la virgen de la visitación en clave vicenciana,

por | May 31, 2008 | Reflexiones | 0 comentarios

» Reflexión hecha por el Padre Fernando Macías F;c.m. Director de las Hijas de la Caridad, dirigida a ellas, pero también a los misioneros y laicos presente en la Eucaristía, donde se reunen el 31 de mayo para celebrar la «Visitacíón de María» (y también día en que la Provincia de las Hijas de la Caridad saluda a la visitadora, en su servicio de animación y entrega.»

» La Fiesta de la Visitación, una fiesta que nos invita a levantarnos como Profetas servidoras de la vida y de los pobres»

» El famoso teólogo católico Urs Von Baltasar nos habla de la necesidad de:»Recobrar el rostro Mariano de la Iglesia», quizás esa misma llamada, nos la podríamos aplicar a cada uno de nosotros; sentirnos también llamados como Misioneros, como Hijas de la Caridad, como laicos, como vicentinos todos, a «recobrar el rostro Mariano de nuestra espiritualidad vicentina», recobrar o fortalecer este sello mariano propio de ambas compañías, siempre será necesario y urgente en la vivencia de nuestra vocación de amor y servicio, el rol que juega la Virgen en nuestra vida vocacional.

Sabemos muy bien que nuestro fundador, San Vicente de Paúl, fue un muy buen escritor de cartas, asiduas correspondencias con Santa Luisa, misioneros, hijas de la caridad, de eso estamos claros por la rica herencia que hemos recibido, pero también estamos seguros que él no se distingue por escribir libros de estudios teológicos o mariológicos; toda su doctrina, su teología era llevada para servir la vida, para el servicio de la caridad, era reproducir el misterio del amor de Dios en el servicio evangelizador de los pobres, esto es tan evidente que uno de sus más famosos biógrafos el Padre Dodin nos dirá que: «…San Vicente habla solamente de paso de la Virgen, en términos clásicos y en un tono moderado».

Todos sabemos que «La Espiritualidad Mariana Vicentina» no nace con las apariciones de la Medalla Milagrosa a Santa Catalina en 1830, esa manifestación de la Sagrada Medalla es un premio, es un regalo que viene a coronar el amor que ambas compañías expresaron en su vida y su servicio hacia la Virgen Servidora. Desde los orígenes, la presencia de María marcó el camino a San Vicente y a Santa Luisa; ellos tuvieron en sus vidas, en su piedad, en sus trabajos, obras y fundaciones, la presencia de María, ella siempre estuvo presente, siendo invocada para proteger la Compañía, para proteger la obra a favor de los pobres, pero era invocada como modelo de caridad, de servicio hacia los pobres. Por ese motivo, en la bondad y en beneplácito de Dios, nos hace depositarios de ese hermoso don de la Virgen de los Rayos; ella se convierte para ambas compañías y para toda la Familia Vicentina en la madre y guardiana, ella nos fortalece y favorece con la Santa Medalla, para convertirse en la defensa y protección de los pobres, ella se manifiesta como la fiel «guardiana» de nosotros y de los pobres.

Sabemos que los 3 Misterios marianos que marcaron el entorno de San Vicente y que por ende marcan también a nuestra espiritualidad son: la Inmaculada Concepción, la Anunciación y la Visitación.

No pretendo hacer una reflexión mariana de nuestra espiritualidad, sólo creo necesario hacer esta introducción, para que tomemos conciencia de que María debe estar siempre en nuestro caminar vocacional de siervos y siervas, ella es la que nos protege, guía y anima a ser fieles a la llamada de Jesús, servidor de y evangelizador de los pobres, siempre será necesario actualizar nuestro rostro mariano vicentino: San Vicente hizo perenne la Virgen de la Visitación en el servicio cotidiano de los pobres.

Hoy estamos aquí para celebrar con el corazón alegre este hermoso misterio: la «Visitación de la Virgen María» y que en la tradición de esta provincia de Chile, hacemos en este mismo día de la Visitación, el saludo cariñoso y fraterno a la hermana Visitadora, a Sor Julia Moreno, a ella la presentamos a los pies de María Madre, única Madre de la Compañía, para que ella sea su modelo a seguir e imitar en el servicio de Visitadora. Pero esta fiesta mariana es también para todos los que estamos aquí: Veamos que podemos reflexionar acerca de este hermoso misterio mariano, tan querido por San Vicente… profundicemos aquello que nos pueda servir a todos, no solo a Sor Julia, sino a todas y a todos.

En el relato de la Visitación que nos hace San Lucas, vemos como la gracia de la Encarnación, inunda todo el ser de María, ella lleva la salvación y la alegría a la casa de Isabel. El Salvador de los hombres, oculto en el seno de su Madre, derrama el Espíritu Santo, manifestándose ya desde el comienzo de su venida al mundo.

San Lucas describe, al comenzar el Evangelio, la salida de María hacia Judea, usa el verbo griego anístemi, que significa Levantarse, ponerse en movimiento, hemos de considerar que este verbo también se usa en los evangelios para indicar la resurrección de Jesús (cf. Mc 8,31; 9,9.31; Lc 24,7.46) incluso se usa en acciones materiales que comportan un impulso espiritual sobre todo en el tema de la curación, sanación, «levántate, ten ánimo» (cf. Lc 5,27-28; 15,18.20). Podemos suponer que Lucas, con esta expresión, quiere subrayar el impulso vigoroso que da el Espíritu Santo a la Virgen para cumplir su misión de anunciadora y servidora de la vida, pues también nosotros hemos de evocar a este espíritu para que nos levante, nos resucite y nos sane, para poder servir y anunciar.

San Vicente, en múltiples ocasiones, nos hace una llamada a servir apresuradamente a los demás, a no instalarnos, sino a estar siempre atentos ante las necesidades materiales y espirituales de los pobres, levantarnos e ir a servir con amor y alegría.

Nuestro Santo habla de María de la Visitación. Este es un misterio mariano que tiene que ver directamente con nuestra vocación de servidores, servidoras de los pobres. Todo esto nos hace recordar lo que un día San Vicente nos dijo: «que así como corremos a apagar un incendio así hemos de correr para servir a los pobres», ¿No sería la contemplación de María de la Visitación quien inspiró tan bellas palabras en nuestro Santo Fundador?… ¿No sería acaso, que San Vicente aprendió a mirar a María de la Visitación como modelo de servicio presuroso cuando veía que sus hijos e hijas se levantaban presurosos a servir la caridad que y a los pobres, porque esos pobres que no pueden esperar?. Él mismo les dirá a las Cofradías de la Caridad: Honrarán la visita de la Santísima Virgen, cuando fue a visitar a su prima con prontitud y alegría».

Son muchos los elementos que podemos reflexionar de este misterio mariano, hay una gran riqueza en cada uno de los versículos, pero ¿qué les parece que destaquemos este año este sólo aspecto: «María se levanta para ir, para servir»,

Hemos dicho que «anistemi», es la palabra usada por Lucas en este evangelio de la visitación, palabra griega, hemos dicho, que significa RESUCITAR, LEVANTARSE, poner en movimiento, sería un bello aspecto que podemos contemplar en este día de la visitación

Para ser una un testigo profético de los pobres, un anunciador eficaz de esperanza en el mundo de hoy, hemos de vivir con esta actitud permanente de la visitación, que antes de correr a servir, es necesario «levantarse», «ser signos de resurrección», «ser signos de una vida con un corazón levantado hacia Dios lleno de su gozo y de su paz», » es vivir esta llamada a levantarse, a resucitar, ser imágenes de vida, de una alegre resurrección… resucitados» . Es el mismo San Vicente que hablando a la hermanas utiliza una hermosa expresión que traigo hasta aquí…» hemos de levantarnos de nuestras caídas…» (30, Mayo, 1647; Conferencia IX,I).

Estamos llamados a levantarnos de nuestras caídas: no es sólo un acto físico el que tenemos que hacer, es sobre todo un acto interior, un acto interno del corazón; no podemos ser signo de esperanza y alegría en el mundo de hoy y entre los pobres de hoy, si no reproducimos la experiencia de María de la Visitación; hemos de ser capaces de levantarnos de nuestras caídas, de nuestras fatigas, de nuestras penas, tristezas.

Uno se llena de Dios, cuando se llena de amor, como hacen lo enamorados… somos capaces de todo, de correr, de levantarnos y subir a lo más alto el corazón y gritar de alegría como la hija de Sión: es reproducir la experiencia del Cantar de los Cantares, que nos dice «VEN, Levántate…»

Hay cientos de actitudes, de comportamientos, que tenemos que saber dejar, saber renunciar y extirpar completamente de nuestro corazón de servidores, de vuestro corazón de siervas. María, en este día, llama a todos, no solo la Visitadora o al Visitador, a levantarse… a todos y todas a vivir esta experiencia…»Antes de servir hemos de levantarnos para ser un signo creíble y eficaz de ESPERANZA para los pobres, ellos creerán mas por lo que ven, que por lo que escuchan. El misterio nos llama a todos nosotros reunidos en este altar a mirarla a ella, la mujer que antes de levantarse a servir y anunciar, supo primero levantar el corazón, levantar el espíritu, toda su vida, levantó todo su ser al Señor, a la Gracia del Amor. María antes de levantarse con su cuerpo a anunciar, supo levantar primero su espíritu: todo su ser interior se abre a Dios para ser completamente del Señor. Tenemos que pedirle a ella en este día, ser capaces de levantarnos de los cansancios de la vida, de los desánimos, de los miedos, de la tristeza, de nuestro mal genio, de nuestra rutina mecánica, del miedo, de la indiferencia, de esas actitudes depresivas que van matando nuestra vida vocacional, nuestra vida espiritual, nuestra vida de servicio, nuestra vida fraterna, nuestro testimonio de alegría

Hemos dicho que este verbo usado por el evangelista: anístemi, que significa levantarse, o resucitar, se usa en los evangelios de las sanaciones que hace Jesús, para decirnos que el que se deja tocar por el Señor, se ha de levantar y resucitar en su vida interior, y también ha de sanar de sus cegueras, cojeras o de sus enfermedades… ¿De que me tengo que sanar?, ¿De que me tengo que levantar…? ¿Qué tengo que resucitar en mí para ser mujeres a ejemplo de María que primero sabe resucitar y levantar su corazón a Dios antes que ir a servir?

Vivamos este aspecto de vuestras constituciones, que dicen que, en nuestra vida vocacional, es necesario vivir como resucitados interiormente, que hemos de participar del misterio pascual, misterio de muerte y vida: ahí encuentran su paz, su esperanza y gozo (C. 29,33)

Si desean ser mujeres de Paz, de Esperanza y de testimoniar el gozo del amor para los pobres, hay que saber imitar a la Virgen, porque ella sabe levantar su corazón a Dios, y renunciar a todo aquello que puede obstaculizar su amor y su entrega de servicio, de amor y alegría

Para ser profetas a ejemplo de Jesús, de María, de los profetas bíblicos, de nuestros santos y beatos vicentinos, hemos de hacer este trabajo personal: ser capaces de vivir este VERBO DEL EVANGELIO…»ANÍSTEMI», levantarnos de nuestras miserias, de nuestras enfermedades, de nuestras caídas. Como María, como San Vicente y Santa Luisa, como Sor Lindalva, Sor Nicoli, Sor Wiecka, antes de ser los servidores de Dios y de los pobres, supieron primero experimentar profundamente en sus corazones el amor de Dios, la gracia del Señor. A esto nos invita el misterio que hoy celebramos… «que antes de Anunciar y Servir hemos de experimentar fuertemente, como María, de tener levantado siempre nuestro corazón al Señor…y una vez lleno de su amor sólo así podremos ser un signo de vida, de alegría y amor entre los pobres, nuestro amos y señores»

Amén «

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