La beatificación de los Testigos de la Fe, profecía de amor y esperanza

por | Nov 5, 2013 | Santoral de la Familia Vicenciana | 0 comentarios

cd66a7a18d37d7e5dd969c249e9a1ecb_XL1.- La beatificación de los testigos de la Fe, acto eclesial

  • Acto del magisterio de la Iglesia que enriquece a todo el Pueblo de Dios:“La memoria jubilar nos ha abierto un panorama sorprendente, mostrándonos nuestro tiempo particularmente rico en testigos que, de una manera u otra, han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución, a menudo hasta dar su propia sangre como prueba suprema(Juan Pablo II: Novo millennioineunte, 41).
  • Las persecuciones de creyentes -sacerdotes, religiosos y laicos- han supuesto una gran siembra de mártires en varias partes del mundo. El testimonio ofrecido a Cristo hasta el derramamiento de la sangre se ha hecho patrimonio común de católicos, ortodoxos, anglicanos y protestantes, como revelaba ya Pablo VI en la homilíade la canonización de los mártires ugandeses.Es un testimonio que no hay que olvidar. (Novo MillennioAdveniente, 37)
  • El Plan Pastoral de la CEE para el trienio 2012-2015, aprobado en la Asamblea, recoge como una de las grandes acciones, inscritas en el Año de la Fe, la beatificación de mártires del siglo XX en España, teniendo presente que “por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había transformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de sus perseguidores” (Benedicto XVI en P. F. 13).

2.- ¿Qué significa hoy en la Iglesia una «beatificación»?…

  • La declaración de santidad es el regalo de un modelo cercano de fidelidad a Cristo y su Evangelio que nos puede ayudar. Por eso dice Pablo: «Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la Palabra de Dios y, considerando el final de su vida, imitad su fe.
  • El Concilio Vaticano II explica esta actuación de la Iglesia al hablarnos de su santidad en la Constitución dogmática Lumen gentium, n. 50:
  • Siempre creyó la Iglesia que los apóstoles y mártires de Cristo, por haber dado un supremo testimonio de fe y de amor con el derramamiento de su sangre, nos están íntimamente unidos; a ellos, junto con la Bienaventurada Virgen María y los santos ángeles, profesópeculiar veneración e imploró piadosamente el auxilio de su intercesión…Al mirar la vida de quienes siguieron fielmente a Cristo, nuevos motivos nos impulsan a buscar la Ciudad futura (cf. Hebr., 13,14-11,10), y al mismo tiempo aprendemos cuál sea, entre las mundanas vicisitudes, el camino seguro que nos conduce a la perfecta unión con Cristo, o sea a la santidad. (Vat. II, Lumen gentium, n. 50)
  • En ellos, Él mismo nos habla y nos ofrece su signo de ese Reino suyo hacia el cual somos poderosamente atraídos, con tan grande nube de testigos que nos cubre (cf. Hb., 12,1) y con tan gran testimonio de la verdad del Evangelio.(Vat. II, Lumen gentium, n. 50)

Los términos del Concilio dejan claros los motivos de la beatificación:

  1. Fe de la Iglesia en el valor del supremo testimonio de fe y de amor a Cristo de los mártires, sellado con el derramamiento de su sangre,
  2. El ejemplo de los mártires nos impulsa a unirnos con Cristo en medio de las vicisitudes de la vida y a vivir con Esperanza buscando la Cuidad futura…
  3. Los mártires reflejan la presencia y el rostro de Cristo y, desde su humanidad y fragilidad, nos enseñan a ser testigos de la verdad del Evangelio,
  4. Conviene que amemos a estos testigos, demos gracias a Dios por ellos y aprendamos a venerarlos, imitarlos e invocarlos.

3.- Los mártires proporcionan a la Iglesia un tiempo de gracia especial.

  • Con esta beatificación la Iglesia quiere dar gloria y gracias a Dios y buscar el bien de los hombres.
  • Su objetivo es hacernos más fieles en la fe vivida en dificultades, más capaces de perdonar a los demás, más sensibles al sufrimiento de tantas víctimas en nuestro mundo, más trabajadores por la reconciliación y la paz.
  • Es cierto que la celebración nos obliga a recordar un pasado histórico que a cada uno nos ha marcado afectivamente de forma diferente. Pero cuando en el relato bíblico se habla de hacer memoria, sobre todo se refiere al desvelamiento de la misericordia divina.
  • El recuerdo está vinculado a la fortaleza que Dios da a los débiles, al perdón que ofrece por las infidelidades y al aliento que inspira para seguir esperando en sus promesas mientras caminamos por la historia.
  • Estamos llamados a hacer memoria en sentido bíblico-evangélico, no en el sentido de la política o de una ideología. Por ello, queremos vivir la beatificación como impulso hacia la compasión y la comprensión, hacia una auténtica reconciliación, desde la celebración del testimonio de fe firme, recuerdo y la alegría del reconocimiento eclesial.
  • No hay mayor autoridad que la del mártir. Su testimonio es verdadera luz para nuestros pasos. Entre lo que su testimonio nos enseña hay un recuerdo desconcertante. Especialmente inquietante para quienes vivimos un cristianismo demasiado cómodo y burgués.
  • Los mártires nos recuerdan que seguir a Jesús es peligroso… Permanecer cerca de Él tiene sus riesgos. Hasta que no se experimenta esta amenaza no madura una identidad cristiana y no se comprende el lugar del cristiano en el mundo. Tal vez por ello hay en los mártires un incomprensible “deseo” del martirio, para reproducir totalmente la vida del Maestro. En un cristianismo sin peligro por el Reino, se oscurece la esperanza. De ahí que nuestros mártires sean, ante todo, “un signo de esperanza”.

 Autora: Sor Mª Ángeles Infante, H. C.
Tomado de hijasdelacaridad.org

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