Sínodo de los Obispos (11)

por | Oct 13, 2005 | Iglesia | 0 comentarios

Congregación XVI del Sínodo de los Obispos, en crónica del P.Alfredo Becerra c.m.

Documento sin título

LA EUCARISTÍA , FUENTE Y CULMEN DE LA VIDA
Y
DE LA MISIÓN DE LA IGLESIA

Decimosexta Congregación General

La tarde del miércoles 12 de octubre, en el Aula del Sínodo, se celebró la decimosexta Congregación General, en la que se presentó la «Relación posterior a la discusión” , e intervinieron los auditores y auditoras. El presidente delegado de turno fue el Cardenal Telesphore Placidus Toppo . Asistieron 239 padres sinodales.

La “Relación posterior a la discusión” del cardenal Angelo Scola , Relator General, se abrió haciendo referencia a Juan Pablo II, que definió el tema del Sínodo, y a la meditación con la que el Papa Benedicto XVI dio inicio a la primera Congregación General.

El cardenal Scola dijo haber hecho “una confrontación de las intervenciones, (…) debido a la vastedad de los temas tratados y a las sensibilidades puestas en juego”. La introducción se concluye con la orientación de fondo surgida de las intervenciones: la superación de todo dualismo entre doctrina y pastoral, entre teología y liturgia.

La Relación tiene dos partes: la Primera Parte : «Educar el Pueblo de Dios en la fe en la Eucaristía » , está subdividida en cinco capítulos. La Segunda Parte , «La acción eucarística» , consta de cuatro capítulos. En la Conclusión , el cardenal Scola afirma que «el trabajo que les espera ahora a todos los Padres sinodales constituye la parte más delicada, de la que surgirán las «Propuestas» que ofreceremos al discernimiento propio del carisma del Sucesor de Pedro».

A continuación, ofrecemos extractos de algunas intervenciones de auditores y de un padre sinodal:

El Sr. Leonardo Casco, Presidente de la “Alianza para la Familia ” (Honduras), solicitó a los padres sinodales “inyectar” un renovado entusiasmo la fe. La realidad nos indica que muchos católicos viven en el mundo con un catolicismo “light”. “Es necesario encontrar una fórmula que favorezca la formación doctrinal, ética y moral para vivir su partencia a la Iglesia. “Considero igualmente necesario, que los Obispos y Sacerdotes no tengan reparo en proponer con alegría y seguridad al fiel laico, una vida de fe exigente y sólida. (…) Mi intervención se concreta en solicitar se inyecte con un renovado entusiasmo en los fieles laicos de hoy, el espíritu exigente de los cristianos de los primeros tiempos, es decir, el recurso a la oración y a la mortificación, las prácticas diarias de unas normas básicas de piedad y el deber y derecho que tenemos todos los fieles al apostolado».

La Sra. Marta Lorena Alvarado de Casco, Presidenta del “Comité por la Vida ” (Honduras), dijo que hace falta una formación de la mujer, que la disponga al desarrollo de su feminidad y al don de la maternidad. Propuso en mantener la educación separada de niños y niñas: “Estudios realizados demuestran que la educación separada de niños y niñas facilita, entre otros, el proceso educativo y el desarrollo de una sana afectividad, especialmente en los años de la adolescencia”. También en “conformar grupos juveniles dirigidos específicamente a muchachas con el fin de fortalecer su condición femenina y su formación espiritual y doctrinal”. Y finalmente, promover en las parroquias la adoración a Jesús Sacramentado por familias en días determinados de la semana.

El Hermano Marc Hatet, Responsable General de los Pequeños Hermanos de Jesús (Francia), recordó que también tenemos que hablar de la “cultura de la vida”. Dijo que tenemos que estar atentos cuando hablamos. “Al hablar de nuestro mundo, sobre todo en términos de «cultura de la muerte», ¿no estamos quizá faltando al respeto a los que tratan de vivir su fe en Dios o su fe en el ser humano, entregándose al servicio de la vida (…).Este mundo también es el lugar de la generosidad y de los compromisos, a veces incluso a costa de la vida; y precisamente por este mundo diversificado, y no por otro, que el Padre ama, ha entregado a su Hijo (nos lo recuerda la Eucaristía ) y está obrando el Espíritu Santo. (…) Los hombres y las mujeres de hoy sólo escuchan la palabra del Evangelio si se les presenta como una propuesta a su libertad, en un diálogo verdadero en el que respetamos su búsqueda y aceptamos acoger su competencia y su experiencia de vida, incluida la de los más pobres, rica de humanidad. El signo humilde del pan y del vino, accesible a todos y comprensible para todos, quizá nos invita a este diálogo».

Sor Rita Burley, A.C.I., Superiora General de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús (Gran Bretaña), recordó que la Eucaristía y trabajar por la justicia son dos hechos inseparables. “ La invitación de Jesús, » haced esto en memoria mía » se vive con el prolongarse de la gracia de la celebración en la adoración eucarística y en el trabajo apostólico que transmite la experiencia del amor salvífico de Dios. (…).No hay por lo tanto celebración y adoración de la Eucaristía auténticas que no conduzcan a la misión. (…) Nuestro deseo es ser mujeres y comunidad de compasión y comunión al servicio de la verdadera vida. (…) La Eucaristía constituye siempre el corazón latente de nuestra misión. La gente de Bazartete, en Timor Oriental, vive las penosas consecuencias de la guerra. Nuestras hermanas ofrecen la presencia salvífica de la adoración eucarística, sostienen proyectos humanitarios y de instrucción y se dedican a la escucha de los sufrimientos de las personas y las acompañan en el difícil camino hacia la paz y la reconciliación: «Mi paz os dejo, mi paz os doy». En la diócesis de Yokohama, en Japón, en el contexto de un fuerte cultura budista, las hermanas dan un testimonio silencioso de su fe en presencia del Señor Resucitado y, en la enseñanza que prestan en las escuelas y universidades transmiten los valores evangélicos del amor, el perdón y el respeto. (…) La Eucaristía y trabajar en favor de la justicia son dos hechos inseparables. La comunión con Cristo en la Eucaristía comporta la aceptación de la responsabilidad moral de trabajar con El, en colaboración con otros, para transformar sistemas y mentalidades injustas en estrategias y planes que promuevan la verdadera naturaleza del amor de Dios por nuestra familia humana».

El Sr. Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Edigio (Italia), dijo que la caridad se renueva con la Eucaristía. “ La vida del cristiano entre la gente transcurre a menudo en el anonimato. ¿El cristiano tiene algo que dar a los demás? No se da sino aquello que se ha recibido: el pan de la Palabra y de la Eucaristía (…). Si se ofrece el pan bueno, se experimenta que hay hambre de él; que el tiempo es menos negativo de lo que parece. ¿Y frente a las grandes pobrezas? Hoy nos sentimos extraviados o las olvidamos. No se puede dejar a los pobres sin Evangelio. La caridad no dura sin el alimento de la Eucaristía. (…) En fin, los cristianos, desde el infierno de las persecuciones del siglo XX, demuestran que siempre es posible vivir y comunicar el Evangelio. En el 2000 Juan Pablo II llamó a recoger los testimonios de los nuevos mártires. Es una obra que habría que llevar a cabo en las Iglesias particulares y en ámbito central. Hay un testamento de los mártires que se debe abrir en el contexto de la Eucaristía. Los lazos entre Eucaristía y martirio son fuente de confianza y esperanza más allá de nuestra lectura realista o pesimista de las situaciones».

Alexei V, Judin, Profesor de Historia de la Iglesia y de Diálogo Interconfesional en la Universidad Estatal de Humanidades, Colegio Santo Tomás de Moscú (Federación Rusa), propuso profundizar en un ecumenismo en perspectiva eucarística. “Como bien sabéis, los católicos rusos afrontamos seriamente el problema del diálogo con los ortodoxos. (…) Por parte católica hay normas que regulan la intercomunión con los no católicos. Pero el reconocimiento recíproco con los ortodoxos de la verdadera presencia del Señor en la Eucaristía nos compromete a caminar hacia delante por el camino del reacercamiento. ¿Qué pasos podemos dar? En primer lugar y sin violar las reglas bien expuestas ni diluir la identidad católica tenemos que pensar cómo superar la crisis del ecumenismo. El ecumenismo, en su versión actual, se concentra sobre todo en la discusión relativa a diversas cuestiones históricas, teológicas, etc. La dimensión del ecumenismo espiritual se limita a oraciones genéricas, a encuentros fraternales en diversos niveles, pero se detiene ante la Eucaristía. En efecto, todas esas expresiones y estos eventos intentan evitar la realidad eucarística. (…) ¿Cómo podemos ahondar este conocimiento recíproco en perspectiva eucarística? No tengo una respuesta cierta, pero puedo presentar una propuesta. Tenemos muchos carismas en la Iglesia Católica -los carismas de las diversas órdenes, de las diversas congregaciones religiosas, de los diversos movimientos. Podemos garantizar la unidad entre ellos no solo en el ámbito jurídico-administrativo sino también en el ámbito espiritual. Por lo tanto, si podemos gestionar la situación en el ambiente católico garantizando la unidad entre los diversos carismas ¿por qué no podemos avecinar también el Misterio Eucarístico en la unidad reconciliada entre la realidad de Oriente y la de Occidente?».

El Obispo Joseph Zen Ze-Kiun, S.D.B., de Hong Kong (China), auguró que el gobierno chino pronto normalice la situación de la Iglesia en ese país. “ La Iglesia en China, aparentemente dividida en dos, una oficial reconocida por el gobierno y una clandestina que rechaza ser independiente de Roma, es en realidad una sola Iglesia, porque todos quieren estar unidos al Papa. Tras muchos años de separación forzosa, la mayoría de los obispos de la Iglesia oficial ha sido legitimada por la magnanimidad del Santo Padre. En los últimos años especialmente, es cada vez más claro que los obispos ordenados sin aprobación del Romano Pontífice no son aceptados ni por el clero ni por los fieles. Se espera que ante este «sensus ecclesiae», el gobierno vea la conveniencia de normalizar la situación, a pesar de que los elementos «conservadores» internos a la Iglesia oficial oponen resistencia por obvios motivos de interés. La invitación del Santo Padre a los cuatro obispos para que vinieran al Sínodo era una buena oportunidad, pero parece que se ha desperdiciado. La Eucaristía bien celebrada seguramente acelerará la llegada de la verdadera libertad religiosa para el pueblo chino».

Alfredo Becerra Vázquez, C.M.

Etiquetas:

0 comentarios

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

homeless alliance
VinFlix
VFO logo

Archivo mensual

Categorías

Sígueme en Twitter

colaboración

Pin It on Pinterest

Share This