“En última instancia, no se puede llegar a fines buenos a través de medios malos, porque los medios representan la semilla, y el fin representa el árbol” Martin Luther King.*

En los últimos años hemos visto como Estados Unidos ha incrementado su poder ofensivo contra países que le pueden resultar una amenaza a sus intereses y ha envuelto al mundo entero en un clima de inseguridad.

Es cierto que Sadam, Bin Laden y Corea del Norte no son mansas palomas, pero también es cierto que para eso se ha creado la Organización de Naciones Unidas (O.N.U.), con el fin de mantener la paz mundial y no ha delegado exclusivamente a Estados Unidos como juez del orden mundial.

Yo no estoy de acuerdo con los actos terroristas, pero “lo que se siembra, se cosecha”, y luego del 11 de septiembre del 2001, el ataque a las Torres Gemelas, los mismos medios de comunicación y el presidente W. Bush despertaron la ira y un deseo de venganza en el pueblo norteamericano. Así se inició la llamada “Guerra contra el Terrorismo” cuyo objetivo principal de arrestar o matar a Bin Laden no ha sido cumplido aún, al final sólo lograron atacar con odio, el mismo odio que han sembrado.

Ahora estamos próximos a una inminente guerra que unilateralmente está declarando Estados Unidos e Inglaterra, pero el problema no es solamente del pueblo norteamericano. En medio están miles de efectivos militares y sus familias, entre ellos más de 100,000 de origen hispano, además de las consecuencias económicas y sociales en los Estados Unidos y en el resto del mundo.

Por eso el llamado es orar y juntos como cristianos a defender la vida y a buscar la paz, la justicia y la verdad.

Julio Castellanos

* Martin Luther King, “A Christmas Sermon on Peace” (24 de diciembre 1967), predicado en patente oposición a la Guerra de Vietnam, en James M. Washington (ed.), A Testament of Hope: The Essential Writings and Speeches of Martín Luther King Jr., Harper Collins, San Francisco 1991, p.255.

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