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Proyecto Calor y Cafe

por | Mar 9, 2003 | Hambre | 0 comentarios

La Familia vicenciana en León, cuenta en la actualidad con tres proyectos conjuntos: el Hogar de San Vicente de Paúl, Desayunos y Pozos en Mozambique, (Globalización de la Caridad, lucha contra el hambre), y desde diciembre del pasado año: CALOR Y CAFÉ.

La Familia vicenciana

en León, cuenta en la actualidad con tres proyectos conjuntos: el Hogar de San

Vicente de Paúl, Desayunos y Pozos en Mozambique, (Globalización de la Caridad,

lucha contra el hambre), y desde diciembre del pasado año: CALOR Y CAFÉ.

 

 

1.– LA GENESIS

DEL PROYECTO: CALOR Y CAFE

 

La gestación de este proyecto, que ha

culminado felizmente, ha sido larga y dolorosa. En el principio estaba Sor

Sabina Bacaicoa.

 

w Cuéntame, Sor Sabina, cómo empezó todo.

 

Yo experimentaba el peso y el

dolor profundo de los pobres, tal como lo siente una Hija de la Caridad, al

estilo vicenciano: no como lamento, sino como

impulso, no como algo que paraliza, sino como incentivo para la creatividad.

Cada noche de invierno, después de la cena, en la Asociación Leonesa de

Caridad, se repetía la operación manta. Seis, ocho, hasta diez mantas eran

repartidas entre los que pernoctaban bajo las estrellas, con temperaturas de 8,

9 y hasta 10 grados bajo cero en las gélidas madrugadas leonesas. Todo sin solución.

 

w Pero

en León, hay un Albergue de Transeúntes, un Hogar con permanencia más

estable…

 

En el Albergue, sólo pernoctan

tres días y no pueden repetir antes de tres meses. El Hogar, tú lo dices, es

para estancias más largas, está dedicado a proporcionar comida y techo a

personas, que admiten entrar en algún programa de promoción, dentro o fuera del

propio hogar.

Estas personas que permanecen en

la calle día y noche, hombres, en su mayoría, son como un reducto, refractario a todo esfuerzo de integración social. Sin

motivaciones, con la voluntad inactiva, viven ¿felices? en

ese submundo. Entienden la libertad como el ejercicio

pleno de la esclavitud a sus propias carencias, a sus nulos esfuerzos. En

general han sido mal tratadas por la vida y con un cierto deterioro

psicológico. Por supuesto, carentes o con un desarraigo total de la familia.

 

w O sea, son irrecuperables desde lo que

nosotras entendemos como integración social.

 

Sí, lo son; el solo hecho de

someterse a un horario, a unas mínimas normas de higiene, etc., les produce

rechazo, pero siguen siendo personas y la oferta, ha de ser de acuerdo con lo

que ellos demandan. Llegamos a contar en el comedor hasta diez fijos, además de

otros que de forma esporádica, dormían en la “pensión de la estrella”:

acurrucados en entrantes de garajes, en naves abandonadas, en casas semiderruidas, donde dejaban durante el día la manta, que a

la noche siguiente estaba mojada por la escarcha o por la lluvia, o se la

habían robado…

 

w Y, claro, no teníais mantas para reponer.

 

Sí, sí, jamás nos faltaron

mantas para dar. A principio de invierno parroquias, particulares.., nos proporcionaban mantas en

abundancia. Pero la manta no era la solución. Lo comenté con Francisco Martínez

de la Torre, presidente de la Asociación de San Vicente de Paúl. No podía creer

que tanta gente pasara las noches en la calle. Comenzó a mantener

conversaciones con Cáritas, con el Ayuntamiento, con

la Policía… Esta última no estaba de acuerdo. Ellos patrullaban y no veían

tanta gente a la intemperie, parecía una exageración

 

w Los pobres no se exhiben, se repliegan,

más bien ¿no?

 

Claro, precisamente donde

duermen los pobres, no hay patrullas de policía. Estos no hacen ruido. También

se comentó en las reuniones conjuntas de la Familia vicenciana

y se empezaron a dar pasos, que parecía iban a dar un feliz resultado, pero no

fue así.

Lo que se proponía era un simple

local, caliente, con unas butacas, abierto a todo el que llegara, al que se le

proporcionaría un café caliente y una butaca para descansar. Por supuesto, sin

exigencia de hora de entrada, sin formalizar ficha de ningún tipo, ni pedirles

documentación; solamente respeto al silencio de la noche, para facilitar el

descanso de todos. Lo mínimo del programa llamado: CALOR Y CAFÉ.

La Concejala de bienestar Social

del Ayuntamiento de León, sensible a la situación, se ofreció a colaborar. Por

este tiempo el Ayuntamiento tenía los locales de una antigua Guardería,

totalmente infrautilizados y se propuso que podía ser ese lugar, con unos mínimos

arreglos. También el Ayuntamiento estaba dispuesto a proporcionar un vigilante

nocturno. Cáritas, los Franciscanos Capuchinos, la

Familia vicenciana…, la Asociación Leonesa de

Caridad, estudiaron las formas de colaboración…, pero de pronto como en el

cuento de la lechera, el cántaro se rompió.

 

w ¿Por qué?

 

El Director de uno de los grupos

implicados en la atención a transeúntes, comenzó a ver gigantes, en lugar de

molinos de viento… De tal manera fue influenciando, que el proyecto se

resquebrajó y se vino abajo. Hace de esto alrededor de tres años.

 

w ¿Todos

os retirasteis resignados?.

 

No, no hubo resignación,

simplemente aceptación de unos hechos. Por parte de los Grupos sensibilizados: Cáritas, los PP. Franciscanos, la Familia vicenciana, la Asociación Leonesa de Caridad, continuaron

los intentos. En ese tiempo cambió la Concejala de Servicios Sociales y la

nueva ya no fue tan fácil a la colaboración.

 

w Tres

años de lucha, suponen mucha constancia y mucho convencimiento en torno al

proyecto.

 

Estábamos convencidos. Dentro de

la Familia vicenciana no hubo fisuras y siempre el

deseo de seguir adelante. Así que, las solas fuerzas de Iglesia, comenzamos a

buscar soluciones por nuestra cuenta. Nada perdíamos

con el intento… Si no cuajaba, nos retirábamos, sin más.

 

w Así seguisteis caminando y por fin…

 

Esto mejor te lo cuentan ya los

que han intervenido en la fase final, por ejemplo Sor Consuelo Bujidos, Responsable del Hogar de San Vicente.

 

 

2.HACIA UNA

FELIZ REALIDAD

 

w Cuéntanos

Sor Consuelo, el último combate.

 

Pues, vista la experiencia, los

grupos implicados, decidieron acoger el proyecto como suyo, al margen de toda

otra opinión contraria y prescindiendo, en principio de apoyo oficial.

La parroquia de San Martín había

heredado una casa, en la calle Plegaria, 6, cuyos bajos los tiene cedidos a Cáritas Diocesana, para reuniones de Alcohólicos anónimos y

de Emigrantes. Cáritas ofreció este local, aunque

pequeño, apenas 25 metros cuadrados, para empezar la fase experimental.

 

w Bueno, pues, ya es importante, que

tuvieseis local para empezar y después…

 

Después, se hicieron unos

arreglos mínimos de acondicionamiento. No se pudieron poner butacas, por lo

reducido de la estancia, pero también Cáritas

consiguió una solución: los inmigrantes que trabajan en sus talleres hicieron

unas sillas, bisagra, que se abren y permiten el descanso en horizontal. El

voluntariado vicenciano se ofreció para las tareas de

limpieza del local y su mantenimiento; los PP. Paúles, para pasar la noche, las Hijas de la

Caridad, para coordinar las tareas de cada día…, la Asociación de San Vicente

de Paúl para respaldar los gastos ocasionales y otros… En el Taller

ocupacional del Hogar de San Vicente de Paúl se hicieron unos armaritos para sus mochilas y otro para el office, donde colocar el café, las galletas; o sea, la pequeña despensa.

 

w Preparado todo, hicisteis la publicidad

adecuada…

 

Según a lo que llames

publicidad. A los pobres, de todos conocidos, que iban a frecuentar el lugar,

se lo dijimos personalmente… Cuando fueron, quedaron encantados y se

“apuntaron”. Lo inauguraron: Ramón, Ferro, Santiago. Fueron los tres primeros.

Ahora se cubren todas las plazas: once en total.

 

w Si

las plazas sobrepasan…, si el local es tan precario…, más tener que compartirlo

con un grupo que lo ocupa de día.., ¿no son demasiados inconvenientes?

 

Ha sido para empezar. Ninguno de

los grupos piensa en este local como definitivo. Principalmente la Asociación

de San Vicente de Paúl, está intentando conseguir otro lugar más amplio, no

tanto para aumentar plazas, cuanto para tener espacio que permita un mobiliario

más acorde con la noche.

 

w Y ¿el acompañamiento? Porque serán

personas conflictivas.

 

De día, quizás; de noche, lo

único que quieren es dormir. De todas formas, hay tres personas que comenzaron

turnándose, pero eso te lo cuenta mejor el P. Iñaqui,

sacerdote Paúl.

 

 

3.– SABOREANDO EL

REGALO DE REYES

 

w Cuéntame Iñaqui,

tu experiencia, desde que comenzó a funcionar CALOR Y CAFÉ.

 

La noche del 10 de diciembre fue

la primera. Algo así como un adelanto del regalo de Reyes. Al principio iba

todas las noches. Ahora, ya estamos más organizados: Un novicio de los PP.

Capuchinos hace las noches de lunes a jueves, de 12 de la noche a 9 de la

mañana. Hasta las doce, así como viernes, sábado y domingo, alternamos: PP.

Carmelitas, Padres Maristas, Salesianos, Clero diocesano, Delegado de pastoral

juvenil diocesana, Cáritas, PP. Paúles, algún

joven…

 

w Es

precioso, que haya tantas personas comprometidas y de procedencia tan diversa,

aunque veo que todo es gente de Iglesia… ¿Cómo ha sido para implicar y

aglutinar tantas fuerzas en torno a un proyecto?

 

Quizás, por sensibilidad a una

realidad que nosotros, la gente de Iglesia, como tu dices, no obviamos, sino

que asumimos por muy cruda que sea.

 

w Personalmente ¿te resulta difícil la

experiencia?

 

En absoluto. Creo que ha sido una

decisión providencial. Desgraciadamente, no nos habíamos equivocado. Las plazas

calculadas por Sor Sabina, pernoctando en la “pensión de la Estrella”, las

hemos acaparado en CALOR Y CAFÉ. Son precisamente once. No caben más. El local

es pequeño, compartido con las necesidades de otro grupo, como te indicó Sor

Consuelo, pero estamos contentos. Personalmente, lo vivo como un reto de mi

vocación. Este mundo del transeuntismo, de los pobres

pobres, carentes de todo, fue mi primer enganche vicenciano,

que hizo derivar mi vida hacia los Sacerdotes de la Misión.

 

w Pero y, ¿la financiación? Será costosa.

 

Como te hemos indicado,

decidimos prescindir de las ayudas oficiales, que condicionaban la puesta en

marcha, pero no quiere decir que no hayamos seguido insistiendo, mostrando ya

la realidad de la noche a quien quiera verla y procurando comprometer a todas

las fuerzas sociales.

Una respuesta oficial, ha sido por

parte del Ayuntamiento, que se ha hecho cargo de la limpieza y mantenimiento de

local, que comenzaron haciendo las Voluntarias vicencianas

y la Asociación de la Medalla Milagrosa. Del mismo Ayuntamiento estamos

esperando, para el corriente año, una subvención.

El café, la leche, las pastas…,

además de ser un gasto mínimo, no hay problema, nos surte el Hogar de San

Vicente de Paúl, dependiente de la Asociación de San Vicente, cuya responsable

es Sor Consuelo Bujidos. Los vasos, las cucharillas.., son desechables y las servilletas, de papel.

 

w Cuéntanos Iñaqui, cómo es el perfil

de los usuarios de Calor y Café.

 

En general, más bien en su

totalidad, son personas desarraigadas familiar, geográfica y socialmente. De

mentalidad anárquica, no se someten a ninguna norma, por mínima que sea.

Su salud física totalmente

alterada por la forma de vida: alcohólicos crónicos, con problemas de

cirrosis… “Yonquis” con

anticuerpos de Sida o con el síndrome avanzado, algunos, con los días contados.

Fáciles a incorporar todo tipo de enfermedades: tuberculosis, neumonías,

herpes…

Psíquicamente, son personas

desestructuradas, con un deterioro mental grande. Es el mayor inconveniente,

para pedirles un mínimo de normalidad en sus comportamientos, toda vez, que, o

se resisten a un tratamiento psiquiátrico o no lo siguen por otras razones de

control.

En positivo, tienen unos valores

innegables: son solidarios, receptivos, comunicativos, sensibles a los temas

religiosos; les gusta ser escuchados; necesitan hablar, desahogar, tienen una

carga negativa que la vida ha ido depositando, como un poso oscuro, en su corazón. Cuando este poso

se remueve, mejor no tocarlos, pero cuando está en reposo, aflora todo la

bondad, todos los sentimientos que el hombre alberga en su corazón.

 

w Y, ¿cómo es el día a día, o mejor la noche a

noche?

 

El peor momento es el de la

llegada entre 9 y 11 de la noche. Están mal, han

rodado todo el día… Han bebido “para olvidar” o “para calentar” o “porque

algo tienen que hacer” y no saben hacer otra cosa.

Es un momento delicado y

decisivo, para que el resto de la noche sea tranquilo. Unos van directamente a

acostarse, otros esperan. Tenemos una pequeña salita, con una televisión;

mientras toman el café y van entrando en calor, la cercanía y a veces, el sentarte a su lado en silencio, va serenando su ánimo.

Después, pueden entrar solos en el terreno de las confidencias y “vomitar” todo

lo que les está haciendo daño en su interior. Poco a poco viene la calma.

Otras veces no es tan fácil, hay

reacciones agresivas, incluso muy agresivas… En esos casos hay que hacer uso

de todos los recursos que el sentido común te dicta y dejar de lado la cara

amable, para hacer valer unas mínimas exigencias de respeto al lugar y a las

personas que lo habitan.

 

w En su perfil has destacado que son receptivos y sensibles a

los temas religiosos…

 

Bueno he dicho mal, no a los

temas religiosos, sino a lo que supone trascendencia, espiritualidad.

Para entenderlo nos tenemos que

situar en su mundo, en su mentalidad, en su estilo. A su modo tienen un sentido

de la trascendencia. Blasfeman, pero paradójicamente invocan a Dios en

determinados momentos. Esos son los que aprovechamos para una catequesis

ocasional. Para mi son momentos muy gratificantes,

porque se revela en ellos toda la hermosura interior, que el mal trato de la

vida no les deja aflorar habitualmente.

 

w O sea, hacéis una cura del espíritu, una sanación,

y los cuerpos…

 

Sí, también los cuerpos; con

alguna frecuencia llegan descalabrados, o con otro tipo de heridas. Ahora mismo

uno de ellos, tiene un horrible llaga en la pierna,

curarle cada día es una obra de artesanía y una buena prueba por el olor que

despide. No admite centros de salud, ni hospitales, además tiene los días

contados. Padece sida en fase muy avanzada. Aquí se deja curar y es un momento

bellísimo, para las confidencias y la evangelización en el

cara a cara y corazón con corazón. Yo me siento evangelizado y también un poco

avergonzado. ¡Qué fácil debería ser para mí ser bueno!

 

w ¿Valoran de alguna manera esta alternativa?

 

Algunos sí, dicen que nunca

habían saboreado un “hotel de cinco estrellas”. En su valoración, no entra el

qué: las comodidades, el espacio…, sino el cómo, es decir, las mínimas

exigencias para pernoctar, poder mantener

su independencia y el respeto a su identidad.

Otros no; están demasiado

deteriorados. Usan y tiran. Vienen y van. Entran y salen.

 

w ¿Conflictos nocturnos, quejas de vecinos…..?

 

No ha habido ninguna queja de

vecinos. Tampoco algaradas ni ruidos por parte de los usuarios, ni

intervenciones policiales. De momento no contamos con vigilante nocturno, pero

los que pasamos la noche allí disponemos de un móvil, para posibles

emergencias, principalmente de enfermedad…, que son las que hasta ahora hemos

tenido. La Policía, las Ambulancias, los Centros de salud…, conocen el

pequeño recinto, saben que son personas con un alto índice de riesgo a todos

los niveles.

Además, a un lado y a otro de

nuestra casa hay dos discotecas, que hacen bastante ruido y que alteran más el silencio de la

noche.

 

 

4.– OTRA

PERSPECTIVA DE ALCANCE INMEDIATO

El Presidente de la Sociedad de

San Vicente de Paúl, D. Francisco Martínez de la Torre, está dando pasos en

orden a un local con más capacidad. Hay uno previsto, de 160 metros cuadrados, muy

cerca del actual, pero hay que saber los Estatutos de la comunidad, para evitar

problemas posteriores. Con éste u otro, la Familia Vicenciana

está decidida a seguir adelante.

 

w ¿Qué cabida os calculáis que podría ser?

 

No muchas más plazas, pero sí contar con las debidas instalaciones sanitarias: duchas, servicios…,

office… Y sobre todo, acomodar bien a los

usuarios, dotarlo de mobiliario adecuado y también estudiar alguna plaza para

mujeres.

 

w Muchas gracias: Sor Bacaicoa, Sor Bujidos y a ti P. Iñaqui. Que Dios bendiga vuestros esfuerzos y que todo vaya

mejorando en beneficio de los pobres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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