Sínodo de los Obispos (7)

por | Oct 10, 2005 | Iglesia | 0 comentarios

Crónicas de las Congregaiones VII y VIII del Sínodo de los Obispos. Escribe el P. Alfredo Becerra, Director de NUNTIA y VINCENTIANA

SÍNODO SOBRE LA EUCARISTÍA

Séptima Congregación General

En la tarde del 6 de octubre se llevó a cabo la Séptima Congregación del Sínodo . El Presidente Delegado fue el Cardenal Francis Arinze . Asistieron 243 padres sinodales. El Santo Padre estuvo presente a partir de las 18.00 hrs.

Mons. Lucio Andrice Muandula, Obispo de Xai-Xai (Mozambique), insistió en una necesidad de la redistribución de los sacerdotes. “Partiendo del presupuesto de la Eucaristía (…) y considerando que los actuales datos estadísticos nos confirman la existencia de una gran escasez de sacerdotes en el mundo, me parece natural preguntar hasta qué punto una comunidad eclesial privada del Sacramento de la Eucaristía puede alcanzar ese dinamismo de vida que le permita transformarse en una comunidad misionera, capaz de llevar a cabo con alegría el proyecto misionero que el Señor Jesús mismo nos ha confiado. (…) Por eso, hay que insistir en la justa redistribución de los sacerdotes en el mundo, como tantas veces han pedido los padres sinodales, y es urgente y necesario que se proponga de nuevo a toda la Iglesia , y de manera especial a los sacerdotes, una «espiritualidad eucarística» distintiva de la gratuidad del sacrificio de Cristo que se dona como pan eucarístico para que todos podamos acceder a la vida nueva de la gracia».

El Cardenal Antonio María Ruoco Varela, Arzobispo de Madrid (España), señaló que actualmente es el momento de hacer una nueva síntesis doctrinal y pastoral de la Eucaristía. “El Concilio Vaticano II ha recogido en bellísima síntesis teológica los frutos doctrinales y pastorales de la renovación litúrgica, espiritual y apostólica que vivió la Iglesia en la primera mitad del siglo XX. A continuación se debe afrontar la antítesis al Concilio que han representado las interpretacio­nes radicalmente secularizadoras del contenido, significado y de las formas celebrativas del sacramento eucarístico (…) Nos encontramos, pues, en la hora de una nueva síntesis doctrinal y pastoral, clarificadora y superadora de esas antítesis. (…) Por la vía de una renovación en clave pascual de la doctrina, la catequesis y la experiencia práctica del Sacramento de la Eucaristía , como aquel en el que se actualiza el sacrificio y oblación sacerdotal de Cristo. (…) A través de una pedagogía canónica y pastoral (…) que elimina el subjetivismo y la arbitrariedad en las formas de la celebración y del culto eucarístico. Y por el fomento de una espiritualidad eucarística basada en el hábito y en la experiencia de la adoración del sacramento por excelencia, «el Sacramento del Amor de los Amores».

El Cardenal Godfried Danneels, Arzobispo de Malines-Bruselles, Presidente de la Conferencia Episcopal , teniendo en cuenta los objetivos del Sínodo invitó a evangelizar la cultura actual de nuestros pueblos. Este Sínodo tiene dos objetivos “Queremos ante todo reflexionar y profundizar en nuestros conocimientos sobre las riquezas del misterio de la Eucaristía y (…) trabajar para que todas estas riquezas lleguen a arraigar en una cultura posmoderna que es, a primera vista, desfavorable a este arraigamiento. Y sin embargo, nuestra cultura está llena de paradojas. (…) Para el hombre contemporáneo, la percepción de lo invisible es difícil. Y sin embargo existe un verdadero interés por todo lo que se encuentra más allá del horizonte, más allá de lo sensible, de lo racional, de la eficacia y la productividad; el hombre contemporáneo es sobre todo un hombre de acción, pero en este hombre se esconde también una inmensa sed de gratuidad, del don; no le gusta el rito a causa de su repetitividad y monotonía, pero él siempre está inventando sus propios ritos (…) no ha existido nunca tanta sed de un mundo mejor ni tanta necesidad de esperanza. (..) nos olvidamos de que en muchos de nuestros contemporáneos existe una auténtica sed de silencio. Todos estos elementos (…) llevan en sí las semillas para una evangelización de nuestra cultura».

El Arzobispo Lucian Muresan, Metropolitano de Fagaras y Albujulia de los Rumanos, Presidente de la Conferencia Episcopal de Rumania. Compartió con los padres sinodales la experiencia de humillaciones que sufrieron muchos cristianos y muchos sacerdotes en el tiempo comunista. “En Rumania, los comunistas han tratado de darle al hombre solamente el pan material, y han querido expulsar de la sociedad y del corazón de la persona humana el «pan de Dios». (…) Para que los sacerdotes ya no pudiesen celebrar y hablar de Dios, fueron encarcelados por la única culpa de ser católicos. La misma suerte han tenido los laicos que participaban de la Santas Misas celebradas clandestinamente. En el famoso período de la «reeducación» y del «lavado de cerebro» en las cárceles de Rumania, para mofarse de los sacerdotes, para ridiculizar la Eucaristía y para destruir la dignidad humana, los perseguidores los obligaron a celebrar con excrementos, pero no lograron quitarles su fe. (…) ¡Cuántas humillaciones, cuando durante el invierno con menos de 30 grados les desnudaban y les dejaban en cueros para registrarles; cuántas jornadas pasadas en la famosa habitación negra, como castigo porque habían sido descubiertos en oración! Nadie lo sabrá jamás. Estos mártires modernos del siglo XX han ofrecido todo su sufrimiento al Señor por la dignidad y la libertad humanas. (…) Las esperanzas no faltan, y pienso antes que nada en el profundo sentido religioso de nuestro pueblo, en la profunda devoción con la que este pueblo se acerca a las celebraciones litúrgicas y a la Eucaristía «.

Mons. Nestor Ngoy Katahwa, Obispo de Kolwezi (República Democrática del Congo), pidió para que el pueblo congolés, en medio de situaciones de dolor, encuentra en la Eucaristía el consuelo y la fuerza que viene de Dios. “En un país como Congo, los fieles católicos siempre deben ser «iniciados a llevar al altar sus sufrimientos», que son los de todo el pueblo y que perduran desde hace muchos decenios. Las frustraciones por las injusticias y las desigualdades sociales, los rencores porque se vive en condición de extrema pobreza en un suelo y subsuelo extremadamente ricos pero escandalosamente explotados para el bienestar de los demás, las guerras que son impuestas y que acarrean destrucción y desplazamientos forzados, los sobresaltos debidos a los odios tribales y étnicos, sólo por citar algunos ejemplos, son tragedias que agudizan el vía crucis del pueblo congolés.(…) ¡Que todo el pueblo congolés, junto con los Pastores de la Iglesia , encuentre en la Eucaristía el consuelo y las fuerzas necesarias, fuente y prueba de la esperada mejora del país, para que se consiga lo antes posible! Esto, gracias a la buena voluntad y a la colaboración de todos».

El Arzobispo Charles Maung Bo, S.D.B., de Yangon, Presidente de la Conferencia Episcopal (de Myanmar), solicitó al Papa la instauración de capillas de adoración perpetua como resultado del Año Eucarístico . “Mas de 2.500 parroquias en el mundo tienen ahora la Adoración Eucarística Perpetua. Cerca de 500 en Filipinas, en Estados Unidos las capillas para la adoración perpetua son cerca de 1.100, en Irlanda alrededor de 150, en Corea del Sur cerca de 70 y todavía menos en India, en Sri Lanka y en Myanmar”. Santo Padre, si se pudieran instituir capillas de adoración perpetua en todas las diócesis del mundo y en todas las parroquias posibles, ¡qué magnífico resultado sería para el Año Eucarístico! (…) En verdad, hasta que la Iglesia no grite fuerte que Jesús en el Santísimo Sacramento tiene que ser objeto de adoración perpetua por todo lo que ha hecho por nuestra salvación, seguirá siendo derrotada por sus enemigos. Creo que la mejor manera, la más segura y la más eficaz, de establecer la paz eternamente sobre la tierra es la de recurrir al gran poder de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento».

Octava Congregación General

La Octava Congregación General del Sínodo se desarrolló en la mañana del 7 de octubre. Estuvieron presentes el Papa Benedicto XVI y 245 padres sinodales. El presidente delegado de turno fue el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez .

Al inicio de la segunda parte de la sesión matutina, el Secretario General del Sínodo de los Obispos, el Arzobispo Nikola Eterović , pidió a los presentes que rezasen por las víctimas del huracán tropical en América Central. Comunicó que el Santo Padre, acogiendo la sugerencia de varios padres sinodales, ha dispuesto que el lunes 17 de octubre, de las 17.00 a las 18.00, en la basílica vaticana, haya una hora de adoración eucarística.

El Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia (Vaticano), aludió sobre la responsabilidad de los políticos y legisladores para promover los valores humanos y cristianos en favor de la familia. “¿Se puede permitir el acceso a la comunión eucarística a los que niegan los principios y los valores humanos y cristianos? La responsabilidad de los políticos y los legisladores es grande. No se puede separar una llamada opción personal del deber sociopolítico. No es un problema «privado»; es necesaria la aceptación del Evangelio, del Magisterio y de la recta razón. (…) En la Eucaristía está realmente presente el Señor de la familia y de la vida, del amor, de la alianza que une a los esposos. Dios es el creador de la dignidad humana. La cuestión no se resuelve de forma coyuntural según la variedad de comportamientos en los diversos países, ya que la conciencia de los cristianos y la comunión eclesial resultarían ofuscadas y confusas. (…) Los políticos y los legisladores deben saber que proponiendo o defendiendo proyectos de leyes inicuas tienen una grave responsabilidad y deben poner remedio al mal llevado a cabo y difundido para poder acceder a la comunión con el Señor, que es camino, verdad y vida».

El Cardenal Nasrallah Pierre Sfeir, Patriarca de Antioquia de los Maronitas (Líbano), compartió su reflexión sobre la experiencia de los sacerdotes casados en su Iglesia. » La Iglesia maronita admite a los sacerdotes casados. La mitad de nuestros sacerdotes diocesanos están casados. Pero hay que reconocer que si el matrimonio de los sacerdotes resuelve un problema, también crea otros graves. Un sacerdote casado tiene el deber de ocuparse de su esposa y de sus hijos, de asegurarles una buena educación, de garantizarles el porvenir. (…) Otra dificultad para un sacerdote casado puede ser la de no entenderse con sus parroquianos. A pesar de ello, su obispo no puede trasladarlo debido a la imposibilidad de que su familia se desplace con él. No obstante, los sacerdotes casados han preservado la fe del pueblo junto al cual han compartido una vida dura. Sin ellos, esa fe habría desaparecido. Por otra parte, el celibato es la joya más preciosa del tesoro de la Iglesia Católica. Pero ¿cómo defenderlo en una atmósfera plagada de erotismo? Las revistas, internet, la publicidad, los espectáculos. Todo se muestra sin vergüenza y se hiere la virtud de la castidad. Es un dato que, una vez ordenado sacerdote, no se puede contraer matrimonio. Enviar sacerdotes de un país donde abundan a otro donde escasean, no es una solución ideal, si se tienen en cuenta las tradiciones, las costumbres y las mentalidades. Es un problema abierto».

El Cardenal Francis Arinze, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, retomó el punto del “ars celebrandi”. Esta “se refiere a la participación interior y exterior del celebrante y de la congregación. (…) El «ars celebrandi» ayuda al sacerdote a mantener una postura disciplinada y llena de fe durante la Misa. Por una parte, no puede aislarse de los presentes, y por otra, no debe ser un protagonista que ofrece espectáculo. La liturgia no es lo que nosotros hacemos, sino lo que recibimos por la fe. Por lo que concierne a quienes participan en la celebración eucarística -los monaguillos, lectores, el coro, etc.- el «ars celebrandi» exige buena preparación, fe, humildad y una atención constante al misterio sagrado, más que a uno mismo. Cuando la misa se celebra con este espíritu, alimenta la fe y la manifiesta con toda su fuerza. (…) Gracias a una auténtica comprensión del papel de las normas litúrgicas, la celebración no se convierte en algo trivial, ni se desacraliza. De este modo, el pueblo de Dios vuelve a casa nutrido por el alimento apropiado, con frescura espiritual y dispuesto a evangelizar».

El Arzobispo Cornelius Fontem Esua, Coadjutor de Bamenda (Camerún), subrayó la importancia de la Liturgia de la Palabra en la Eucaristía , “En primer lugar, en nuestras parroquias debería existir una adecuada organización del Ministerio Pastoral. (…) En segundo lugar, la importancia de la homilía, que explica la Palabra de Dios a los fieles, debería ser enfatizada. Une la Palabra con la Eucaristía y permite que los presentes puedan continuar viviendo la Eucaristía , den testimonio de ella con la caridad y vayan de misión al final de la celebración. (…) Sin la homilía, la celebración eucarística podría considerarse un acto mágico. Es la homilía que diferencia la celebración cristiana de la Eucaristía de los sacrificios de las religiones tradicionales africanas, que a menudo van acompañadas de invocaciones y fórmulas mágicas, a veces en lenguas que los participantes no comprenden”. Aludiendo a la praxis de algunas Iglesias particulares de África, invitó a darle la importancia que merece la Palabra de Dios, por ejemplo, en muchas diócesis de Camerún, la Liturgia de la Palabra se introduce con un solemne Leccionario o una Procesión de la Biblia que empieza inmediatamente después de la oración inicial y no justo antes de la proclamación del Evangelio”.

El Obispo Denis George Browne, de Hamilton (Nueva Zelanda), Presidente de la Conferencia Episcopal de Oceanía, habló sobre la responsabilidad de todos los pastores de garantizar a todas las comunidades el “pan de la Eucaristía ”. «Es importante, para nosotros como Iglesia, recordar que las pequeñas comunidades de católicos tienen los mismos derechos que sus hermanos y hermanas de las parroquias más grandes y comprometidas. Nosotros, como Iglesia, tenemos una necesidad constante de abrirnos para encontrar formas para facilitar el acceso a la Eucaristía a todos nuestros fieles. (…) Tenemos que ser sensibles a las preguntas que a menudo nos plantean los fieles. «¿Por qué parece ser posible que los sacerdotes de la Comunidad Anglicana que estaban casados puedan ser ordenados y lleven a cabo las funciones de los sacerdotes católicos, mientras los ex sacerdotes católicos que han sido dispensados del voto de celibato no puedan desempeñar función pastoral alguna?».

El Cardenal Jean-Louis Tauran, Archivero y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, insistió en la importancia de la genuflexión como de sincera adoración a la Eucaristía. “En el mundo occidental, al menos la genuflexión se hace cada vez menos. Prácticamente ya no nos arrodillamos durante la celebración eucarística. Las Iglesias están cerradas a menudo durante la semana y la visita al Santísimo Sacramento resulta con frecuencia imposible. Sería bueno recordar la importancia del testimonio de los cristianos y de las comunidades que no dudan en ponerse de rodillas para testimoniar la grandeza y la cercanía de Dios en la Eucaristía. El ser humano reconoce ante la Eucaristía que necesita a Otro que le otorgue nuevas energías para las luchas de la vida. Un mundo sin adoración sería un mundo solo a medida del ser humano. Un mundo que no sea sino el mundo de la producción, haría la vida irrespirable. ¡Un mundo sin adoración, no sólo es irreligioso; es un mundo inhumano!».

El Arzobispo William Joseph Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (Vaticano), pidió que se prepare un programa pastoral homilético con carácter pastoral y doctrinal. «Cierta oposición artificial entre las homilías de carácter doctrinal y las litúrgicas ha obstaculizado la formación catequística de los fieles para poder cumplir con su fe en el mundo secularizado actual. Esta falsa dicotomía puede superarse solamente mostrando como el aspecto doctrinal es el que capta el sentido más profundo de la Sagrada Escritura , de forma análoga a cuanto hace la liturgia: realizar nuestro encuentro con Cristo, nuestro redentor. Propongo, por tanto, que el Sínodo haga suya la recomendación de pedir que se prepare un programa pastoral -no para imponerlo sino para proponerlo a los que predican en las celebraciones eucarísticas dominicales- basado en la división en tres años del Leccionario, ligando la proclamación de la doctrina de la fe a los textos bíblicos en los que esas verdades están enraizadas y utilizando como referente el Catecismo de la Iglesia Católica y su compendio publicado recientemente».

P. Alfredo Becerra V. C.M.

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