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6 de diciembre de 1658

Vicente de Paúl inicia con la de hoy, una serie de conferencias a los misioneros sobre las Reglas de la Congregación de la Misión. Comienza dando lectura a la primera regla, que se refiere al fin de la Congregación: "1º Trabajar en su propia perfección, haciendo lo posible para practicar las virtudes que el soberano Maestro se ha dignado enseñarnos con palabras y con el ejemplo, 2º predicar el Evangelio a los pobres, particularmente a los del campo, 3º ayudar a los eclesiásticos a adquirir las ciencias y virtudes necesarias para su estado. Vicente va explicando, uno a uno, los tres puntos y, después, las dificultades que se pueden encontrar. Y sigue: "Les digo estas dificultades, hermanos míos, antes de que ocurran, porque puede que ocurran. No me queda mucho tiempo; pronto me iré; mi edad, mis enfermedades y las abominaciones de mi vida no permiten que Dios me soporte más sobre la tierra. Puede que tras mi muerte, espíritus de contradicción y personas cobardes digan: ¿Qué sentido tiene atender estos hospitales? ¿Qué medio es el de asistir a tantas gentes arruinadas por las guerras e ir a buscarlos a sus casas? ¿Para qué cargarse con tantos asuntos y tantos pobres? ¿Por qué dirigir las hijas que sirven a los enfermos y perder nuestro tiempo con los dementes? Habrá quienes contradigan estas obras. No lo duden. Y otros dirán que es demasiado emprender, enviar a los países lejanos, a las Indias, a Barbaria..." La conferencia se termina con una advertencia solemne contra los falsos profetas que tratarán de apartar a la Compañía de las obras que atiende.