Una visita oportuna

por | May 3, 2010 | Familia Vicenciana, Superior General | 2 comentarios

No se trata de un turista más que visita Mallorca para admirar su belleza, que por supuesto la tiene… La presencia del Superior General de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad, lleva siempre el signo de la fraternidad, el deseo de encontrarse, codo a codo, con quienes intentamos seguir las pisadas de Vicente de Paúl. Al frente de una gran familia, el P. Gregory como sucesor, número 24, del gran santo de la caridad, tiene la misión, y la cumple, de refrescar la esencia de un Carisma que hace presente la bondad de Dios en la parte más débil de la humanidad: los pobres de cualquier tipo.

Visitar la Casa de la Misión de Palma, atravesar sus umbrales, es reconocer explícitamente el caudal espiritual que encierran sus viejos muros desde su  fundación en 1736; en ella se ha repartido, a manos llenas, piedad,  sabiduría y amor. Sus misioneros, multiplicándose y compitiendo en celo apostólico, llenaron la Isla de Palabra de Dios; Palabra que, sembrada cual semilla, ha dado buenas cosechas a su tiempo.

Como sucediera en tiempos de san Vicente, los Misioneros de Palma, buenos observadores del entorno, reclamaron para las Islas la presencia de las Hijas de la Caridad; ellas fueron llegando para repartir, también,  todo el amor de que fueron capaces para ayudar a los enfermos, a los niños y… alargar siempre la mano ante cualquier necesidad.

Mallorca fue generosa en vocaciones para la Congregación de la Misión. La casa de Palma, en tiempos de bonanza, estuvo llena de muchachos que aspiraban a ser como sus educadores. Unos llegaron; los otros, desparramados por la Isla, supieron guardar y cultivar la formación recibida. También ellos siguen siendo sembradores en su camino; asociados, gozan llamándose “los Antiguos alumnos de la Misión”.

La manera de ser y estar, el estilo de los Hijos e Hijas de Vicente de Paúl y Luisa de Marillac en Mallorca, fue generando lo que hoy llamamos Familia Vicenciana: Conferencias de San Vicente de Paúl, Voluntarias de la Caridad y Juventudes Marianas Vicencianas. No como un añadido, y si como parte esencial en la Iglesia de Mallorca, nació la Congregación de las Hermanas de la Caridad, que tomando a Vicente de Paúl como inspirador de los valores evangélicos, van dejando huellas Vicencianas y Marianas en todos los rincones de las islas.

Visita oportuna, sin duda, en estos momentos en que damos los pasos previos para introducir la causa de Beatificación de Pedro Borguny, joven mallorquín, que dio su vida por defender la fe en Jesucristo en Argel. Hoy es un gozo el verle junto a las  reliquias del mártir, reliquias que recibiera el mismo San Vicente de Paúl en París;  ocasión única para poder tocar la urna que el mismo santo mandó hacer para guardar dignamente aquellos restos, que luego vendrían a Mallorca y donde esperan a que la  Iglesia se manifieste a favor de su beatificación.

No hay nada casual en la vida. Esta visita tampoco lo ha sido. La alegría con que le hemos recibido, puede ser transformada en lectura serena del mensaje que nos deja. La Familia Vicenciana, esta vez desde Mallorca,  ha sido retada, de nuevo,  a seguir proclamando que Jesús es el camino; a gritarlo de mil maneras, utilizando la creatividad, como bellamente lo expresaron los jóvenes en la representación de Jesucristo Superstar; un reto lanzado a seguir por los caminos del amor a los demás, del servicio humilde a quien lo requiera, haciéndolo de tal manera, que se note que los pobres “son nuestros amos y señores”, como diría san Vicente.

La celebración de la Eucaristía, nos reunía de nuevo para  agradecer a Dios su bondad hacia nosotros. A sabiendas de que “la unión hace la fuerza”, pedíamos al Dueño de la mies buenos obreros. Le confiábamos a nuestros jóvenes, forjados en valores vicencianos, gracias a la constancia de Hijas de la Caridad, que en la sencillez de lo cotidiano, supieron acogerlos y no escatimaron esfuerzos para acompañarles en su andadura inicial.

Gracias P. Gregory por su visita a Mallorca. Con la ayuda del Señor, es seguro que haremos cosas nuevas en una tierra nueva.

Rosa Mendoza
Hija de la Caridad

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2 Comentarios

  1. Alma

    Gracias por compartir tan hermoso testimonio de la presencia Vicentina en Mallorca,que Dios les bendiga por tanto esfuerzo y por su entrega a los pobres, nuestros amos y señores.
    Mis oraciones por ustedes siempre.

    Responder
  2. Julio Castellanos

    Muy bonita la crónica de Sor Rosa, quien nos ha mostrado la visita del padre General al archipiélago Balear, que por lo que cuenta, hay mucho amor a San Vicente y Santa Luisa. Especialmente en este año jubilar, definitivamente la visita ha sido muy oportuna. Que el Señor y la Virgen bendigan abundantemente a la Familia Vicentina en Mallorca, en las Islas Baleares, en España y en todo el Mundo.

    Responder

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