ENCUENTRO FRATERNO DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD DE HONDURAS  Y DE LA FAVI EN LA FIESTA DE LA MEDALLA MILAGROSA

 Con un corazón gozoso por el encuentro, nos reunimos un grupo de las Hermanas que trabajamos en Honduras para celebrar juntas la solemnidad de Nuestra Señora de la Sagrada Medalla y aprovechar la ocasión para obtener una indulgencia en este año jubilar por los 150 años de presencia vicentina en Centroamérica.

 Se inició el encuentro el viernes 25 por la tarde para prepararnos a la celebración del día siguiente. Se optó por celebrar, como familia vicentina en San Pedro Sula, la fiesta de la Medalla Milagrosa, el sábado 26. Así que, por la mañana de ese día a las 7:30, varios miembros de las diversas ramas de la FAVI, nos hicimos presentes en la Catedral de San Pedro Sula para acompañar a nuestra Madre. Caminamos de ahí en procesión, hasta la Parroquia San José, rezando el rosario, cantándole a nuestra Madre y compartiendo con la gente que en el camino se iban sumando o simplemente se detenían a rezarle a la Virgen.

Al llegar al Templo, hubo confesiones y posteriormente la solemne Eucaristía, presidida por el P. Ramón de la Congregación de la Misión y con la presencia de cientos de feligreses, algunos de miembros de la Asociación de la Medalla Milagrosa, hicieron su acto de consagración a la Virgen María. Terminamos esta celebración mariana-vicentina con un suculento almuerzo, preparado por los miembros de Medalla Milagrosa, que con todo cariño, compartieron con todos los presentes.

Por la tarde de ese día, la diócesis de San Pedro Sula, había organizado una caminata por la paz, como protesta por tantas muertes violentas, que en su mayoría quedan impunes. Nos unimos nuevamente como Familia Vicentina para hacer acto de presencia y acompañar en esta marcha por la paz. Realmente fue un signo de unidad y de solidaridad. La caminata dio inicio en el colegio María Auxiliadora y terminó en el atrio de Catedral, donde se realizaron diferentes actos y bailes típicos. Concluyó este acto por la paz con la celebración de la Eucaristía.

A  las 6:00 de la tarde nos reunimos nuevamente las Hermanas para orar juntas, compartiendo la experiencia de este día y lo que la Virgen significa para cada una en particular, para la Provincia y la Compañía en general. Pasamos luego a saborear una exquisita cena preparada por las Hermanas del Hogar San José, que tan buenamente nos han acogido estos días. Y para concluir esta jornada tuvimos una noche fraterna, donde reinó la alegría, la espontaneidad, y sobre todo, el cariño que existe entre las Hermanas que trabajamos en Honduras.

Agradecemos a Dios, por este año jubilar que permite a cada una de nosotras renovarnos en el espíritu de la Compañía y, a su vez, el poder compartirlo con los demás miembros de la Familia Vicentina.

 

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