Benedicto XVI se desplazó esta tarde, en automóvil descapotable, del palacio arzobispal a la catedral de Nuestra Señora de Munich. En la catedral, que custodia las reliquias del obispo Benno, santo patrón de Baviera que gobernó la diócesis de Meissen entre 1066 y 1106, recibió la ordenación episcopal monseñor Joseph Ratzinger (28 de mayo de 1977).

CIUDAD DEL VATICANO, 10 SEP 2006 (VIS).-Benedicto XVI se desplazó esta tarde, en automóvil descapotable, del palacio arzobispal a la catedral de Nuestra Señora de Munich. El templo, edificado entre 1468 y 1488, fue casi completamente destruido durante la Segunda Guerra Mundial, con excepción de un altar y de las dos torres gemelas. La reconstrucción comenzó en 1946 y la última restauración tuvo lugar entre 1989 y 1994.

En la catedral, que custodia las reliquias del obispo Benno, santo patrón de Baviera que gobernó la diócesis de Meissen entre 1066 y 1106, recibió la ordenación episcopal monseñor Joseph Ratzinger (28 de mayo de 1977).

Una vez llegado al templo, el Papa se detuvo en la capilla del Santísimo para bajar después a la cripta, donde rezó ante las tumbas de los arzobispos de München und Freising. Benedicto XVI presidió a continuación las vísperas. en las que participaron los niños y niñas de la Primera Comunión, y pronunció una homilía.

Refiriéndose a la lectura de la ceremonia, un escrito del Apocalipsis, el Santo Padre explicó que el autor mira “hacia lo alto, al cielo y hacia adelante, al futuro”, pero haciendo así “habla también de la tierra y del presente, de nuestra vida. Efectivamente, durante nuestra vida, todos estamos en camino (…) y queremos descubrir la senda justa. No queremos decir al final: (…) he tomado el camino equivocado, mi vida ha fracasado”.

El vidente del Apocalipsis habla, prosiguió el Papa, “de un mundo reconciliado (…) donde los seres humanos están reunidos en la alegría.” Las personas que allí viven “viven con Dios (…) que ha plantado su tienda entre nosotros. (…) Dios no está lejos de nosotros, en algún lugar distante del universo. (…) En Jesús se ha convertido en uno de nosotros (…) Esta es su tienda”.

El encuentro con Dios, con “este amor divino y al mismo tiempo humano -explicó el Santo Padre-, es la ablución con que nos sumerge en el Bautismo”, pero este acto es “solo un inicio. Caminando con Jesús, en la fe y en la vida, (…) su amor nos toca para purificarnos y hacernos luminosos”.

“La blanca vestidura, (…) el traje bautismal y el de la Primera Comunión (…) nos dice: (…) mediante la convivencia con Jesús y con la comunidad de creyentes, la Iglesia, conviértete en una persona luminosa, una persona de verdad y bondad (…) en la que se transparenta el esplendor de (…) la bondad de Dios”.

En el texto apocalíptico, el Cordero, es decir Jesús, “guía la multitud de toda raza y nación a la fuente de agua viva, (…) símbolo por excelencia de la vida. (…) La fuente verdadera es el mismo Jesús, en el cual Dios se entrega a nosotros (….) sobre todo en la Sagrada Comunión. (…) Mediante la Eucaristía (…) se forma una comunidad que traspasa todas las fronteras y abraza todas las lenguas: la Iglesia universal, en la que Dios habla y vive con nosotros”.

Benedicto XVI se dirigió a continuación a los padres, a los profesores de religión y maestros y a los responsables de las parroquias. “Acompañad a vuestros hijos en el camino hacia la Comunión -dijo a los primeros-. Id con ellos a la iglesia para participar en la celebración eucarística de los domingos. No es tiempo perdido, (…) toda la semana es más hermosa si participáis juntos en la liturgia dominical. (…) Rezad juntos en casa. (…) La oración nos lleva no solamente hacia Dios sino también unos hacia otros”.

“Os pido que tengáis presente en la escuela la búsqueda de Dios -pidió el Papa a los maestros-. Sé que en nuestro mundo pluralista es difícil poner en marcha en la escuela el tema de la fe. (…) Estimulad a los alumnos (…) a preguntarse dónde venimos y a dónde vamos en nuestra vida”.

“Haced todo lo posible para hacer de la parroquia una patria interior para la gente -concluyó hablando a los responsables parroquiales-, (…) donde se experimente la familia de la Iglesia universal”.

PV-ALEMANIA/VISPERAS/MUNICH VIS 060911 (670)

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