La riqueza tiene una sola función y no más: ser compartida fraternalmente con quienes pasan hambre, sed, están desnudos, enfermos o en la cárcel. Fuera de ello, la riqueza es un signo anti-Evangélico que indica avaricia, acaparamiento y explotación. Se convierte en el mayor signo de muerte.

Leer Amigo de los Pobres

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