La Familia Vicenciana: Desarrollo y Perspectivas

por | Nov 7, 2013 | Familia Vicenciana | 0 comentarios

famvinmex11En los últimos 15 años ha habido un gran esfuerzo conjunto de articulación de la Familia Vicenciana (FV). Para tener una visión más completa, evaluar y proyectar este trabajo, intentamos hacer una pequeña encuesta con personas que están trabajando directamente con la FV. Pocas respuestas nos fueran enviadas. No tenemos condiciones de presentar un diagnóstico, panorama amplio y preciso de la situación actual y del desarrollo de la FV. Sin embargo, las pocas respuestas recibidas presentan un contenido muy rico y esclarecedor. Así, con base en estos datos, en otras informaciones que tenemos y  en nuestra experiencia en este servicio, presento algunos datos y reflexiones sobre el desarrollo de la FV.

1. En más de 80 países de los cinco continentes, existen iniciativas de acercamiento y cooperación entre las ramas y las personas de FV. La intensidad y el nivel de desarrollo de esta acción varían mucho de un país a otro e incluso de una región a otra dentro del mismo país, dependiendo en gran medida de las condiciones socio-pastorales de cada lugar y de la presencia y número de ramas. Esta colaboración incluye la participación de más de 60 ramas y un sinnúmero de personas.

2. Hay una creciente conciencia de pertenencia a una misma familia, que tiene una herencia espiritual común de servicio a los pobres, concretamente vivida dentro de una amplia variedad de formas de organización, servicios y experiencias espirituales. La diversidad y la particularidad de cada rama se entienden como valores que deben ser respetados y promovidos y que ayudan a comprender la riqueza y la amplitud del carisma vicenciano.

3. La organización de la acción de la FV está se desarrollando dentro de una dinámica más pastoral, sin grandes estructuras y peso jurídico: a) A nivel internacional, tenemos: El Comité Internacional de FV; Los Encuentros de Formación de los Dirigentes Internacionales; La Oficina de la FV en Roma; El Proyecto Zafen/Colaboración de la FV con Haiti; El Equipo de Cambio Sistémico; Comisión Internacional de Colaboración de la Familia Vicenciana; Comisión para Diálogo con Islam…; b) A nivel nacional, la mayoría de los países ya tiene su Comisión de coordinación nacional, existen también muchas y diversificadas iniciativas nacionales; c) A los niveles regionales y locales, hay muchas y diversificadas iniciativas organizacionales: Equipo de coordinación regional o local, equipos de servicios específicos, calendario común de actividades, centro de formación y animación, etc. En algunas regiones o países, la organización se hace con una buena y participativa colaboración de las varias ramas; en otras, la acción y organización de la FV son todavía dependientes sobre todo de la iniciativa y liderazgo de la Congregación de la Misión y/o de las Hijas de la Caridad.

4. La conciencia de ser familia, en constante crecimiento y diversificada de acuerdo a las distintas realidades, ha llevado al desarrollo de una serie de iniciativas y actividades concretas para compartir y profundizar el carisma vicenciano, para comprender mejor la realidad de los pobres y promover la ayuda mutua y actualizada en la promoción del servicio a los pobres. Entre las actividades desarrolladas podemos destacar: a) Reuniones, encuentros y programas de formación vicenciana b) Celebración conjunta de la fiesta de San Vicente y otras festividades vicencianas c) Reuniones de convivencia y de conocimiento mutuo; d) Acciones y propuestas de colaboración y ayuda mutua entre las ramas; e) Acción conjunta de la evangelización y de servicio a los pobres; f) Desarrollo de servicios de asesoramiento sobre todo a las ramas laicas; g) Producción de materiales y subsidios para el estudio y la difusión del carisma vicenciano… Estas actividades tienen alcance e intensidad distintos, de acuerdo a las diversas situaciones y localidades.

5. Las actividades han producido muchos y significativos frutos de colaboración vicenciana: a) Profundización y vivencia actualizada del carisma y de la espiritualidad vicenciana; b) Crecimiento del espíritu de colaboración y aprendizaje mutuo en el servicio de los pobres; c) Aumento del conocimiento de la realidad de los pobres, de las nuevas pobrezas y realización conjunta de nuevas acciones de servicio a los pobres, con mayor calidad y alcance; d) Apoyo a las ramas laicas, con el crecimiento de estas y desarrollo de la importancia de los laicos en la misión vicenciana; e) Mayor colaboración en el ámbito de la formación, sobre todo con el desarrollo de servicios de asesoramiento; d) Realización de alianzas con grupos eclesiales, organismos sociales y gubernamentales para los proyectos de servicio a los pobres…

6. Hay varias dificultades y desafíos concretos que deben ser afrontados para el desarrollo de una mayor y más fructífera acción y unión de la FV:

a) Falta todavía una mayor participación y compromiso de las ramas y las personas; muchas ramas y personas todavía están muy cerradas en sus intereses personales y de grupo, todavía hay mucho desconocimiento e indiferencia, la propuesta de colaboración  no llega a las bases de las ramas y, en muchas situaciones y lugares, está muy restringida a un pequeño grupo de personas.

b) La formación sigue siendo un reto importante para profundizar la misión vicenciana y buscar juntos los criterios y las formas de cooperación y servicio a los pobres.

c) La realización de proyectos comunes de servicio a los pobres es aún pequeña; falta decisión de los liderazgos y falta preparación para actuar juntos. El interés y la perseverancia en la acción conjunta, especialmente en respuesta a las nuevas formas de pobreza y en la realización de la metodología de cambio sistémico, son pequeños, necesitan ser alentados y apoyados.

d) Se siente mucho la insuficiencia de recursos humanos y financieros para promover la colaboración entre las ramas.

e) Existen dificultades en el trabajo conjunto entre consagrados (sacerdotes, hermanas y hermanos) y los laicos. A menudo, hay dificultades en reconocer y promover el valor de los laicos.

f) El espíritu de colaboración y respeto mutuo necesitan crecer. Muchas veces, las ramas más pequeñas no son correctamente valoradas. Hay muchos conflictos en las relaciones personales, mucha competencia y disputa de poder.

g) Hay muchas dificultades en la relación con los sectores eclesiales (diócesis, parroquias, grupos pastorales), especialmente en lugares donde la presencia de la FV es más pequeña y  laica.

h) En la promoción y realización de la colaboración concreta hay muchas dificultades prácticas, operacionales: las distancias, la falta de tiempo y de personas para el trabajo, la desorganización y falta de compromiso, la carencia de medios eficaces de comunicación, la falta de asesoramiento, los muchos cambios de sacerdotes y religiosas por parte de sus superiores sin tener en cuenta sus compromisos con FV, el desajuste de programas y intereses entre las ramas y la acción conjunta de la FV, la escasa participación de los jóvenes, etc.

7. Pienso que la experiencia de cooperación entre las ramas de la FV ha creado un amplio y nuevo horizonte pastoral, donde las experiencias y los frutos de este trabajo conjunto siempre presentan nuevas exigencias y desafíos:

a.) La acción de la FV es hoy en día un verdadero proceso histórico de revitalización de la vocación vicenciana. Es una realidad fructífera y una propuesta prometedora. Necesita ser animada, asumida, profundizada y concretizada por todos; es un horizonte a ser soñado y buscado para la revitalización de la Misión Vicentina. Por tanto, es necesario imprimir esta propuesta aún más en los corazones y en las vidas de los miembros y ramos de la FV (asimilación existencial y espiritual) y  expresarla en la vida cotidiana a través de acciones y compromisos efectivos y significativos (asimilación histórica). Bajo esta convicción, también es indispensable una decidida voluntad política, especialmente de los líderes de las ramas, para promover efectivamente esta propuesta y liberar recursos humanos y financieros para su implementación y desarrollo.

b) Desde el ideal común y dentro de la conciencia de la cooperación mutua, es necesario ampliar y profundizar la participación y organización de la FV. La experiencia ha demostrado que, cuando se promueve la conciencia de ser una familia, se organizan los equipos de coordinación a distintos niveles y se crean mecanismos para la acción conjunta, la acción de la FV crece y alcanza mayor profundidad, relevancia y eficacia en la profundización y en la vivencia de la misión vicenciana. Esto presupone la participación y organización, el respeto y aceptación de cada rama específica, que tiene sus propias fronteras espirituales e institucionales que no deben ser destruidas, pero ultrapasadas y enriquecidas. Las ricas perspectivas para la vivencia del ideal común y las posibilidades de una acción más amplia y enriquecida en favor de los pobres son los incentivos para hacer frente a las dificultades y profundizar la colaboración, la organización y la acción conjunta.

c) La FV es llamada hoy a profundizar la comprensión y las expresiones del carisma y de la misión vicentina, de acuerdo con la realidad y los llamamientos concretos de los pobres. Las ramas y las personas de la FV tienen como reto la necesidad de una reinterpretación del carisma vicenciano, buscando explicitar su actualidad y significado en este momento histórico.  Vivimos  un tiempo de verdadero cambio de época, que pone la necesidad de una formación profunda, sólida y continua. La FV es hoy un espacio nuevo y privilegiado, una nueva escuela, para profundizar y revitalizar el carisma vicenciano en un proceso de aprendizaje mutuo, de intercambio de conocimientos. Cada rama aporta su propia especificidad, yendo más allá de sus fronteras espirituales e institucionales, lo que permite una comprensión más amplia, actualizada y consistente del carisma vicenciano. Esto permite la revitalización de la vocación vicenciana, indicando de manera clara y profética su naturaleza y su destinación apostólica a favor de los pobres, en la Iglesia y en la sociedad.

d) Es importante compartir y promover el carisma vicenciano con los laicos, que, hoy en día, son cada vez más verdaderos sujetos emergentes en la vivencia, promoción y revitalización de los carismas congregacionales, que antes se restringían a las congregaciones religiosas. En la FV, los laicos tienen una presencia significativa, lo que demuestra la actualidad del carisma vicenciano y su poder de convocatoria. En este esfuerzo, corresponderá a los laicos un papel no de consumidores, sino de sujetos activos en la elaboración de una expresión propia de vivencia del carisma y de la espiritualidad vicenciana. Dentro de una perspectiva eclesial de compromiso con los pobres, el compartir y el desarrollo del carisma vicenciano con los laicos pueden enriquecer mucho a la Iglesia y a la sociedad, desarrollando la misión de la FV como fermento de caridad y de testimonio y anuncio del amor preferencial de Dios por los pobres. En el compartir el carisma vicenciano con los laicos merecen una atención especial los jóvenes y las mujeres, que pueden mucho ayudar a transformar y a rejuvenecer las prácticas y las organizaciones vicentinas.

e) La propuesta de acción de la FV, vivida dentro de una eclesiología de comunión y de una relación de reciprocidad y de unión de fuerzas, requiere la promoción e intensificación de las propuestas y proyectos de acción conjunta dentro de la metodología de cambio sistémico.  A la luz de la práctica de São Vicente, de un servicio a los pobres «material y espiritual», «afectivo y efectivo», «en palabra y obras”, la FV es desafiada a asumir la metodología de cambio sistémico como una fuerza importante para el crecimiento, para la revitalización y el desarrollo del carisma vicenciano. Esta metodología consiste en la comprensión del servicio a los pobres de modo integral, articulando el servicio de la caridad y de la palabra, teniendo en cuenta todas las dimensiones de la vida, siendo los pobres sujetos y no objetos de caridad y buscando una transformación de la realidad y de las causas generadoras de la pobreza. Aprender bien y aplicar esta metodología en proyectos concretos de servicio a los pobres constituyen un reto para la FV y una posibilidad de un servicio creativo y transformador, no convencional y asistencialista.

8. La colaboración con la FV y como FV es para la Congregación de la Misión (CM) un rico y desafiante horizonte de reconfiguración. Siendo el ejercicio práctico de la fidelidad creativa, la reconfiguración busca traducir el carisma fundacional en actitudes, prácticas y estructuras nuevas y adecuadas a la realidad actual. La colaboración con la FV y como FV nos permite desarrollar un amplio proceso de interacción continua entre el  evangélico ideal evangélico vicenciano y los desafíos históricos, en vista a la construcción de una nueva manera de ser, una vida nueva figura histórica en el vivir la misión vicenciana:

a) La acción con la FV permite que el CM pueda salir de su propio mundo y, en actitud de humilde disponibilidad, ponerse en conjunto con los miembros de la FV en la búsqueda y profundización de una base doctrinal significativa y actualizada para entenderse, justificarse y animarse en su ser y actuar vicenciano. Mucho podemos aprender con otras congregaciones vicencianas y con los laicos. Este aprendizaje dilata, individual y colectivamente, sentido de pertenencia, amplía el horizonte de la misión, crea nuevos sentimientos, experiencias, sentidos y compromisos que dan nueva fuerza y ​​nueva expresión para asumir la causa vicenciana de servicio a los pobres.
b) La acción con la FV permite a la CM definir mejor su lugar y su papel dentro de la Iglesia, por ejemplo: retomar con más fuerza su práctica tradicional de misiones populares; desarrollar su ministerio en la formación, sobre todo con los laicos; intensificar y cualificar su servicio junto a los pobres, etc. En colaboración con la FV, la CM puede mejor situarse en el campo social y eclesial como agente efectivo en el servicio misionero de los pobres.

c) Las perspectivas abiertas por la acción con la FV, pone la CM en nuevos escenarios pastorales, abren un nuevo horizonte de trabajo, requieren una nueva relación con otros religiosos, con los laicos, para un trabajo conjunto. La novedad de esta colaboración ultrapasa las prácticas convencionales, va a más allá de las fronteras provinciales y congregacionales y requiere nuevas prácticas, nuevos métodos, nuevas estructuras de acción. Revisión de las obras, nuevas necesidades en la formación, nueva administración de los recursos humanos y financieros, nuevas formas y expresiones son necesarios para poner en práctica, con eficacia y dinamismo, las nuevas metas y objetivos abiertos por la colaboración con FV.

…………….

Un camino está siendo hecho; los logros, retos y perspectivas ya son visibles y son llamamientos para seguir caminando … «Hermanos, … cualquiera sea el punto adonde hayamos llegado, sigamos por el mismo camino «(Flp 3,13.16).

Autor: P. Eli Chaves dos Santos, CM
Tomado de cmglobal.org

Etiquetas: VCPSC

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