F_Cuadro_MartiresRoma, 9 de octubre – 2013 

A LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA VICENCIANA

         ¡Paz y gozo en el Señor Resucitado!

Queridos hermanos y hermanas:

Estamos ya muy cerca de la fiesta de Fe de TARRAGONA (España), en la que serán beatificados cuarenta y dos miembros de la Familia Vicenciana, fieles a su Fe y a su vocación de seguidores de Cristo en la predicación, la enseñanza, la caridad y el servicio a los pobres. Para nosotros los vicencianos, el próximo domingo 13 de octubre será un día grande de gozo, de acción de gracias, de llamada a la fidelidad vocacional y a un nuevo impulso misionero. También es un día de propuesta e invitación vocacional y, a la vez, nuevo impulso misionero. Nuestros hermanos y hermanas mártires supieron hacer esta propuesta sin complejos ni miedos. La iniciativa y la llamada a seguir a Jesucristo siempre viene de Dios, pero nosotros somos y podemos ser mediadores y acompañantes…

Ellos son TESTIGOS DE LA FE que nos  iluminan con su luz, la Luz del Espíritu Santo que llenó sus vidas de fortaleza, entusiasmo y generosidad para confesar con valentía su Fe y sellarla con su propia sangre. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”  (Jn 15, 13). Solamente el amor a Jesucristo, mayor que el amor a su propia vida, explica la estima y valoración del martirio.

Sí, el próximo domingo 13 de octubre tendrá lugar en la Iglesia de España, la beatificación de 522 Testigos de la Fe del siglo XX, de 33 diócesis diferentes y Congregaciones religiosas. Entre este numeroso grupo de TESTIGOS se encuentran:

ü 27 Hijas de la Caridad de san Vicente de Paúl,

ü 11 Sacerdotes de la Congregación de la Misión,

ü 3 Hermanos coadjutores de la Congregación de la Misión y

ü 1 mujer, hija de María de la Asociación de la Medalla Milagrosa: Dolores Broseta.

Es un momento de Luz y de Gracia para la Iglesia y para la Familia Vicenciana. A lo largo de las últimas semanas, me ha llamado la atención el entusiasmo y la alegría que han expresado los familiares de los mártires en las entrevistas realizadas en los medios de comunicación y las publicaciones más recientes… En la literatura escrita sobre nuestros mártires, aparecen algunas imágenes literarias que nos hablan de la Luz, fortaleza y paz  que irradiaban los mártires. Así, por ejemplo, los libros publicados sobre las Hermanas, “Luminarias de Fe” y “Un diamante de treinta caras”…  Es la Luz de Cristo que recibieron en el Bautismo, luz tenue que acogieron, cuidaron y difundieron.

Todos los superiores mayores y obispos españoles que representan a las partes actoras de las causas de mártires han escrito cartas y mensajes sobre el sentido de la próxima beatificación. La mayoría coinciden en unas palabras importantes del Evangelio y claves de una vida de FE que los mártires vivieron y expresaron: gracia, don, luz, servicio y alegría.

A mi modo de ver, son las características de la Fe luminosa de la que nos habla constantemente el Papa Francisco.

La Gracia y el Don requieren acogida por nuestra parte, viviendo en apertura total a la acción del Espíritu Santo en nosotros, a ejemplo de nuestros Fundadores y de los santos y beatos mártires de la Iglesia y de nuestra Familia Vicenciana.

La Luz de la fe en un mundo como el nuestro, oscurecido por el eclipse de Dios, se vuelve más luminosa en la oración, el estudio, la vida sacramental y la caridad con los pobres y necesitados… Esta Luz, irradiada por nuestros mártires, es una invitación divina a reavivar la nuestra, a superar la superficialidad que nos envuelve, y a llevar una vida más contemplativa, con más profundidad y menos dispersión y precipitación.

El servicio vivido como continuación de la misión de Jesucristo fue la causa de su martirio. En la persecución se intentó borrar el nombre de Dios del corazón de los niños en los colegios, del dolor de los enfermos en los hospitales y del cariño ofrecido por las Hermanas en los hogares de acogida.

La alegría es el fruto del gozo que nos viene del Espíritu Santo. Es Él y sólo Él, quien dio a nuestros mártires la Fortaleza necesaria para acoger el martirio como don eximio y acto supremo de caridad (Cf L.G. 42). Los mártires como profetas de Esperanza, nos invitan a superar todo pesimismo y a vivir la vocación cada día con nuevo ardor, irradiando la Luz de la Fe en la fidelidad cotidiana al Evangelio.

Les invito a todos a alegramos con los miembros de la Familia Vicenciana en España, a dar gracias a Dios por los nuevos beatos como TESTIGOS DE LA FE y a seguir su ejemplo de FE, valentía y caridad. Espero y confío que todos los miembros de la Familia Vicenciana vivamos este acontecimiento como Gracia, Don, Luz, Servicio y Alegría.

Con afecto sincero de hermano en la Fe y la caridad,

P. Gregorio Gay, CM

Superior general de la Congregación de la Misión

 

 

 

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