AyunoQueridos hermanos y hermanas vicentinos: El año se va muy rápidamente y muchos de nosotros ya estamos planeando las ‘Cestas de Navidad’. Necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir. Esta es la época del año cuando estamos ocupados tanto en nuestras vidas personales como ocupados en los eventos Vicentinos. Estoy pensando en que Jesús murió hace 2000 y tantos años y nadie se refiere a él como el difunto Jesús. Al contrario, Él es el Cristo viviente. Nosotros le servimos en el prójimo y en los que Él nos coloca delante de nosotros por nuestro servicio. Que nuestro Señor sonría en el día de hoy y que Su madre nos ayude a resistir los impulsos de nuestra naturaleza pecaminosa. Jesús: ayúdanos a demostrar compasión, en el amor y el respeto a los demás. Meditamos en Tu bondad y tu amor por la humanidad y por nosotros al servirte, Cristo en todas las personas necesitadas. Amen!

Más de una manera – Siento mucho que éste párrafo no lo incluimos la semana pasada pero, lo añado hoy. Siempre hay muchas maneras de lograr nuestros objetivos. A veces, las otras maneras se interponen en el camino. Tenemos que tomar nuestras decisiones con ayuda de la oración, por supuesto, pero también tenemos que escuchar la respuesta a nuestras oraciones. Tenemos que encontrar el camino correcto y no siempre va a ser a nuestra manera. La soledad es la enfermedad moderna más temida. Lo vemos en los demás e incluso en nosotros mismos. Dios es nuestro sanador y tratamos de sanar a aquellos en necesidad de Él, pero en última instancia, Él es el sanador y tenemos que encontrar la manera correcta de sanar. Visitamos y pasamos el tiempo con aquellos que Él pone delante de nosotros y buscamos una mejor manera de ayudarles. Podemos llamarlo un cambio sistémico o hacer cosas de manera diferente. Tratamos de ser virtuoso y es la mejor manera. Fuimos hechos para esto. Es la mejor manera y tratamos de llevar a otros esa mejor manera de vivir. Pero, el camino es diferente para cada persona y es por eso que tenemos que llegar a conocerlos. Realmente debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo y para ello tenemos que buscar todos los caminos y conocer que el camino de Dios es el verdadero camino.

Viviendo la buena vida – Hay héroes que nos rodean, viviendo cada día en la gracia de Dios y viviendo con la fortaleza para amar a los demás a como son. Ellos han caminado antes que nosotros, llamando a las puertas, llevándoles la sopa, las velas y el carbón. Ellos han marcado la pauta al visitar a los prisioneros, curando a los enfermos y escuchando a alguien que ha perdido la esperanza. Vivir la buena vida no es tener todos los juguetes y adornos del mundo, sino el convertirse en un héroe para alguien. Es vivir la fe y la defensa de la justicia, incluso cuando todo el mundo opta por sentarse. Vivir la buena vida es salir de tu zona de placer, no para tu bien, sino por el bien de alguien que es un paria para los demás. Necesitamos la compasión de Cristo, al momento de servirle. Tenemos que ayudar a los que servimos, que son el Cristo desvencijado y permitirles el espacio que necesitan para crecer en este mundo lleno de prisa y vivido a la ligera. Tenemos que encontrar espacio para nosotros y nuestras alma para crecer y vivir la buena vida, con y para los demás.

Pasando a través del ojo de la aguja – Estas lecturas de tener la riqueza y el cielo juntos también son a veces desalentadoras. «Hay una relación muy positiva entre la capacidad de las personas para llevar a cabo cualquier tarea y el tiempo que están dispuestos a invertir en ellas”. – Joyce Brothers.

Así que muchas personas se estremecen cuando nos acercamos a ellas y en silencio oramos;  ‘déjame darte un cheque, pero no me pidas que ayude’. Tenemos que ser obedientes al llamado de Dios si queremos pasar a través del ojo de la aguja. Tenemos que ser obedientes a nuestro llamado. Jesús fue obediente. Oró a menudo en su sufrimiento y debemos aprender esta lección y recibir el don abiertamente si es su vocación. Dios nos llama a todos a servir en él, ricos y pobres. Cada uno está llamado a una función específica, responder a la llamada es la respuesta. Una de las cosas que decimos a menudo: «La primera letra de SSVP no es un signo de dólar». Oramos, escuchamos y servimos con pasión, porque estamos sirviendo a Cristo. Esta es la forma en que pasamos por el ojo de la aguja hacia la vida eterna; diga «Sí!»

Ir más allá – «Señor, no soy digno de tu reino, porque sólo he hecho lo que se esperaba de mí». (Lucas 17:10) Hacemos nuestro trabajo, pero también hay que estar dispuesto a ir un poco más allá de eser trabajo. Hay una g ran diferencia entre lo que se hace meramente por obediencia, y lo que se requiere de la mera obediencia, sin embargo, el Reino está más cerca cuando nos ofrecemos a hacer un esfuerzo extra porque nos amamos y nos preocupamos sin buscar la gloria o sin buscar que nos  alaben. Si lo que se hace se hace porque nos importa el amor, y no es necesario el reconocimiento o la recompensa. María, nuestra madre se desvivía. Su nombre significa ‘estrella del mar’ y era una estrella para muchos. Si cree que está sufriendo en este mundo de la tormenta y la tempestad, mantenga los ojos fijos en la estrella resplandeciente, María. Y ella le va a salvar de todas las tormentas. Si usted se cae 100 veces, levántese 101 veces. Cada acción en el nombre de nuestro Señor toca una cuerda que vibra en la eternidad. Tenemos debemos de estar motivados por metas celestiales de amor puro y servicio con alegría. Piensa en Dios como un artista. Él no descansó hasta el séptimo día. Su obra es perfecta y cada pincelada tiene un propósito: La belleza que no se acaba nunca . Da gracias por este día y todos los días y nunca nos cansamos de la hermosa creación de este mundo y la creación de lo que es muy bueno. Da gracias a Dios.

Bendiciones,

Lynn L’Heureux


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