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Juan Pablo y la SSVP

por | Dic 13, 2003 | Sociedad de San Vicente de Paúl | 0 comentarios

Gesiel Júnior envía desde Brasil esta muestra de gratitud a Juan Pablo II por su benevolencia hacia la SSVP.

De todos los Pontífices que gobernaran la Iglesia en los 170 años de fecunda existencia de la Sociedad de San Vicente de Pablo, al actual, Juan Pablo II, deben a SSVP y toda la Familia Vicentina gratitud y reconocimientos perennes. La fiesta de los 25 años de pontificado del Pontífice Wojtyla invítanos a hacer oportuno arqueo del cuanto la mas numerosa confraria lega del mundo fue agraciada por el Jefe de la Iglesia.

El respecto y la adhesión al magisterio de Romano Pontífice, mejor dicho, es una de las tónicas de las enseñanzas del bienaventurado Frederico Ozanam (1813-1853). El, en vida se entrevistó con el Pontífice de su tiempo, el Pontífice Pio IX, de quién recibió la bendición y aprobación para el funcionamiento de las primeras conferencias. Como se puede ver, desde su origen, la SSVP caminó en sintonía con el Vicario de Cristo. Y fue por eso que ciertamente creció y prosperó.

Hijo de la «Polonia semper Fidelis», nación evangelizada por los misionarios lazaristas enviados para allí personalmente por San Vicente de Pablo, Karol Wojtyla reveló que aún estudiante antes de la Segunda Guerra Mundial hizo parte de una conferencia vicentina en la fervorosa Cracovia de los años de 1930. Entonces como antiguo consocio, el Pontífice aprendió en su juventud a observar las reglas de la SSVP llevando ayuda a los mas pobres, en espíritu de servicios y de partición.

Esa experiencia marcó su vida pues como seminarista, sacerdote, párroco de aldea, profesor universitario, obispo, arzobispo y Pontífice, su amor por los necesitados se portó tangente. Mucho tiempo después, ya en el trono de San Pedro, dio una prueba irrefutable de su estima por los seguidores de Ozanam al beatificar a su principal fundador durante la Jornada Mundial de la Juventud, en 1997, en la Catedral de Paris.

Sabiamente deseó Juan Pablo II proponer a los jóvenes la figura atractiva de Federico Ozanam como ejemplo de lego actuante, de envolvimiento social y político y de precursor de la doctrina social de la Iglesia. Es lo que lo estimula a anunciar siempre ser la caridad señal profético de participación del cristiano en el camino de Cristo.

En su largo pontificado el Pontífice Wojtyla habló con frecuencia a los legos vicentinos para estimularlos y instruirlos. En 1990, en otra demostración de apoyo, delante de millones de jóvenes de todas las partes del mundo reunidos en la Plaza de San Pedro, beatificó el italiano Pedro Jorge Frassati (1901-1925), joven ejemplar, que también fue de la SSVP, lo cuál fue por el llamado de «Hombre de las bienaventuranzas». El último día 09 de noviembre de 2003, el Pontífice inscribió en el libro de los beatos el nombre emblemático de la Hermana Rosalie Rendu, Hija de Caridad. Fue ella, es importante recordar, la guía espiritual de Ozanam en dirección de los pobres.

En los últimos años, mismo con la salud flaca, el Santo Padre no dejó de manifestar su cariño por los vicentinos del mundo todo. En reciente mensaje al Presidente General de la SSVP, consocio José Ramón Díaz-Torremocha, él realzó seren los vicentinos «una forma eminente de caridad que se realiza en todos los continentes a través de los servicios a los pobres que es, como gustaba de recordarse San Vicente, una manera de servir Jesús Cristo».

Está la SSVP, como vemos, en el corazón del Pontífice que la ve pastoralmente con ojos generosos. «Mediante a su compromiso cotidiano, vuestra asociación es para la Iglesia una recordación permanente de la vocación que ella tiene de manifestar el amor preferente de Cristo por los pobres», dijo.

Maestro en la fe, Juan Pablo II enseña que la vida espiritual y la acción apostólica de Frederico Ozanam fueran intensamente señaladas por la contemplación de rostro de Cristo en los pobres. Y subraya a los miembros de la SSVP: «Esta actitud espiritual es esencial para los vuestros compromisos apostólicos y para el dinamismo de las Conferencias. De esta manera, incitó vos a ser siempre, en lo contacto personal con los pobres y en conformidad con el ejemplo de vuestro fundador, testigos de la caridad y la justicia a fin de que contribuyan para el desarrollo integral de las personas».

Merece con efecto, el consocio Juan Pablo II, el respecto filial de todos los miembros de la SSVP, los cuáles, unidos, entoan una canción de acción de gracias a Dios por el don de su iluminada vida y de su glorioso pontificado. Al fin, es en este espíritu de unidad con el sucesor de Pedro que se puede colaborar vivamente para la realización del profundo deseo que ardía en el corazón del beato Ozanam: abrazar el mundo todo en caridad.

¡Viva el Pontífice! Que Dios le bendiga y los guarde para con el vivirnos «una nueva fantasía de caridad», manifestada no sólo en la eficacia de los socorros prestados, y sí en la capacidad de piensar y ser solidario con aquellos que sufren.

* Gesiel Júnior

• Periodista y escritor, es 1º secretario de la Conferencia Santa Paulina,

de la Sociedad de San Vicente de Pablo, en Avaré (SP) – Brasil

Traducción: Daniele Cristina Padilha

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