Secciones

Ser cristiano en todo momento y lugar • Una reflexión semanal con Ozanam

No trato de teología en mi enseñanza, pues no tengo el honor de ser teólogo; sin embargo, tengo que hablar mucho de santos y de monjes, y hablaré de ellos como historiador, como crítico, y sobre todo como cristiano; nada me impedirá permanecer siempre fiel en la defensa pública de mis convicciones más queridas, diciendo la verdad a todos, por lo demás con la imparcialidad severa que el interés de la Iglesia inspira a sus hijos, sobre todo a aquellos que quieren tener el honor de servirla, y con esa tolerancia que solo nosotros podemos tener hacia sus mismos enemigos, porque solo nosotros conocemos a fondo lo débil de la naturaleza humana, y porque aun en sus descarríos más deplorables sentimos hacia ella no cólera, sino piedad y amor.

ozanam_firma

Federico Ozanam, en La Gazette de Lyon de los días 26-27 de diciembre de 1845.

reflexion-ozanam-es

Reflexión:

  1. Cuando se puso en cuestión el propósito de la enseñanza de Federico Ozanam en la cátedra de La Sorbona —que, a decir de algunos, trataba más de teología que de literatura extranjera—, Federico manifestó públicamente este texto, que fue recogido por un periódico de su ciudad natal. Este periódico, que reproduce su profesión de fe, añade: «El señor Ozanam se pudo librar apenas con mucha dificultad de aquella multitud que le dio una verdadera ovación».
  2. Se vivían tiempos complejos en La Sorbona, a mediados de la década de 1840. Algunos profesores habían manifestado públicamente su fe católica en las cátedras, entre ellos Ozanam y Lenormant, mientras otros eran abiertamente hostiles a ella. Lo mismo sucedía entre los estudiantes: algunos a favor, muchos en contra.
  3. En este texto, Federico reconoce no ser teólogo (aunque tenía un conocimiento elevado en temas de religión y sabemos, por los textos de su esposa Amélie, que siempre que escribía algún tema relacionado con la fe o la Iglesia pedía la aprobación al arzobispo de París). Pero explica que, en su cátedra de Literatura extranjera, no puede evitar hablar de eminentes cristianos que contribuyeron, a lo largo de toda la historia, al crecimiento del arte, la literatura y, en general, la civilización.
  4. Es, para él, una cuestión de conciencia: no puede dejar de ser cristiano en sus actividades profesionales, ni negar la acción de la Iglesia en la historia que enseñaba, eso sí: “diciendo la verdad” y “con imparcialidad severa”.
  5. No es un fanático que no admita la más mínima crítica a la Iglesia: es más, reconoce de hecho que la Iglesia está formada mayoritariamente por personas débiles, pecadoras; mas, a pesar de sus momentos más oscuros, siente hacia ella “piedad y amor”. La fe nos dice que Dios guía la barca, y que esta no naufragará, a pesar de nuestro pecado.

Cuestiones para el diálogo:

  1. ¿Eres un cristiano “a ratos” (tal vez sólo en la Iglesia, en tu grupo o comunidad…), o vives tu fe en todos los aspectos de tu vida (profesional, familiar, amistades, etc…)?
  2. ¿Sabemos mostrar con sencillez y humildad nuestra visión de la vida a los que tienen diferentes ideas que nosotros? ¿Somos capaces de entablar diálogo con ellos?
  3. ¿Reconocemos que somos pecadores? ¿Qué significa la expresión “santa y pecadora”, referida a la Iglesia?
  4. Los Vicencianos, ¿vemos en el ministerio de la educación un medio para promover a los pobres, para servirles, para provocar el Cambio Sistémico? ¿Cómo se concreta esto?

Javier F. Chento
twitter icon @javierchento
facebook icon JavierChento

No comments yet.

Deja un comentario