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Ecos de la Fiesta de Santa Luisa

por | Abr 15, 2003 | Hijas de la Caridad | 0 comentarios

A un mes de la pasada Fiesta de Santa Luisa nos llega la crónica de la celebración de dicha fista por las Hijas de la Caridad de Pontevedra, Provincia, Canónica de Gijón<img SRC="images/HHCC/AJENJO1.jpg"

VALDEFLORES

se viste de fiesta. Mañana cálida, luminosa, cielo limpio…, anuncio de un día

primaveral.

Las

Hermanas de las Comunidades de la Provincia de Pontevedra, se reúnen para

convivir y celebrar en un ambiente festivo, el día de su Santa Madre y

Fundadora, Luisa de Marillac.

Son las

11 de la mañana y, fieles a la invitación, vamos llegando al lugar de la cita.

Es el primer paso de esta jubilosa y, creemos que también imborrable jornada.

Los saludos de rigor se suceden ininterrumpidamente. Todos los rostros son

conocidos, si bien hoy reflejan una alegría especial. Los abrazos son

igualmente efusivos y las sonrisas, amplias y acogedoras, son como las ventanas

abiertas de todo, nuestro ser. Porque la alegría de estar juntas no se supone,

se advierte. Todo en nosotras vibra al unísono. Somos la expresión viva del

gozo que interiormente nos inunda.

Un

grupito de Hermanas prepara con mucho cariño el salón donde vamos a celebrar la

Eucaristía, unos minutos dedicados al repaso de los cantos, muy bien elegidos

para un momento como éste, y damos comienzo al acto más importante de este gran

día. Debemos vivirlo, dice el celebrante, con el fervor propio de un día de

fiesta, grande para todos nosotros y para que así sea, abramos nuestro corazón

al perdón de Dios y al de nuestros hermanos. Nos unimos a toda la Compañía y

agradecemos al Señor el regalo de nuestra vocación de Hijas de la Caridad.

El hilo

conductor de la homilía tuvo un marcado matiz: El seguimiento en fidelidad a

Quien nos ha llamado, la respuesta pronta, diligente, responsable; la santidad,

a la que hemos de llegar no por una amnistía concedida en un momento

determinado, sino lograda en el día a día, por el camino sencillo de la vida

ordinaria. Y el punto de mira, siempre, siempre, LOS POBRES, para hacer

realidad  el slogan de la Semana Vocación

Misión de este año:»ELLOS OS ESPERAN».

El

ágape fraterno vino a recordarnos el de los primeros cristianos cuando

celebraban sus reuniones. Todos colaboraban aportando las viandas que se iban a

degustar. Igual que nosotras. Cada Comunidad colocó sobre la mesa la ofrenda

con la que deseaba obsequiar a las asistentes. Y hubo una gran variedad:

Tortilla de patata, empanada de zamburiñas, marisco de la ría, delicias de

bacalao, chorizos a la sidra, consomé, queso y un largo etcétera. Y todo ello

regado con agua de Mondariz, vino de El Rosal y sidra de Villaviciosa,

escanciada como mandan los cánones por un entendido en la materia, por alguien

que, siendo de la tierra, sabía hacerlo como nadie. Y vestido a la usanza.

El café

y los postres, alguno de ellos elaborado por una Hermana, excelente repostera,

cerraron tan animado momento. Durante la sobremesa, el festival.

En un

ambiente de auténtica armonía, se fueron sucediendo los chistes, las anécdotas,

el recitado de poemas… Todo un éxito. Fue como la  presentación en sociedad de unas grandes

artistas en ciernes que, sólo en algunas ocasiones, extraordinarias como ésta,

muestran sus habilidades. Que el Señor les conserve el buen humor, el hacer

buen uso de él y el saber hacer felices a los demás. No recuerdo quien, dijo un

día: «El que hace reír es santo». No cabe duda que entre nuestras

Hermanas hay muchas con aureola.

Y

terminamos esta feliz convivencia con la proyección de un vídeo que fue motivo

de reflexión y oración al mismo tiempo. Ante nuestros ojos desfilaron LAS

MUJERES DE LA BIBLIA, quienes nos ayudaron a recordar su papel en la Historia

de la salvación. María puso el broche de oro final.

Recogemos

el sentir de las Hermanas con algunas frases que pudieran considerarse como

lapidarias:

Ø  Ha sido un día dorado

Ø  Un día grande y feliz

Ø  Un día para el recuerdo

Ø  Algo maravilloso y espléndido. Que se repita.

Ø  Una convivencia muy agradable. Gracias

Ø  Me he sentido muy feliz

Ø  Un día muy hermoso que ayuda a revitalizar

nuestra vocación y a amar más a la Compañía

Ø  Hay silencios más elocuentes que las

palabras; por consiguiente, me falta expresión para ponderar todo lo disfrutado

en el día de hoy.

Ø  Ha sido una 

idea genial

Ø  Un día de gratos recuerdos

Antes

de decir adiós, se nos hizo entrega de dos sencillos. detalles,

recuerdo de tan grata convivencia:

Un

frasquito de hierbas aromáticas portador de un mensaje para ser grabado en la

memoria: «Somos aroma de sencillez, humildad y caridad»

Una

estampa de Santa Luisa hecha por una de nuestras Hermanas que servirá para

separar las páginas de nuestro libro de lectura.

Y en el

camino de regreso, una parada de obligado cumplimiento para visitar en LA MUY

NOBLE Y MUY LEAL CIUDAD DE  TUY, «EL

RASTRILLO» que las Voluntarias de la Caridad tienen instalado en el

Colegio, con el único fin de recaudar fondos para sus Pobres. En él pudimos

admirar una variadísima colección de objetos de todo tipo y color y también

invertir nuestros contados euros en la adquisición de algunos modelos de los

que adornaban las estanterías, 

satisfaciendo así gustos, necesidades y algún capricho.

En

verdad que todas a coro podemos decir que fue un día muy gratificante y

plenamente feliz.

 

En

unión y comunión,

todas las Hermanas de la provincia de Pontevedra

Las fototografías pueden ampliarse haciendo clic en las miniaturas.

La ofrenda en la Eucaristia

La ofrenda en la Eucaristia

Compartiendo la comida fraterna

Compartiendo la comida fraterna

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