Sínodo de los Obispos (10)

por | Oct 12, 2005 | Iglesia | 0 comentarios

Congregaciones XIV y XV del Sínodo de los Obispos, en crónica del P. Alfredo Bederra c.m.

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La Eucaristía Fuente y Cumbre de la Vida
y de la Misión de la Iglesia

Decimocuarta Congregación General

 En la tarde del martes 11 de octubre se celebró la decimocuarta Congregación General e intervinieron varios delegados. El Presidente Delegado de turno fue el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara (México). Presentamos a continuación algunos extractos de varias intervenciones.

Al inicio de la sesión, el arzobispo Nikola Eterovic , secretario general del Sínodo de los Obispos, recordó que este día se celebraba el 43 Aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y la memoria litúrgica del beato Juan XXIII.

S. E. Johannis (Zizioulas), Metropolitano de Pérgamo, Presidente emérito de la Academia de Atenas (Grecia), señaló que para los ortodoxos y los católicos la Eucaristía es el centro de la Iglesia. “Nosotros ortodoxos nos sentimos profundamente gratificados por el hecho de que también vuestro Sínodo considera la Eucaristía fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia. Es muy importante que los católicos romanos y los ortodoxos puedan decirlo con una sola voz. Tal vez haya aún algunas cosas que dividen a nuestras Iglesias, pero ambas creemos que la Eucaristía es el centro de la Iglesia. Es sobre esta base que podemos continuar el diálogo teológico oficial entre nuestras dos Iglesias, que está entrando en una nueva fase. La eclesiología eucarística puede guiarnos en nuestros esfuerzos para superar mil años de división. De hecho, es un pecado tener las mismas convicciones con respecto a la importancia de la Eucaristía sin ser capaces de compartirla en una misma Mesa».

El Rev. Filippo Vasyltsev, del Patriarcado de Moscú (Rusia), dijo que deseaba que la experiencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa puede ayudar a la Iglesia Católica. “El debilitamiento de la conciencia eucarística lleva a la destrucción de la conciencia eclesiástica, y también a errores en la comprensión de los valores cristianos. (…) Nos gustaría que nuestra experiencia de la vida eucarística, tanto la histórica como la actual, sea útil y pueda ayudar a la Iglesia católica romana (…) No hay que olvidar que en la Iglesia ortodoxa rusa la preparación a la comunión incluye, además de la preparación interior, la Regla (el ayuno severo de tres días, la visita a la Iglesia en esos tres días, oraciones por la comunión, un ayuno eucarístico especial después de la medianoche) y la confesión obligatoria. Por otra parte, la Iglesia no ve estas reglas severas como una obligación, sino como una medida que se ha creado históricamente según las tradiciones, para aplicarla a sí mismo».

S. E. Mor Severius Malke Mourad, del Patriarcado Siro-Ortodoxo (Siria), dijo que estaba orgulloso de vivir donde Jesús celebró la Ultima Cena. “En nuestra Iglesia Siro-ortodoxa celebramos la Liturgia Divina en siro-arameo, la lengua de Nuestro Señor Jesús; y durante la Liturgia Divina se recitan exactamente las mismas palabras que pronunció Jesús en el Cenáculo. Y el sacerdote que celebra este sacramento lo debe hacer solo. Estoy orgulloso de vivir en el Monasterio de San Marcos, en la Ciudad Antigua , en Jerusalén, donde Jesús celebró su Ultima Cena. (…) San Pablo exhorta al creyente a prepararse espiritualmente antes de recibir la Sagrada Comunión con fe, respeto y con una conciencia purificada; debería purificar el propio cuerpo y observar el ayuno desde la medianoche que precede al rito de la Comunión. Antes teníamos la costumbre de que los niños recibieran el sacramento de la Eucaristía justo después de haber recibido el sacramento del Bautismo, el Crisma».

S. E. Nareg (Monoug) Alemezian, Obispo, Oficial Ecuménico de la Gran Casa de Cilicia (Armenia), alentó a profundizar la eclegiología eucarística. «La palabra armenia utilizada para indicar la Sagrada Eucaristía es «Surp Patarag», que significa el Santo Sacrificio. En la vida litúrgica de la Iglesia estamos al servicio de Dios (liturgia) y ofrecemos el sacrificio de acción de gracias (Eucaristía) por los dones que hemos recibido de El. La Sagrada Eucaristía está centrada en el don del sacrificio de nuestro salvador y genera una comunión de amor con Dios y con nuestros hermanos por medio de la potencia del Espíritu Santo. (…) Al valorar el papel constructivo de los diálogos ecuménicos bilaterales y multilaterales y al discutir sobre el tema » la Iglesia como comunión», aliento a todos a comprometerse en el estudio de la eclesiología eucarística, que sitúa la unidad de la Iglesia en la celebración local de la Sagrada Eucaristía presidida por el obispo en comunión con sus hermanos obispos. En este sentido, el obispo tiene el deber de hacerse cargo del rebaño que le ha confiado el Buen Pastor, cuidándolo con un amor que se revela plenamente al partir el único pan para una comunión espiritual y universal en el cuerpo místico de Cristo».

S. G. John Hind, Obispo de Chichester (Gran Bretaña), insistió que en la Eucaristía se celebra la reconciliación que lleva a la amistad. «Traigo el saludo del arzobispo de Canterbury y la petición de que recen por los anglicanos, que se encuentran en un momento difícil. (…) ¿Cuándo es oportuno compartir la Sagrada Comunión ? ¿Cómo se interpreta la recepción pública de la Comunión por parte del protestante Frère Roger Schutz ? La Eucaristía no es cuestión de rito o de ceremonia, sino un beneficio de la nueva vida en Cristo. Si debemos ser verdaderos cristianos, deben existir criterios de reconocimiento recíproco. No es menos importante la medida en que nos toleramos unos a otros. (…) En la Eucaristía no se celebra nuestra amistad, sino más bien nuestra reconciliación con Dios que crea nuestra amistad. (…) Si la Eucaristía misma es «Mysterium fidei», entonces nuestra amistad o comunión en la Iglesia es un «misterion», es decir, que estamos hablando de algo que no podemos comprender solamente con la razón”.

El Cardenal Geraldo Majilla Angelo, Arzobispo de Sao Salvador da Bahía (Brasil), invito a retomar la antigua práctica de llevar la Eucaristía a los que no pueden participar en la celebración eucarística. “Sabemos que desde los primeros siglos del cristianismo se prestó una atención especial a los fieles que no podían participar en la celebración del sacrifico eucarístico, y por este motivo se instituyó la conservación de la Eucaristía para afrontar las causas de este impedimento. (…) Deseo poner de relieve la situación de los enfermos, de los prisioneros o de los ancianos que tienen problemas para poder caminar autónomamente. Creo que sería oportuno y necesario preparar a los fieles laicos para que puedan promover la visita del presbítero para la reconciliación sacramental y llevar la comunión eucarística. Muchas personas se sienten solas por falta de familiares cercanos, o porque se les deja en casas de reposo u hospitales, o porque al carecer de ayuda para caminar, están obligadas a estar en la cama, sin posibilidad de recibir visitas de parientes y amigos, o incluso son rechazados porque no son productivos. En un mundo en el que hay tantos medios de comunicación, muchas veces las personas, aunque no estén enfermas, viven aisladas y en silencio. (…) Dios necesita nuestros brazos y nuestro testimonio para realizar la experiencia de su amor».

Decimoquinta Congregación General

En la mañana del miércoles 12 de octubre se celebró la Decimoquinta Congregación General en el Aula sinodal. El Presidente Delegado de turno fue el Cardenal Telesphore Placidus Toppo, Arzobispo de Ranchi. Presentamos extractos de algunas intervenciones.

El Arzobispo Oswald Thomas Colman Gomiz, de Colombo (Sri Lanka), invitó a realizar un estudio profundo de los diversos modelos culturales e integrarlos a la liturgia. «Debemos promover un testimonio visible de nuestra fe en el Señor eucarístico. Y debemos hacerlo más con las acciones que con las palabras. Nos hemos referido aquí a muchos abusos y aberraciones en la celebración de la Eucaristía y a la falta evidente de respeto hacia el Santísimo Sacramento (…) Nos hemos referido al laicismo y al relativismo. Es un pecado que se insinúen también en Asia. Respetando las normas litúrgicas comunes debemos llevar a cabo un estudio profundo de los modelos culturales de los diversos fieles e integrarlos en nuestra liturgia. Los modelos culturales difieren de continente a continente y a menudo de país a país. Por eso los expertos de liturgia deben estudiar en las áreas respectivas estos modelos e integrar en la adoración de la Eucaristía las formas de la adoración máxima. (…) Hoy nos encontramos con el grave problema del fundamentalismo cristiano que influye en nuestra fe en la Eucaristía. El Sínodo tiene que tener en consideración este peligro. Sino, sería como plantar un hermoso árbol, nuestra fe en la Eucaristía , mientras lo ataca un virus peligroso».

El Obispo Ángel Floro Martínez, I.E.M.E., de Gokwe (Zimbabwe) , expuso los principales retos pastorales que afrontan los fieles de su país. “La primera dificultad es la disponibilidad y el acceso a la Eucaristía para muchos de nuestros católicos. La escasez de sacerdotes y el hecho de que nuestros fieles estén diseminados en grandes zonas rurales y que dispongan de un sacerdote para la Eucaristía solamente una o dos veces al mes. Este hecho es un reto al carácter central de la Eucaristía en la vida de nuestros católicos. Nuestras comunidades rurales que se fundan sobre todo en la celebración de la Palabra , ¿pueden llamarse comunidades eucarísticas? Es un problema interesante que podríamos discutir en nuestros grupos. El segundo reto se refiere a la Eucaristía y el matrimonio. Para ser más precisos la ZCBC (Conferencia Episcopal de Zimbabwe) ha publicado este año una segunda Carta Pastoral sobre la Eucaristía dedicada a este argumento, exhortando a los fieles a apreciar la importancia de la Eucaristía y su relación profunda con la dignidad del sacramento del matrimonio, impulsándoles a regularizar su situación. Muchos católicos que en su juventud comulgaban no lo hacen cuando son adultos debido a los matrimonios irregulares».

El Cardenal George Pell, Arzobispo de Sydney (Australia), insistió en conservar en la Iglesia Católica el celibato obligatorio para el clero y las órdenes religiosas. “Muchos padres sinodales han hablado de las dificultades de la Iglesia en todo el mundo. Algunas están causadas por nuestros errores. (…) Mis sugerencias a este Sínodo sobre como hacer frente a estas «sombras» presuponen el mantenimiento de la Iglesia latina de tradición antigua y la disciplina del celibato obligatorio para el clero diocesano y las órdenes religiosas. Perder ahora esa tradición representaría un error gravísimo, que engendraría confusión en las zonas de misión y no reforzaría la vitalidad espiritual del primer mundo. Representaría un distanciamiento de la práctica del Señor mismo, acarrearía graves desventajas prácticas a la acción de la Iglesia -es decir financieras- y debilitaría el significado de «signo» del sacerdocio; debilitaría además el testimonio del sacrificio amoroso y de la realidad de los Novísimos y del premio en el cielo. (…) Los servicios eucarísticos, o las liturgias de la Palabra , cuando los sacerdotes están disponibles, no deberían delegarse”. 

El Obispo Luigi Padovese, O.F.M. Cap., Vicario Apostólico de Anatolia (Turquía), compartió la situación en que se encuentra la Iglesia en Turquía. «Hablo como obispo de la Iglesia de Anatolia que fue testigo de la primera gran expansión del mensaje de Jesús y en la que los cristianos ahora son pocos miles. En la ciudad de Tarsos, patria del apóstol Pablo, los únicos cristianos que hay son las tres religiosas que acogen a los peregrinos que, para poder celebrar la Eucaristía en la única iglesia-museo que queda, tienen que pedir permiso. Lo mismo vale para la iglesia-museo de San Pedro de Antioquia. En esa ciudad nació San Juan Crisóstomo , de quien se celebrará el decimosexto centenario de la muerte en 2007. Crisóstomo, en sus homilías, nos recuerda que la Eucaristía ha sido y es el lugar privilegiado de la parresía. Su memoria, junto con la más reciente de obispos como Clemens von Galen y Oscar Romero es un testimonio vivo de los lazos entre el memorial del sacrificio de Jesús y cuantos en él han encontrado las razones y la fuerza de un anuncio efectuado con inteligencia, valor y sin reticencias».

El Hermano Álvaro Rodríguez Echeverría, F.S.C., Presidente de la Unión de Superiores Generales (Costa Rica), recordó a los padre sinodales de garantizar una respuesta a la búsqueda de Dios que les lleve a un compromiso con el pobre. Los jóvenes de hoy “encuentran difícilmente puntos de apoyo para articular un relato de su propia vida, que dé sentido, dirección y propósito a sus sueños juveniles. Hoy más que ayer, necesitamos pues alimentar la sed y el hambre que experimentan los jóvenes en busca de una experiencia mística de unión con Jesús. Es, sin duda, una fuerza que atrae a los jóvenes del mundo de hoy. (…) Bebiendo de este manantial ( la Eucaristía ), en el encuentro con Cristo encuentran también la fuerza para descubrir en el mundo a sus hermanos y hermanas crucificados, los que sufren por la opresión de las guerras, de la violencia, del hambre. Los que no tienen futuro. Desde esa fuente y cumbre salen enardecidos por una nueva pasión y con la fuerza de la gracia para participar en la misión de la Iglesia en la sociedad y en el mundo. (…) La Eucaristía es también la cumbre desde donde salen todas sus acciones. De esa manera, la Eucaristía no está desconectada de las preocupaciones sociales y políticas que vive el discípulo de Jesús en medio de los otros hombres y mujeres en el mundo, especialmente entre los pobres».

Moyses Lauro de Azevedo Filho, Fundador y Moderador General de la Comunidad Católica Shalom (Brasil), insistió en cultivar la “Parresia” hacia los jóvenes. “Uno de los frutos más importantes de la Eucaristía que tenemos que cultivar es la «Parresia», que en el nuevo testamento asume el significado de audacia en el anuncio de Cristo. En el período del Carnaval, en Brasil, en el que los jóvenes están expuestos a graves peligros, la Comunidad Católica Shalom promueve una evangelización a través de los testimonios, la música y el arte. Durante este evento, tenemos un momento de adoración ante el Santísimo Sacramento. Era impresionante ver lo que muchos consideran imposible: 100.000 jóvenes en profundo silencio de adoración ante la presencia real de Jesús en la Eucaristía. Fue un preludio de Colonia. Todavía fue más impresionante constatar los frutos de esta y de otras acciones similares: muchas conversiones, un gran numero di confesiones, compromiso en la Iglesia , una vuelta a la participación en la Misa , un despertar de vocaciones sacerdotales y el amor y el servicio a los pobres. Hemos descubierto que la mejor respuesta al desafío de la secularización es presentar a Cristo con audacia».

Alfredo Becerra Vázquez, C.M.

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