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“La señorita de Lamoignon me dijo que, aunque se trata de tomar a mujeres honradas, no obstante, hay motivos para sospechar que la mayoría no vienen a la Residencia de refugiadas por verse obligadas por la penuria de estos tiempos, sino por mala conducta, y, además, todas estas mujeres, reclutadas de todas partes, son mal habladas y de mucho libertinaje (c. 320). Tengo un poco de recelo de las muchachas que han servido y se quedan en la ciudad (c. 30). La jovencilla Ana no parece que valga para Hija de la Caridad; vaya usted viendo si no sería mejor devolverla que colocarla a servir en París, donde hay cada vez más muchachas que se pierden (c. 300). Ponga cuidado en las jóvenes que se presentan, si están dispuestas a volverse en el caso de que no sean aptas, porque ya sabe usted el peligro que tienen las muchachas que se quedan en París (c. 490)”.

Luisa de Marillac, La correspondencia de santa Luisa está plagada de frases parecidas.

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Reflexión:

  1. Las chicas que se refugiaban en Paris no tenían buena fama, como se le escapa a santa Luisa: “En este momento, los señores de San Sulpicio mandan que les demos cuatro jóvenes de las Refugiadas para que ayuden a nuestras Hermanas. Temo que mezclar a estas refugiadas con las Hermanas traiga confusión y mucho perjuicio a las mismas Hermanas (c. 416).
  2. Eran muchas las jóvenes que huían de la miseria y la guerra buscando trabajo y acogida en Paris. Santa Luisa no se desentendió de ellas, pues sabía que eran carnaza sexual para los soldados, al contrario, hizo albergues para acogerlas y encomendó a las Hijas de la Caridad que las atendieran, a otras les buscó lugares donde rehabilitarse, como en la Caridad y en el Hospital General.
  3. A semejanza de la trata de negros desde África hasta América en la época colonial, como un negocio a gran escala (adquisición de esclavos negros en África, traslado y venta en América), la trata de personas existe aún en el siglo XXI. Es el comercio ilegal de mujeres con propósitos de explotación laboral o sexual contra su voluntad y libertad, contra su bienestar y su dignidad.
  4. La trata de personas es más repugnante aún que el tráfico ilegal de migrantes. Este termina con la llegada de los migrantes a su destino, en tanto que la trata implica la explotación persistente de las víctimas de alguna manera para generar ganancias ilegales para los traficantes. Desde un punto de vista práctico, las víctimas de la trata también suelen resultar más gravemente afectadas y tienen más necesidad de protección que los migrantes clandestinos.
  5. La trata de personas es un grito urgente y potente a las cuatro Ramas de la Familia Vicenciana. Si estamos para salvar a los pobres, ¿hay pobres más degradados en el fango, que estas pobres mujeres? Y no hay que esforzarse mucho para encontrarlas. Vicencianos, ¡salvémoslas!

Cuestiones para el diálogo:

  1. ¿Qué decir, cuando nos enteramos de que algún hombre hasta paga por esos servicios que alguna mujer le presta? ¿Es digno de seres humanos, de cristianos, de vicencianos?
  2. ¿Qué postura tomamos ante las inmigrantes que llegan? ¿Qué concepto tenemos de ellas?

Benito Martínez, C.M.


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