2 Cor 4, 6-15; Sal 115; Mt 5, 27-32.

Han oído que se dijo…

En este texto del evangelio Jesús nos enseña a vivir la ley del amor inscrita por Dios en nuestro corazón para que podamos amar en las buenas y en las malas, en la salud y la enfermedad, como se promete al recibir el sacramento del Matrimonio. Por fidelidad a este amor y al mensaje de Jesús, la Iglesia considera indisoluble el matrimonio.

La Iglesia lo defiende porque cree en su valor, porque cree en el valor del amor. Nadie dice que es fácil vivir en pareja, sin embargo más allá de la debilidad humana que vive cada persona hay grandes cualidades y valores que permiten llevar una vida en armonía. El Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Amoris Laetitia llena de esperanza a todas las personas con dificultades en sus familias y matrimonios. Nos dice que “El sacramento del matrimonio no es una convención social, un rito vacío o el mero signo externo de un compromiso. El sacramento es un don para la santificación y la salvación de los esposos. (núm 72).

Vivimos en una sociedad individualista y materialista basada en relaciones del “úsese y tírese” en esta realidad el matrimonio con facilidad se disuelve; necesitamos testimonios creíbles de fidelidad y compromiso permanente, parejas que digan a los jóvenes de hoy que la vida matrimonial es posible con todos los desafíos que presenta.

Señor te pedimos por todos los matrimonios

Fuente: “Evangelio y Vida”, comentarios a los evangelios. México.
Autor: Blanca López Leija, HC

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