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ENCUENTRO INTERNACIONAL MISEVI 2003

por | Ago 15, 2003 | Misioneros Seglares Vicencianos | 0 comentarios

Se celebró en la Ciudad de México el Primer Encuentro Internacional de MISEVI.NUEVOS HORIZONTES PARA LOS LAICOS MISIONEROS

(CRÓNICA)

“Hasta el árbol más grande, alguna vez fue semilla”… Por eso, convencidos que MISEVI ES UN DON DE DIOS para la Familia Vicenciana y que está llamando a crecer para dar cobijo a muchos laicos misioneros, para bien de los pobres, se celebró en la Ciudad de México el Primer Encuentro Internacional de MISEVI. La idea se fraguó en la IX Reunión Internacional de la Familia Vicenciana, cuando se constituyó la comisión preparatoria (Eva Villar, P. Felipe Nieto y P. Benjamín Romo) y se fijó el objetivo general de este Encuentro: buscar y descubrir, entre todos, los caminos para difundir e impulsar el establecimiento de MISEVI en los diferentes países. Todos juntos, laicos, misioneros de la Congregación de la Misión e Hijas de la Caridad, nos propusimos profundizar en el proyecto de San Vicente, y en particular la Vocación y Misión de los laicos vicentinos en la Iglesia, para compartir un conocimiento más amplio sobre la naturaleza y fin de MISEVI.

El Encuentro se celebró en el Seminario San Lucas de Xochimanca (México, D.F.), del 30 de julio al 3 de agosto de 2003, bajo el lema: NUEVOS HORIZONTES PARA LOS LAICOS MISIONEROS. La respuesta a la invitación hecha por el P. Maloney, Director General, fue maravillosa: 72 participantes (45 de ellos, laicos), venidos de 26 países y de los cinco continentes. Desde el primer día, la Familia Vicenciana de México nos acogió con los brazos abiertos, ofreciéndonos su hospitalidad y su alegría, en la persona de los dos Visitadores, P. Luis Arreola y Sor Mercerdes Díaz. La Misa de apertura fue presidida por el P. José Ignacio Fernández Mendoza, Vicario General de la Congregación de la Misión, quien con las palabras de San Pablo: “hay de mí si no anunciara el Evangelio” (1 Cor 9,16), nos exhortó a vivir con seriedad y dedicación estos días. Aunque el P. Maloney no pudo acompañarnos, se hizo presente entre nosotros a través de una video-conferencia en la que nos expresaba sus esperanzas para MISEVI:

 Espero que se funde en muchos países, con propuestas de misión específicas y atractivas para los laicos.

 Espero que lleguen a elaborar programas de formación para los misioneros laicos.

 Espero que lleguen a encontrar caminos para ofrecer una espiritualidad laical y vicenciana sólida.

 Espero que durante este encuentro puedan dialogar y concretar lugares para llevar a cabo la misión ad gentes de los laicos vicencianos.

 Espero que MISEVI sea una Asociación abierta al diálogo y a la inculturación.

Sin duda, todo un programa para los años venideros. También Sor Evelyne Franc, Superiora General de las Hijas de la Caridad, se hizo presente mediante un saludo fraterno enviado al P. Romo y a todos los participantes.

Ya desde el primer día, constatamos que algo nuevo está gestando el Espíritu al interior de nuestra Familia:

 La fuerte conciencia de muchos laicos de que son sujetos activos en la misión de la Iglesia y que – sin renunciar a su condición laical – pueden hacer suya la opción por la misión de forma estable y permanente, viviéndola a la luz del carisma vicenciano.

 La aparición de un nuevo estilo de acompañamiento de los laicos: cada vez menos directividad y más animación espiritual y carismática.

 La necesidad imperiosa entre las diversas ramas no solo de fraguar juntos proyectos misioneros específicos, sino de desarrollar cada vez más la dimensión misionera del carisma vicenciano.

Precisamente de estas realidades nos hablaron Patricia de Nava (anterior presidenta internacional de la AIC) y el P. José Ignacio. Su reflexión se enriqueció con el trabajo por grupos de sacerdotes, hermanas y laicos, en el que compartimos las experiencias misioneras que en colaboración está realizando la Familia Vicenciana en los diversos países. Se analizaron los logros alcanzados y las dificultades encontradas, en orden a unas propuestas concretas para intensificar esta colaboración misionera.

Terminamos el primer día con un saludo de algunos miembros de la Familia Vicenciana, quienes nos compartieron algunos de los proyectos que en este momento está llevando adelante su respectiva rama y oraron con nosotros. Se presentaron:

 Por la AIC: Patricia de Nava y Lourdes de Hernández, Presidenta Nacional de México

 Por la SSVP: Erich Schmitz, miembro del equipo VINPAZ.

 Por AMM: Marta Tapia, miembro del equipo coordinador internacional

 Por JMV: Ana María Escaño, miembro del Consejo Internacional, quien llevó gran parte del peso de las traducciones durante el evento; Y también Lourdes Mata Torres, coordinadora Nacional JMV-HHM de México.

El segundo día estuvo lleno de un riquísimo compartir de experiencias. Comenzaron Eva y el P. Felipe, presentándonos su visión de MISEVI, como una respuesta vicenciana a la misión de la Iglesia. Seguidamente, Virginia Alfaro, de la Comunidad Permanente JMV de Honduras, nos habló de MISEVI, oportunidades y desafíos para los laicos vicencianos en la misión ad gentes. Cerramos la mañana con un panel, donde algunos misioneros nos relataron su experiencia personal de la misión: Manuel José Penco de la Comunidad Permanente JMV de Bolivia; Delmy Rut Lanza de la Comunidad Permanente JMV de Honduras; Erich, miembro de VINPAZ; Cesar Saldaña, laico mexicano que estuvo 8 años en la misión que esta en la Provincia CM tiene en Mozambique, el P. Markus Rudy Hermawan, indonesio que asesora un equipo nacional de laicos misioneros y Gustavo Monzón, misionero guatemalteco que trabaja con inmigrantes en Los Angeles-USA. Experiencias ricas, llenas de mucha vida entregada y esperanza en el futuro.

Por la tarde el P. Benjamín Romo nos brindó algunas pistas para la fundación de MISEVI en los países. Seguidamente, los participantes se dividieron por zonas geográficas, para formular juntos algunos pasos concretos para crear MISEVI en su propio país. Quedó claro que, aunque la experiencia más hecha hasta ahora es la de España, cada país debe encontrar sus propios cauces y recorrer su propio camino, en fidelidad a la identidad de la Asociación y respondiendo también a su realidad concreta, especialmente en lo referente a personal y recursos económicos. ¡MISEVI ha de adquirir un rostro propio en cada contexto!. Fue unánime el sentir de los presentes de querer fundar nuevas comunidades misioneras…, pero para ello habrá que ir dando pequeños pasos previos en las diferentes regiones.

Muy significativa fue la Eucaristía en la que incorporamos algunos ritos chinos, presidida por el P. Tomas Sendlein, quien trabaja desde hace dos años como profesor de Inglés en una universidad del gobierno en China Continental. Recordamos de manera espacialísima a nuestros santos mártires (Perboyre, Clet y las diez Hermanas vicentinas que murieron en Tianjín (1870). Terminamos el día con bellísimas presentaciones folclóricas por parte de algunos países.

El tercer día fue como “de parto”, pues en él se intentó perfilar el compromiso de algunas instancias (Superior General, Equipo Coordinador, Visitadores y Asesores, Consejos Nacionales, Asociaciones de origen, Iglesia Parroquial y Diocesana) en relación con MISEVI y lo que sería el Documento final. Nos iluminó de forma muy competente el P. Arón Gutiérrez, profesor de misionología, quien desde su experiencia de seis años de trabajo en la misión internacional de El Alto (Bolivia), iluminó los cuatro fundamentos de la Asociación: espiritualidad, comunidad, formación y apostolado. Nuevamente, los pequeños grupos intentaron establecer posibilidades concretas y factibles para la formación y la misión. Se hizo notar la preocupación por obtener recursos que permitan la financiación económica de los proyectos misioneros, lógica, preocupación en una asociación que comienza y a la que todos podemos ayudar, no sólo con nuestra oración y apoyo moral, sino también con nuestro aporte monetario.

Durante la Eucaristía multicultural, presidida por el P. Janusz Zwolinski, misionero polaco que trabaja en la República Democrática del Congo, compartimos la reflexión apostólica como una manera concreta de “mirar nuestra acción a la luz de la fe” y escuchar la voz de Dios que nos habla en los acontecimientos y en las personas. Una vez más pudimos constatar como el encuentro con los pobres, alimenta nuestra vocación misionera. El P.Francois Hiss nos invitó en su homilía a dar juntos el SI, como María, para que Cristo se encarne nuevamente en nuestro mundo. Al final recordamos a tantos santos de nuestra familia, provenientes de Francia, y dirigimos la vista hacia el Bercau, donde nos gustaría realizar la Segunda Asamblea General de MISEVI en el año 2005. El día se cerró con otra noche folklórica en la que participaron varios países… y por supuesto los anfitriones, quienes con “Mariachis y tequila” nos alegraron la noche.

El último día fue dedicado básicamente a pulir el documento final que recoge las convicciones, propuestas y compromisos que los participantes nos llevamos a nuestros países y que marcan el camino para trabajar por la expansión y consolidación de MISEVI. La Eucaristía de clausura, en la que estalló todo el ambiente de participación, alegría, entusiasmo y esperanza que reinó a lo largo de todo el Encuentro, fue presidida por el P. Felipe Nieto, asesor del Consejo Coordinador de MISEVI, quien nos animó a promover en nuestras asociaciones la vocación laical misionera, de manera que podamos ser en verdad “LUZ del mundo y SAL de la tierra”.

No podíamos despedirnos de la tierra azteca sin visitar la parte central de la ciudad más poblada del planeta y las ruinas de Teotihuacán, testimonio perenne de la gran cultura que floreció en este lado del mundo durante el periodo pre-hispánico. Pedimos a Santa María de Guadalupe, la Virgen morenita, quien trajo al nuevo mundo el Evangelio inculturado de modo que fuera comprensible por los más pequeños. Que Ella bendiga los compromisos de este Encuentro, la expansión y consolidación de esta Asociación, “el benjamím de la familia”.

GRACIAS a la Familia Vicentina de México, por todo el cariño y la entrega que nos han brindado durante estos días. GRACIAS también a todos y cada uno de los participantes… si Dios quiere, nos veremos en el 2005 en Breceau, cuna de San Vicente, para continuar compartiendo nuestro común empeño: al servicio de los pobres en la Misión.

Pedro Castillo,CM.

03-08-03.

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