FAZENDA DA ESPERANÇA: ANUNCIAR FUERZA DE LA RESURRECCION –
COMUNIDAD DROGADICTOS: EMBAJADORES DE LA ESPERANZA – LA IGLESIA ES NUESTRA CASA – LA FE EN DIOS AMOR, PATRIMONIO PRECIOSO DE LATINOAMERICA – V CONFERENCIA CELAM: ESPERANZA FUTURO LATINOAMERICA – EL PAPA INAUGURA CONFERENCIA EPISCOPADO LATINOAMERICANO – BENEDICTO XVI FINALIZA SU VIAJE APOSTOLICO A BRASIL FAZENDA DA ESPERANÇA: ANUNCIAR FUERZA DE LA RESURRECCION

CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2007 (VIS).-Benedicto XVI llegó hacia las 10,30 a la “Fazenda da Esperança”, en Guaratinguetá. La institución para jóvenes con dependencia del alcohol y la droga nació en 1979 por iniciativa de Fray Hans Stapel, O.F.M., y se inspira en el Movimiento de los Focolares y en el modelo franciscano. En la actualidad hay 32 comunidades de la “Familia de la Esperanza” esparcidas por el mundo y su radio de acción se extiende además a las madres solteras, a las familias pobres, a los que carecen de hogar y a los enfermos de SIDA en fase terminal.

La Fazenda cuenta con una nueva iglesia, en la que el Papa saludó a las Hijas de Santa Clara, las religiosas de clausura que viven en Guaratinguetá, recordándoles que “donde la sociedad no ve ni futuro ni esperanza, los cristianos están llamados a anunciar la fuerza de la Resurrección”.

“Precisamente aquí donde residen tantas personas, sobre todo jóvenes, que intentan superar el problema de la droga, del alcohol y de la dependencia de sustancias químicas, se testimonia el Evangelio de Cristo. (…) Es Cristo resucitado quien cura las heridas y salva a los hijos e hijas de Dios, quien salva a la humanidad de la muerte, del pecado y de la esclavitud de las pasiones. La Pascua de Cristo une cielo y tierra. En esta Fazenda da Esperança, se unen las oraciones de las Clarisas y el arduo trabajo de la medicina y de la ergoterapia para abrir las prisiones y romper las cadenas de la droga que hacen sufrir a los amados hijos de Dios”.

“En este amor, Fray Hans -prosiguió el Papa- invitó a las Clarisas a hacerse garantes de todo el trabajo que se lleva a cabo en la Fazenda da Esperança, (…) en el gesto supremo de amar hasta el fin. Esto significa que no hay que perder nunca la esperanza, de aquí el nombre de esta obra. (…) Es necesario construir la esperanza, tejiendo la tela de una sociedad, que al tender los hilos de la vida, pierde el sentido verdadero de la esperanza”.

“Queridísimas hermanas- concluyó el Santo Padre- sed aquellas que proclaman que la esperanza no defrauda. Que el dolor del Crucificado, que llenó el alma de María a los pies de la Cruz, consuele a tantos corazones maternos y paternos que lloran de dolor por sus hijos, todavía tóxico-dependientes. Anunciad con el silencio oblativo de la oración (…) que el Padre escucha; anunciad el mensaje de amor que vence al dolor, a la droga y a la muerte. Anunciad a Jesucristo, ser humano como nosotros, que sufrió como nosotros, que tomó sobre sí nuestros pecados para librarnos del mal”.
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PV-BRASIL/FAZENDA ESPERANÇA/GUARATINGUETA VIS 070514 (460)

COMUNIDAD DROGADICTOS: EMBAJADORES DE LA ESPERANZA

CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2007 (VIS).-A las 10,45, el Papa se encontró con los miembros de a comunidad de la “Fazenda da Esperança”, en Guaratinguetá, centro de reinserción de drogadictos.

Después de una breves palabras de Fray Hans Stapel, fundador de la Obra Social “Nossa Senhora da Glória”, el Santo Padre saludó a los voluntarios, benefactores de las “fazendas” (haciendas) de diversos países y familiares de los drogadictos.

Benedicto XVI afirmó que mediante esta institución, el Señor les había proporcionado “esta experiencia de recuperación física y espiritual de vital importancia para vosotros y vuestros familiares. Como consecuencia, la sociedad espera que sepáis divulgar este bien precioso de la salud entre los amigos y los miembros de toda la comunidad”.

“¡Tenéis que ser -exclamó el Papa- los embajadores de la esperanza! Las estadísticas sobre la drogodependencia en Brasil son muy altas. Y América Latina no se queda atrás. Por eso, pido a los comerciantes de droga que reflexionen sobre el mal que están haciendo a una multitud de jóvenes y de adultos de todos los estratos de la sociedad. Dios les pedirá cuentas de lo que han hecho. La dignidad humana no se puede pisotear de este modo”.

El Papa señaló que gracias a “una terapia que incluye la asistencia médica, psicológica y pedagógica, pero también mucha oración, trabajo manual y disciplina, son ya numerosas las personas, sobre todo jóvenes, que han conseguido liberarse de la dependencia química y del alcohol y recuperar el sentido de la vida”.

Tras manifestar su aprecio por esta Obra, “que tiene como fundamento espiritual el carisma de San Francisco y la espiritualidad del movimiento de los Focolares”, el Santo Padre afirmó que “la reintegración en la sociedad constituye, sin duda, una prueba de la eficacia de vuestra iniciativa. Sin embargo, lo que más llama la atención y confirma la validez del trabajo, son las conversiones, el reencuentro con Dios y la participación activa en la vida de la Iglesia. No basta curar el cuerpo, es necesario adornar el alma con los dones divinos más preciosos adquiridos con el Bautismo”.

Benedicto XVI dio las gracias a los que colaboran tanto material como espiritualmente por “dar continuidad a la Obra Social “Nossa Senhora da Glória”, y dirigió su pensamiento a “las muchas otras instituciones en todo el mundo que trabajan por devolver la vida, y una vida nueva, a estos hermanos nuestros presentes en nuestra sociedad, y que Dios ama con un amor preferencial. También pienso -concluyó- en los numerosos grupos de Alcohólicos Anónimos y de Drogadictos Anónimos, y en la Pastoral de la Sobriedad, que ya trabaja en muchas comunidades, prestando sus generosos servicios en favor de la vida”.

De regreso al seminario “Bom Jesús”, el Papa almorzó con los miembros de la presidencia de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
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PV-BRASIL/DROGADICTOS/GUARATINGUETA VIS 070514 (470)

LA IGLESIA ES NUESTRA CASA

CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2007 (VIS).-A las 18,00 Benedicto XVI llegó al Santuario de Aparecida para rezar el Rosario con los sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos y seminaristas de Brasil, además de con los representantes de la V Conferencia del Episcopado de América Latina y el Caribe y las decenas de miles de peregrinos que lo esperaban.

Tras el rezo de los misterios gloriosos y la entonación de la “Salve Regina”, el Papa pronunció una homilía en la que afirmó que “a través de la meditación del Rosario, “el Consolador divino quiere llevarnos al conocimiento de Cristo que brota de la fuente límpida del texto evangélico”.

Asimismo, “la Iglesia del tercer milenio -prosiguió- se propone ofrecer a los cristianos la capacidad de “conocer” el misterio de Dios, es decir Cristo, donde se esconden todos los tesoros de la sabiduría y la ciencia”, y en esta tarea “María Santísima (…) es para nosotros escuela de fe”.

Después, Benedicto XVI saludó en primer lugar a los sacerdotes. “¡Cuántos retos, cuántas situaciones difíciles afrontáis -exclamó-, cuánta generosidad! (…) El testimonio de un sacerdocio bien vivido ennoblece a la Iglesia, suscita admiración en los fieles, es fuente de bendición para la comunidad, es la mejor promoción vocacional. Es la colaboración verdadera en vista de la construcción del Reino de Dios”. El Santo Padre tuvo también palabras para los sacerdotes enfermos y ancianos y subrayó que su “conformación con Cristo que sufre y resucita constituye el apostolado más fecundo”.

“La jovialidad, el entusiasmo, el idealismo, el valor para afrontar con audacia los nuevos desafíos -dijo el Papa a los diáconos y seminaristas- renuevan la disponibilidad del Pueblo de Dios, hacen más dinámicos a los fieles y llevan a la comunidad a crecer y progresar, a ser más confiada y optimista. (…) Tened ante vuestros ojos siempre la figura de Jesús, el Buen Pastor, que “no vino a ser servido, sino a servir. (…) Sed como los primeros diáconos de la Iglesia: hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo, de confianza y de fe”.

Dirigiéndose en concreto a los seminaristas, el Santo Padre les exhortó a recordar que “el seminario es la cuna de la vocación y la escuela de la primera experiencia de comunión”.

A los consagrados y consagradas aseguró que eran “un regalo, un don divino que la Iglesia ha recibido de su Señor”, y les dio las gracias por el amor “sin reservas, total, definitivo, (…) apasionado” que manifestaban en “el silencio, la contemplación, la oración, las diversas actividades llevadas a cabo (…) en favor de la humanidad y, principalmente, de los más pobres y abandonados”.

“Todo esto -subrayó- suscita en el corazón de los jóvenes el deseo de seguir más de cerca y de forma más radical a Cristo y de ofrecer la vida para dar testimonio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo de que Dios es amor y de que vale la pena dejarse conquistar y fascinar para dedicarse a Él exclusivamente”.

Benedicto XVI recordó también que “la vida religiosa ha sido siempre significativa y ha tenido un papel importante en la obra de evangelización, ya desde los inicios de la colonización”, y citó las figuras de San Antonio de Santa Ana Galvao, el primer santo nacido en Brasil, y de Santa Paulina, fundadora de las Hermanas Menores de la Inmaculada Concepción.

“¡Qué importante es nuestro sentido de pertenencia a la Iglesia, que lleva a los cristianos a crecer y madurar como hermanos, hijos del mismo Dios Padre!”,exclamó el Santo Padre. “El Papa os dice: ¡La Iglesia es nuestra casa! (…) Quienes aceptan a Cristo (…) tienen asegurada la paz y la felicidad, en esta vida y en la otra. (…) ¡Vale la pena ser fieles, vale la pena perseverar en la propia fe!”.

PV-BRASIL/ROSARIO/APARECIDA VIS 070514 (640)

LA FE EN DIOS AMOR, PATRIMONIO PRECIOSO DE LATINOAMERICA

CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2007 (VIS).-Benedicto XVI presidió esta mañana en el exterior del Santuario de la Aparecida, ante unas 300.000 personas, la Santa Misa de inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

Concelebraron con el Papa los obispos y los presbíteros de las diversas conferencias episcopales de América Latina y del Caribe.

En la homilía, el Santo Padre afirmó que “esta celebración litúrgica constituye el fundamento más sólido de la V Conferencia, porque sitúa en el centro la oración y la Eucaristía, “Sacramentum caritatis”. En efecto, sólo la caridad de Cristo, difundida por el Espíritu Santo, puede hacer de esta reunión un auténtico evento eclesial, un momento de gracia para este Continente y para el mundo entero”.

Tras poner de relieve que “la misión de la Iglesia subsiste solo en cuanto prolongación de aquella de Cristo: “Como el Padre me envió, así os envío yo””, el Papa subrayó que “la misión de Cristo se ha realizado en el amor. El ha encendido en el mundo el fuego de la caridad de Dios. Es el amor que da la vida: por eso, la Iglesia es enviada a difundir en el mundo la caridad de Cristo”.

“La Iglesia -continuó- se siente discípula y misionera de este Amor: misionera solo en cuanto discípula, es decir, capaz de dejarse atraer siempre con renovado estupor por Dios, que nos amó primero y nos ama. La Iglesia no hace proselitismo; se desarrolla más bien por “atracción”: como Cristo “atrae a todos a sí” con la fuerza de su amor, que culmina en el sacrificio de la Cruz, así la Iglesia realiza su misión en la medida en que, asociada a Cristo, cumple su obra en conformidad con el espíritu y con la caridad de su Señor”.

Benedicto XVI puso de relieve que “la fe en Dios Amor” es el “patrimonio más precioso del Continente latinoamericano. (…) Esta es vuestra fuerza, que vence al mundo, la alegría que nada ni nadie os podrá arrebatar. ¡la paz que Cristo conquistó con su Cruz! Esta es la fe que he hecho de América el “Continente de la Esperanza”. No es una ideología política, ni un movimiento social, como tampoco un sistema económico; es la fe en Dios Amor, encarnado, muerto y resucitado en Jesucristo, el auténtico fundamento de esta esperanza que produjo frutos tan magníficos desde la primera evangelización hasta hoy. Así lo atestigua la serie de Santos y Beatos que el Espíritu suscitó a lo largo y ancho de este Continente”.

“Quien ama al Señor Jesús y observa su palabra experimenta ya en este mundo la misteriosa presencia de Dios Uno y Trino, como hemos escuchado en el Evangelio: “Vendremos a él y haremos morada en él”. Por eso, todo cristiano está llamado a ser piedra viva de esta maravillosa “morada de Dios con los hombres”.¡Qué magnífica vocación!”.

El Santo Padre terminó pidiendo a la Virgen María que “obtenga para América Latina y el Caribe ser abundantemente revestida de la potencia de lo alto para irradiar en el Continente y en todo el mundo la santidad de Cristo”.
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PV-BRASIL/MISA/APARECIDA VIS 070514 (530)

V CONFERENCIA CELAM: ESPERANZA FUTURO LATINOAMERICA

CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2007 (VIS).-Finalizada la Santa Misa, el Papa rezó el Regina Coeli con los cientos de miles de peregrinos congregados ante el Santuario de Aparecida. Benedicto XVI les pidió que rezasen por los frutos de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que “abre a la esperanza -dijo- el futuro de la familia latinoamericana. Vosotros sois los protagonistas del destino de vuestras naciones”.

Después saludo a los diversos grupos allí reunidos, empezando por la comunidad de lengua española. ¡Que la Virgen Maria -exclamó- os ayude a mantener viva la llama de la fe, del amor y de la concordia para que, mediante el testimonio de vuestra vida y la fidelidad a vuestra vocación de bautizados, seáis luz y esperanza de la humanidad”.

“Las familias ocupan el centro de la misión de evangelización de la Iglesia -dijo a los peregrinos de habla inglesa-, ya que el hogar es el primer lugar donde se manifiesta y se nutre la vida de la fe”.

A las familias francesas, sobre todo a las que viven en Haití, Guyana francesa y las Antillas, las invitó a “edificar junto a todos los demás una sociedad más solidaria y fraternal, haciendo que los jóvenes descubran los valores familiares”.

Benedicto XVI recordó que hoy se celebra el 90 aniversario de las apariciones de la Virgen en Fátima, que “con su fuerte llamamiento a la conversión y a la penitencia es, sin duda, la más profética de las apariciones modernas”.

El Papa confió especialmente a la Virgen “los pueblos y naciones que tienen necesidades particulares”, y sobre todo “a nuestros hermanos y hermanas, víctimas del hambre” y habló en este sentido de la “Marcha contra el hambre” organizada por el Programa Mundial de Alimentos, que se celebra hoy en muchas ciudades del globo.

Por último, se dirigió a la comunidad afro-brasileña que conmemora también hoy la abolición de la esclavitud en Brasil. “¡Que este recuerdo -concluyó-estimule la conciencia evangelizadora de esta realidad sociocultural de gran importancia en la Tierra de la Santa Cruz!”.

PV-BRASIL/REGINA COELI/APARECIDA VIS 070512 (350)

EL PAPA INAUGURA CONFERENCIA EPISCOPADO LATINOAMERICANO

CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2007 (VIS).-El Papa presidió esta tarde en la Sala de las Conferencias del Santuario de Nuestra Señora de la Aparecida la sesión inaugural de los trabajos de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que se prolongarán hasta el 31 de mayo. La Conferencia General tiene como tema: “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida. -Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida-” (Jn 14,6).

El acto tuvo lugar durante la celebración de las Vísperas de este sexto domingo de Pascua, que comenzó con el saludo inicial del cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, arzobispo de Santiago de Chile y presidente del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano).

El Santo Padre comenzó su discurso dando gracias a Dios por el “gran don de la fe cristiana a las gentes de este Continente”.

“La fe en Dios -dijo- ha animado la vida y la cultura de estos pueblos durante más de cinco siglos. (…) Pero -preguntó-, ¿qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo, el Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas. Cristo era el Salvador que anhelaban silenciosamente”.

El Papa afirmó que “el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña”. En este sentido subrayó que “las auténticas culturas (…) buscan el encuentro con otras culturas, esperan alcanzar la universalidad en el encuentro y el diálogo con otras formas de vida y con los elementos que puedan llevar a una nueva síntesis en la que se respete siempre la diversidad de las expresiones y de su realización cultural concreta”.

“La sabiduría de los pueblos originarios les llevó afortunadamente a formar una síntesis entre sus culturas y la fe cristiana que los misioneros les ofrecían. De allí ha nacido la rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos”.

Refiriéndose después al fenómeno de la globalización, Benedicto XVI dijo que a pesar de ser “en ciertos aspectos un logro de la gran familia humana”, sin embargo, “comporta también el riesgo de los grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo”.

“En América Latina y el Caribe, igual que en otras regiones, se ha evolucionado hacia la democracia, aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas, y que no corresponden con la visión cristiana del hombre y de la sociedad, como nos enseña la Doctrina social de la Iglesia. Por otra parte -continuó-, la economía liberal de algunos países latinoamericanos ha de tener presente la equidad, pues siguen aumentando los sectores sociales que se ven probados cada vez más por una enorme pobreza o incluso expoliados de los propios bienes naturales”.

A pesar de “la madurez de en la fe” de muchos laicos y laicas y de tantos catequistas, existe “un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia católica debido al secularismo, al hedonismo, al indiferentismo y al proselitismo de numerosas sectas, de religiones animistas y de nuevas expresiones seudoreligiosas”. Frente a esta situación, los fieles esperan que de esta V Conferencia surjan “nuevos caminos y proyectos pastorales creativos, que infundan una firme esperanza para vivir de manera responsable y gozosa la fe e irradiarla así en el propio ambiente”.

El Papa afirmó que “ante la prioridad de la fe en Cristo y de la vida “en Él”, formulada en el título de esta V Conferencia, podría plantearse también otra cuestión: Esta prioridad, )no podría ser acaso una fuga hacia el intimismo, hacia el individualismo religioso, un abandono de la realidad urgente de los grandes problemas económicos, sociales y políticos de América Latina y del mundo, y una fuga de la realidad hacia un mundo espiritual?”.

“La primera afirmación fundamental es, pues, la siguiente: Sólo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano. La verdad de esta tesis resulta evidente ante el fracaso de todos los sistemas que ponen a Dios entre paréntesis”

El Santo Padre dijo que al comienzo de la nueva etapa de la Iglesia misionera de America Latina y el Caribe a partir de esta Conferencia General, “es condición indispensable el conocimiento profundo de la Palabra de Dios. Por esto, hay que educar al pueblo en la lectura y meditación de la Palabra de Dios” por medio de la catequesis, valiéndose del Catecismo de la Iglesia Católica y su versión más breve, el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.

“En este campo -continuó- no hay que limitarse sólo a las homilías, conferencias, cursos de Biblia o teología, sino que se ha de recurrir también a los medios de comunicación: prensa, radio y televisión, sitios de internet, foros y tantos otros sistemas para comunicar eficazmente el mensaje de Cristo a un gran número de personas”.

Asimismo, dijo el Santo Padre, “es también necesaria una catequesis social y una adecuada formación en la doctrina social de la Iglesia, siendo muy útil para ello el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”. La vida cristiana no se expresa solamente en las virtudes personales, sino también en las virtudes sociales y políticas”.

“Los pueblos latinoamericanos y caribeños -dijo- tienen derecho a una vida plena, propia de los hijos de Dios, con unas condiciones más humanas: libres de las amenazas del hambre y de toda forma de violencia”. En este contexto, Benedicto XVI recordó la Encíclica “Populorum progressio”, cuyo 40 aniversario cae este año y en la que el Papa Pablo VI ponía de relieve que “el desarrollo auténtico ha de ser integral, es decir, orientado a la promoción de todo el hombre y de todos los hombres, e invitaba a todos a suprimir las graves desigualdades sociales y las enormes diferencias en el acceso a los bienes”.

El Papa aseguró que “para formar al discípulo y sostener al misionero en su gran tarea, la Iglesia les ofrece, además del Pan de la Palabra, el Pan de la Eucaristía. (…) De aquí la necesidad de dar prioridad, en los programas pastorales, a la valorización de la Misa dominical”, que debe ser “el centro de la vida cristiana”.

“Es necesario -dijo- que los cristianos experimenten que no siguen a un personaje de la historia pasada, sino a Cristo vivo, presente en el hoy y el ahora de sus vidas. (…) El encuentro con Cristo en la Eucaristía suscita el compromiso de la evangelización y el impulso a la solidaridad; despierta en el cristiano el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo en la sociedad para que sea más justa y humana. (…) (Sólo de la Eucaristía brotará la civilización del amor, que transformará Latinoamérica y el Caribe para que, además de ser el Continente de la Esperanza, sea también el Continente del Amor!”.

A continuación el Papa se preguntó “cómo puede contribuir la Iglesia a la solución de los urgentes problemas sociales y políticos, y responder al gran desafío de la pobreza y de la miseria?, observando que “en este contexto es inevitable hablar del problema de las estructuras, sobre todo de las que crean injusticia”.

“Las estructuras justas -dijo- son una condición sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad. Pero, ¿cómo nacen?, ¿cómo funcionan? Tanto el capitalismo como el marxismo prometieron encontrar el camino para la creación de estructuras justas y afirmaron que éstas, una vez establecidas, funcionarían por sí mismas, (…) que no sólo no habrían tenido necesidad de una precedente moralidad individual, sino que ellas fomentarían la moralidad común”.

“Esta promesa ideológica se ha demostrado que es falsa”, agregó. “El sistema marxista, donde ha gobernado, no sólo ha dejado una triste herencia de destrucciones económicas y ecológicas, sino también una dolorosa opresión de las personas. Y lo mismo vemos también en occidente, donde crece constantemente de la distancia entre pobres y ricos y se produce una inquietante degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los sutiles espejismos de felicidad”.

“Las estructuras justas -explicó el Santo Padre- (…) no nacen ni funcionan sin un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales y sobre la necesidad de vivir estos valores con las necesarias renuncias, incluso contra el interés personal” y “donde Dios está ausente -el Dios del rostro humano de Jesucristo- estos valores no se muestran con toda su fuerza, ni se produce un consenso sobre ellos”.

“No quiero decir que los no creyentes no puedan vivir una moralidad elevada y ejemplar; digo solamente que una sociedad en la que Dios está ausente no encuentra el consenso necesario sobre los valores morales y la fuerza para vivir según la pauta de estos valores, aun contra los propios intereses”.

“Por otro lado, las estructuras justas han de buscarse y elaborarse a la luz de los valores fundamentales, con todo el empeño de la razón política, económica y social” y “este trabajo político no es competencia inmediata de la Iglesia”, ya que “el respeto de una sana laicidad es esencial en la tradición cristiana auténtica”.

“Si la Iglesia comenzara a transformarse directamente en sujeto político, no haría más por los pobres y por la justicia, sino que haría menos, porque perdería su independencia y su autoridad moral, identificándose con una única vía política y con posiciones parciales opinables. (…) Sólo siendo independiente puede enseñar los grandes criterios y los valores inderogables, orientar las conciencias y ofrecer una opción de vida que va más allá del ámbito político”.

Benedicto XVI recordó que dado que Latinoamericana es “un Continente de bautizados, conviene colmar la notable ausencia, en el ámbito político, comunicativo y universitario, de voces e iniciativas de líderes católicos” y “recordar a los laicos su responsabilidad y su misión de llevar la luz del Evangelio a la vida pública”.

A continuación, el Papa habló de otros campos prioritarios en la renovación de la Iglesia en Latinoamérica, comenzando por la familia “patrimonio de la humanidad”, y “uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos”, que “sin embargo, sufre situaciones adversas provocadas por el secularismo y el relativismo ético, por los diversos flujos migratorios internos y externos, por la pobreza, por la inestabilidad social y por legislaciones civiles contrarias al matrimonio”.

“En algunas familias de América Latina -subrayó- persiste aún por desgracia una mentalidad machista, ignorando la novedad del cristianismo que reconoce y proclama la igual dignidad y responsabilidad de la mujer respecto al hombre”.

Además de “una pastoral familiar intensa y vigorosa”, el Santo Padre recalcó que era “indispensable también promover políticas familiares auténticas que respondan a los derechos de la familia como sujeto social imprescindible”.

Hablando a los sacerdotes, les animó a “cumplir su altísima misión”, dotándose de “una sólida estructura espiritual” y a “vivir toda la existencia inspirada por la fe, la esperanza y la caridad”, cultivando al mismo tiempo su “preparación cultural e intelectual”.

“La sociedad latino-americana y caribeña necesita vuestro testimonio -dijo a los religiosos, religiosas y consagrados-, en un mundo que tantas veces busca ante todo, el bienestar, la riqueza y el placer como finalidad de la vida. (…) Vuestras voces afirman que existe otra forma de vivir con sentido”.

“Recuerdo a los laicos -afirmó- que son también Iglesia, asamblea convocada por Cristo para llevar su testimonio al mundo entero” y que “deben sentirse co-responsables en la construcción de la sociedad según los criterios del Evangelio, con entusiasmo y audacia, en comunión con sus pastores”.

“En América Latina, la mayor parte de la población está formada por jóvenes- constató Benedicto XVI- (…) que no tienen miedo del sacrificio y sí a una vida sin sentido”. El Papa les invitó a “comprometerse en una renovación constante del mundo a la luz de Dios” y a “oponerse a las falsas ilusiones de felicidad inmediata y de los paraísos artificiales, (…) así como a toda forma de violencia”.

“Los trabajos de esta V Conferencia General nos llevan a hacer nuestra la súplica de los discípulos de Emaús: “Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado”, dijo el Santo Padre al final de su discurso.

“Quédate con nosotros, porque (…) en nuestros corazones se insinúa la desesperanza, y tú los haces arder con la certeza de la Pascua. Quédate con nosotros (…) cuando en torno a nuestra fe católica surgen las nieblas de la duda, del cansancio o de la dificultad”.

“Tú que eres la Vida, quédate en nuestros hogares, para que sigan siendo nidos donde nazca la vida humana (…), donde se acoja, se ame, se respete la vida desde su concepción hasta su término natural”.

“Quédate, Señor, con aquellos que en nuestras sociedades son más vulnerables; quédate con los pobres y humildes, con los indígenas y afroamericanos, que no siempre han encontrado espacios y apoyo para expresar la riqueza de su cultura y la sabiduría de su identidad. Quédate, Señor, con nuestros niños y con nuestros jóvenes, que son la esperanza y la riqueza de nuestro Continente. (…) Quédate con nuestros ancianos y con nuestros enfermos. ¡Fortalece a todos en su fe para que sean tus discípulos y misioneros!”.

PV-BRASIL/CONFERENCIA CELAM/APARECIDA VIS 070514 (2230)

BENEDICTO XVI FINALIZA SU VIAJE APOSTOLICO A BRASIL

CIUDAD DEL VATICANO, 14 MAY 2007 (VIS).-Poco antes de las 20,00 de ayer, 13 de mayo, Benedicto XVI llegó al aeropuerto de Sao Paulo-Guarulhos, donde le esperaban el vicepresidente de la República de Brasil, José Alencar Gomes da Silva, el arzobispo Odilo Pedro Scherer, de Sao Paulo y el obispo de Guarulhos, monseñor Luiz Gonzaga Bergonzini, junto con otras autoridades civiles y religiosas.

El Papa pronunció un breve discurso de despedida manifestando su satisfacción por haber inaugurado en Aparecida la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. “En mi memoria -dijo- quedarán para siempre grabadas las manifestaciones de entusiasmo y de profunda piedad de este pueblo generoso de la Tierra de la Santa Cruz que, junto a la multitud de peregrinos procedentes de este Continente de la esperanza, supo dar una gran demostración de fe en Cristo y de amor por el Sucesor de Pedro”.

“Pido a Dios -prosiguió- que ayude a los responsables, sea en el ámbito religioso que en el civil, a imprimir un paso decidido a aquellas iniciativas, que todos esperan, para el bien común de la gran Familia Latinoamericana”.

Después de elogiar la labor de las autoridades consulares y religiosas durante su visita pastoral, recalcó que todos habían contribuido a “que estas jornadas hayan sido espléndidas, dejando a cuántos en ellas han participado llenos de alegría y de esperanza -¡gaudium et spes!- en la familia cristiana y en su misión en la sociedad”.

A las, 20,55 hora de Brasil, el Santo Padre emprendió el vuelo de regreso a Roma, donde aterrizó en el aeropuerto de Ciampino a las 12,30 hora local y desde allí se traslado al palacio apostólico de Castelgandolfo, donde permanecerá hasta el viernes, 18 de mayo.

PV-BRASIL/DESPEDIDA/SAO PAULO VIS 070514 (290)

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