Enciclopedia:Efemérides/24 de agosto

1654. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre las tentaciones, dividida en tres puntos: de los grandes males que pueden ocurrir cuando se usan mal las tentaciones y de los grandes bienes que se obtienen cuando se hace un buen uso; las tentaciones más peligrosas para las Hijas de la Caridad; los medios para sacar provecho de las tentaciones y no sufrir perjuicios. Vicente explica que la tentación es un movimiento que nos lleva al mal, mientras que su contraria, la inspiración, nos lleva al bien. Es propio de Dios llevarnos al bien por medio de la inspiración; es propio del diablo, con la tentación, llevarnos al mal, al igual que la carne y el mundo. A veces el diablo presenta el mal directamente, pero por lo común lo propone bajo la apariencia de bien. Vicente explica que los santos y Nuestro Señor fueron tentados y que Dios permite que seamos tentados para ejercitarnos y hacernos santos; para hacernos humildes, exactos y fieles. Las tentaciones son un signo de que Dios nos ama. Tras considerar las tentaciones que afectan más a las hermanas, Vicente las recapitula de este modo: querer ser tenida por mejor que las demás; encontrar algo que criticar en la Compañía. Medios para resistir la tentación: acordarse cuando se reza el Padrenuestro; recordar las tentaciones que usa el diablo para tentar a las Hijas de la Caridad; recurrir a Dios, pidiéndole su ayuda y, si con esto no basta, acudir a los superiores.

1659. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre los dos primeros artículos de las Reglas de las hermanas de las parroquias. El primero dice: "Considerarán que, como sus empleos las obligan a estar, la mayor parte del tiempo, fuera de su casa y en medio del mundo y a menudo solas, deben tener mayor perfección que las que están empleadas en los hospitales y otros lugares semejantes, de donde no salen más que raramente. Por ello se aplicaran de un modo particularísimo a perfeccionarse por medio de una más exacta observancia de sus reglamentos, y sobre todo los que las contemplan más particularmente, como los que siguen". Vicente previene a las hermanas contra quienes quieran convertirlas en religiosas, aunque deban serlo de hecho y estén más obligadas a perfeccionarse que estas. También les previene contra el apego a su confesor y les dice que deben evitar quedarse con el dinero de los pobres. El artículo segundo es: "Considerarán que no están en una religión, estado que no es conveniente para los empleos de su vocación. Sin embargo, en razón de su mayor exposición a las ocasiones de pecado que las religiosas obligadas a la clausura, al no tener por monasterio más que las casas de los enfermos y aquella en la que reside la superiora, por celda una habitación de alquiler, por capilla la iglesia parroquial, por claustro las calles de la ciudad, por cierre la obediencia, no debiendo ir más que a las casas de los enfermos o a los lugares necesarios para su servicio, por reja el temor de Dios, por velo la santa modestia, y no haciendo ninguna otra profesión para asegurar su vocación, y que, por esta confianza continua que tienen en la divina Providencia y por la ofrenda que hacen de todo lo que son y de su servicio en la persona de los pobres, por todas estas consideraciones deben tener tanta o más virtud que si fueran profesas de una Orden religiosa, es por lo que tratarán de comportarse en todos estos lugares con tanta retención, recogimiento y edificación como tienen las verdaderas religiosas en su convento. Para lograrlo se aplicarán a la adquisición de todas las virtudes que su reglamento les recomienda, pero particularmente una profunda humildad, una perfecta obediencia y un gran desprendimiento de las criaturas, y sobre todo tomarán todas las precauciones posibles para conservar perfectamente la castidad del cuerpo y del corazón".

1663. Conferencia del sucesor de Vicente de Paúl, P. Renato Alméras, a las Hijas de la Caridad sobre la virtud de la sencillez, en la que concluye: "Si, hermanas mías, Dios está con las Hijas de la Caridad que son sencillas, humildes y caritativas. Ahí está el espíritu de la Compañía".

1826. Muere en Nápoles Juana Antida Thouret, fundadora de las Hermanas de la Caridad.

1902. El superior general de la Congregación de la Misión, P. Antonio Fiat, en respuesta a los postulados aprobados por mayoría en la Asamblea de la Provincia española celebrada en julio y que le han sido presentados por el visitador de la misma, P. Eladio Arnáiz Nebreda, erige una nueva provincia española que comprende las casas existentes o a establecerse en las provincias de Cataluña, Valencia e islas Baleares. La denominación inicial de provincia de Cataluña será cambiada por la de provincia de Barcelona en 1904. La nueva provincia inicia su andadura con cuatro casas, veinticinco sacerdotes y once hermanos. Aunque el P. Fiat escoge como visitador de la misma al P. Manuel Orriols Jaume, que ejerce de visitador en Filipinas, será el P. Juan Jaume Armengol el que haga las veces de visitador hasta que, en 1905, asuma el cargo el P. Orriols, una vez recuperado de la enfermedad que lo retendrá en Madrid a su regreso de Filipinas. El resto de las provincias civiles de España queda asignado a la Provincia de Madrid, cuyo visitador seguirá siendo el P. Arnáiz y de la que forman parte dieciocho casas y alrededor de cien sacerdotes y cien hermanos.