«No puede haber caridad si no va acompañada de justicia»
img1036La primera lectura nos enseña que el encuentro con el Dios de la compasión y la misericordia no puede dejar al pueblo en la misma situación en la que se encontraba antes. Como consecuencia de la nueva vida que adquiere el pueblo después de la liberación de la opresión de Egipto y de beber el agua de la roca de la salvación, nos encontramos con la victoria del pueblo elegido de Dios sobre los amalecitas. Sabemos por los estudios críticos que los amalecitas eran una tribu violenta y temeraria que vivía en las inmediaciones de Cades. Moisés los derrota, con el símbolo del bastón levantado. Se hace
necesaria la presencia de personas valientes, responsables y líderes que asuman la misión de hacer del pueblo de Dios un pueblo maduro y con fe profunda en el Dios de la Vida y la Justicia.

La exhortación de la segunda carta a Timoteo hace memoria de la centralidad de la Palabra de Dios para la vida del creyente y de toda la comunidad. La Palabra de Dios no es un texto anunciado en el pasado, sino que es la voz idónea para que los seguidores y seguidoras de Jesús descubran en la Palabra, que Dios dirige en la historia de los seres humanos su verdad liberadora y salvadora para todos, sin exclusión, sin distinción de raza, color, etnia, nación o religión. De allí, se desprende la importancia vital de la Palabra de Dios manifestada en la historia para lograr caminos de diálogo entre las diversas religiones, para que de ese diálogo emane una espiritualidad interreligiosa que sea capaz de trazar caminos de paz, de reconciliación y de justicia entre todos aquéllos que con fe firme, libre y profunda expresan su adhesión al Dios Yahveh o al Dios Alá.

Por tanto, la Palabra de Dios sigue actuando en la vida de los seres humanos en la medida que estos se dejen cuestionar, modelar y orientar por ella en medio de las encrucijadas de la historia, en medio de tantas situaciones complejas, violentas y desesperanzadoras. Es la Palabra de Dios traducida a través de la experiencia, de los acontecimientos y de los horizontes de cada persona, de cada Conferencia y de cada cultura. Es necesario estar en constante apertura a los signos del reinado de Dios que suscita en medio de la comunidad humana.

El texto del Evangelio termina con una pregunta fundamental para los seguidores históricos de Jesús: Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la vida de los seres humanos? El tema de fondo de la Buena Noticia de Dios es claro: La fidelidad en la espera de la llegada del Hijo del Hombre. La pregunta y el tema fundante del Evangelio nos deben llevar a ir en contra de todo tipo de desesperanza, de desánimo que con frecuencia nos invade y nos hacen dudar de la soberanía de Dios y del proyecto del Evangelio.

Ante la irracionalidad del mundo y ante la evidencia aterradora del dominio brutal de las realidades humanas por parte de unos pocos ambiciosos y violentos, Jesús nos sigue comprometiendo a experimentar y a asumir que el primer interesado en que la fe de sus seguidores esté firme, es Dios mismo, su Padre, y que con el respaldo de ese Dios se sigue habilitando la fidelidad de sus hijos para que sigan luchando por la justicia, la misericordia y la liberación de los empobrecidos, excluidos y marginados de este mundo.

Nuestra Regla, nos pide: “Ser voz de los sin voz”, apliquémoslo efectivamente en nuestras vidas, pues debemos ver esta petición como un llamado de Dios a favor de tantos hombres y tantas mujeres que hoy día, no tienen quien hable por ellas, ante las injusticias, prepotencias y exclusiones a las que se ven sometidos y sometidas. Que sea el Dios de Misericordia y Amor quien infunda en cada uno de nosotros ese ardor de hablar por ellos para devolverles las esperanzas de una vida digna.

«Os encontráis en la más absoluta indigencia; os creéis abandonados y rechazados por todos. Pero vuestro Padre de los Cielos os ama y os bendice»

Tomado de ssvp.es

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