El 21 y 22 de julio una delegación de más de 200 hermanos y hermanas de la Asociación de la Medalla Milagrosa de San Pedro Sula, Honduras, se desplazaron en cuatro buses tipo pullman, en peregrinación a El Salvador.

Ver Album de FotografíasEl pasado sábado 21 de julio tuvimos el gusto de recibir a más de 200 hermanos y hermanas en la Frontera entre El Salvador y Honduras, conocida como “El Poy”. Los peregrinos habían salido a las 4:00 a.m. desde la parroquia San José de Medina, en San Pedro Sula y llegaron a eso de las 9:00 a.m. a la Frontera El Poy, en donde tuvimos el primer encuentro con los hermanos y hermanas de la AMM de El Salvador. Nos encontramos con la situación de que el Padre Manuel Botet C.M. y otros peregrinos tenían algunos problemas para ingresar a El Salvador, pero todo fue solventado y pudieron ingresar al “pulgarcito de América”.

Con los buses nos dirigimos a la ciudad de San Salvador, en donde se nos esperaba en el Hospital Divina Providencia, lugar en donde se encuentran enfermos terminales de cáncer y en donde vivió, desarrollo su obra de caridad y se entregó en el martirio, el Arzobispo Salvadoreño Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

En la capilla del Hospital y en la casa en donde vivió Monseñor Romero hasta el 24 de marzo de 1980, fuimos atendidos por la Hermana Lidia Márquez, quien nos explicó sobre la vida que llevó este arzobispo mártir salvadoreño y de cómo llegaron a asesinarle mientras celebraba la eucaristía, precisamente en el momento del ofertorio. Un hermano Hondureño, comentó sobre el acompañamiento que brinda la Iglesia a las causas justas por los pobres y comentó sobre los acontecimientos de la semana pasada en Santa Rosa de Copán y de lo cual nos informó a la Familia Vicentina, el padre Juan José Mendoza C.M.

También visitamos la humilde casa en la que vivió Monseñor Romero, a pesar de que le ofrecían casas mejores como arzobispo, él siempre optó por vivir cerca de los enfermos terminales del Hospital Divina Providencia.

Al terminar la visita, nos trasladamos a la Parroquia de San Jacinto, en donde se encuentra la sede nacional de la Familia Vicentina en El Salvador. El Consejo de la Familia Vicentina de El Salvador y la Asociación Medalla Milagrosa de San Salvador, recibieron a los peregrinos con una deliciosa horchata, tamalitos de maíz y una empanada de plátano, la cual se ofreció con mucho cariño a los hermanos y hermanas que nos visitaron. Luego de la recepción con fuegos artificiales, se les brindó una bienvenida en la iglesia San Jacinto, el padre Beto Lazo C.M., Sor Miriam Romero, Sor Celia y Don Jorge Montes por parte del Consejo de la Familia Vicentina y el grupo de Medalla Milagrosa de San Salvador se presentó y agradeció la visita. Se compartieron algunas experiencias y luego de la comida, partimos con rumbo a la Catedral de San Salvador.

Al finalizar la visita, nos trasladamos rumbo a la ciudad San Miguel, no sin antes, pasar a la pequeña ciudad de Olocuilta, a disfrutar de unas deliciosas pupusas, que es el plato típico de El Salvador.

Llegamos a San Miguel al filo de las 9:30 p.m., debido al retraso en uno de los buses y el estado de la carretera del litoral que se encuentra en reparación. Las Hijas de la Caridad, aspirantes y postulantes, habían preparado la estancia en donde pernoctaríamos esa noche en el Colegio Santa Sofía. La gente llegó cansada, pero contenta de la jornada.

A esa hora se inició una pequeña vigilia, dirigida por Sor Juana Paula y el Padre Botet, quienes pusieron un punto de reflexión a la jornada tan intensa. Los cantos, lecturas, salmos, peticiones y reflexiones, ayudaron a brindar un ambiente de que una peregrinación no solamente es una excursión más, sino una reflexión de lo que Dios nos pide, en especial a la Asociación de la Medalla Milagrosa como parte de la Familia Vicentina.

El domingo 22 de julio, muy temprano a las 5:00 a.m. se comenzó a oír el movimiento de hermanos y hermanas, quienes se preparaban con sus mejores galas a comenzar el día especial, dedicado al Señor. Rezamos juntos un Rosario de la Aurora y luego en procesión desde el Gimnasio del Colegio Santa Sofía de las Hijas de la Caridad rumbo a la Iglesia de la Medalla Milagrosa en San Miguel, en donde la AMM de San Miguel, de Planes de San Sebastián y la AMM Juvenil, nos recibieron con unas palabras de bienvenida, un canto y un delicioso desayuno.

Luego pasamos nuevamente a la capilla en donde Monseñor Campos, obispo auxiliar de San Miguel, ofició la Eucaristía, amenizada por un coro, que nos deleito con una interpretación del Ave María en latín.

Al finalizar la misa, los hermanos y hermanas de la Asociación de la Medalla Milagrosa del Oriente de El Salvador y en especial nos presentaron una película que se realizó con recursos propios y que fue presentada de manera especial.

Al terminar la película hubo palabras de agradecimiento mutuo y de despedida, con el compromiso de que la AMM de El Salvador, deberá de visitar a los hermanos y hermanas de Honduras.

La jornada finalizó al filo de las 11:00 a.m., con los buses pasamos al Colegio Santa Sofía y salieron por la salida nororiental de San Miguel, pasando por el Hato Nuevo, Santa Rosa de Lima hasta la Frontera del Amatillo, desde donde salieron rumbo a San Pedro Sula.

La peregrinación llegó a la Parroquia de San José de Medina aproximadamente a las 9:30 de la noche, con todos muy contentos de haber participado en esta peregrinación 2007.

Esperamos que el próximo año podamos visitar a los hermanos y hermanas hondureños y seguir fortaleciendo los lazos de amistad, colaboración y fraternidad entre las asociaciones de la Medalla Milagrosa y la Familia Vicentina en toda Centro América.

Julio A. Castellanos, AMM.

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