Volveos a mí de todo corazón (Joel 2, 12)

por | Sep 1, 2006 | Reflexiones | 0 comentarios

Reflexión de Rosalino para el Dpomingo XXII del T.O.

Domingo XXII del Tiempo Ordinario, Año B

La frase «manos impuras» —precisa el evangelista Marcos— quiere decir «sin lavar». Luego explica un poco más que, por aferrarse a muchas tradiciones de sus mayores, los judíos, en particular los fariseos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien.

Son necesarias las explicaciones para que entiendan bien o mejor los oyentes o lectores que están bastante distantes, culturalmente o con respecto al tiempo, de los acontecimientos y personas de que algo se nos comunica. Otro ejemplo de una explicación es ésta que se encuentra en Jn. 4, 9, a saber: «Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos», sin la cual no se va a dar a entender la respuesta de sorpresa que dio la mujer samaritana a Jesús.

Las explicaciones, pues, asimismo las interpretaciones, que por poco se dan por tradiciones, tienen como objetivo aclarar por medio de llevarnos a la situación o al contexto original, si bien que pasa, no rara vez, que confunden más bien que aclaran. Tanto dominan y se imponen con rigidez a veces las explicaciones e interpretaciones que velan lo que deben realmente revelar, quitándole la primacía —en la misma manera que a veces se da más importancia al dinero que a las necesidades naturales básicas debido a las cuales hay necesidad, en primer lugar, de dinero.

Pero vale explicar, si esto de veras nos lleva a la intimidad con Dios, quien está cerca de nosotros siempre que lo invocamos, y nos hace volver a ligarnos con él, a elegirle y a tratar de leerle el pensamiento y la voluntad, es decir, a practicar la religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre. Esa religión, creo, es la misma que, conforme a la observación de San Vicente de Paúl, se conserva entre los pobres campesinos que «creen sencillamente, sin hurgar», sumisos a las órdenes, pacientes «en las miserias que hay que sufrir mientras Dios quiera, unos por las guerras, otros por trabajar todo el día bajo el ardiente sol». Esa religión verdadera le apremia a uno no sólo a escuchar la palabra sino también a llevarla a la práctica de tal forma que uno se porte tan justo que llegue a hospedarse en la tienda del Señor. Y sabe la fe viva prescindir del antiguo código de la pureza si esto lo requiere la nueva dispensación que, para proveer a los gentiles también de la salvación, tiene necesidad de un nuevo código de la pureza, no tanto exterior y material cuanto interior y espiritual.

Sirven, sí, las explicaciones, si me anima a retornar a «las fuentes de toda vida cristiana», a los acontecimientos primordiales y, ante todo, a la persona de Jesús, el pleno cumplimiento de la Ley y los Profetas, «que da un nuevo horizonte a la vida, y con ello, una orientación decisiva» (cf. Perfectae Caritatis 2; Deus Caritas Est 1; el artículo sobre el Concilio Vaticano II en la revista Theological Studies del marzo de 2006). Y al fin y al cabo realmente, tienen valor las explicaciones si señalan a la persona de Jesucristo, que debe ser para cualquier cristiano, cualquier vicentino o vicentina, como él fue para San Vicente de Paúl, la solamente una fuerza motriz, es decir, «la regla de la Misión», «el centro de su vida y de su actividad», o según lo dicho por San Vicente al Padre Portail, su vida, su muerte, el escondrijo y el refugio adonde volver.

Etiquetas:

0 comentarios

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

homeless alliance
VinFlix
VFO logo

Archivo mensual

Categorías

Sígueme en Twitter

colaboración

Pin It on Pinterest

Share This