celebraba su cumpleaños número 18, lo que Jesús significa para nosotros cada día. Nos dijeron que él es quien ama más que nadie, y él nació en un establo rodeado de animales y es por eso que debemos dar a los pobres. Nos guiaron en dar gracias y terminamos con una oración de esperanza para las personas sin hogar y los que sufren de tormentas. Jesús ama a los niños pequeños y nosotros podemos aprender de ellos todos los días.

Resistiendo la Maldad – ¿Por qué es tan difícil de resistir la tentación del mal? ¿Por qué codiciamos lo que no poseemos? ¿Por qué luchamos con la gente que estamos llamados a amar? ¿Por qué no vemos a Jesús en todas las personas? Estas son preguntas sobre las cuales reflexionar. A todos nos duele a veces, pero es la forma en que manejamos el dolor es lo que nos diferencia. Oramos y nos arrepentimos y pedimos perdón cuando herimos a otros y nosotros perdonamos a los que nos han herido. ¿Hay heridas en el cielo? La respuesta es ««, y las heridas son las infligidas a Jesús para nuestra salvación. Estamos llamados a ser «servidores de todos» (Santiago 4: 1-10). Un verdadero siervo no codicia, sino que ayuda a mejorar a los demás y se regocija en sus buenas obras nos dice Santiago: “Purifiquen sus corazones, ustedes los de dos mentes”. Somos de dos mentes, de manera figurativa, porque nos resistimos a darle a Jesús nuestras vidas (nuestros pensamientos, nuestras metas, nuestros comportamientos) totalmente. No importa cuánto nos esforcemos, no podemos pertenecer completamente a Jesús hasta que hayamos dado a Jesús todas nuestras heridas. De cualquier manera, estamos todavía sin cicatrizar, aquí es donde somos vulnerables al mal y al pecado. Pidamos a nuestro que nos sane y ya veremos la diferencia que eso hace.

Navidad en la Pobreza – Nuestro deber como cristianos es reconocer la pobreza y estar preparados para servir. El cristianismo es una religión que pone sobre nosotros la obligación de cuidar de los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas aquí en la tierra si queremos compartir el banquete que el Señor de los ejércitos ha preparado en el cielo para los que creen. Sé que todos los que lean esto tiene una historia de Navidad. Este año como en los últimos años, el restaurante de mi hijo patrocina diez Cestas Navideñas que cuestan $ 1,000.00 cada una. Su personal dona sus propinas y los clientes también donan y, a menudo algunas familias reciben más de mil dólares. Por lo general, tratamos de encontrar a los más necesitados. Este año ellos nos encontraron a nosotros. Tenemos familias en una situación de pobreza tal que no esperan que la Navidad sea para ellos, están tan necesitadas.

Al ver la pobreza nos lleva a la realidad de Cristo en la Navidad. Estas 10 familias experimentarán regalos y tarjetas de regalo y el amor y la alegría que vienen con ellos. Mi hijo lo ha hecho en 3 ciudades de Canadá (Calgary, Edmonton, Vancouver y) para un total de 30 familias. Su personal anticipa con muchas ganas este evento cada año y derraman sus lágrimas y oraciones por estas familias especiales. Ellos me han dicho, «¡Esta es la verdadera Navidad!»

Bendiciones,
Lynn

Pin It on Pinterest

Share This