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Sor Evelyne Franc en America Central

La Provincia de América Central, se ha sentido con un júbilo inmenso por la presencia de Sor Evelyne Franc, Madre General y de sor Iliana Suarez, Consejera General, quienes han visitado nuestra Provincia, del 27 de marzo al 02 de abril, dedicando esta vez, 4 días al país de Honduras. Honduras está ubicado en el extremo norte de América Central.  Su extensión territorial, comprendiendo todas las islas, es de aproximadamente 112.492 km². Este país se divide en 18 departamentos, con una población que  supera los 8 millones de habitantes. Consta de cuatro grandes familias étnicas: los ladinos o mestizos que son la mayoría, los pueblos indígenas (lencas, miskitos, tolupanes, chortis, pech, tawahkas), garífunas y criollos de habla Inglesa.

A nivel de la Provincia Honduras es reconocido como lugar de misión, ya que de las 8 casas establecidas, 5 de ellas se dedican al trabajo parroquial-rural, encontrándose algunas en lugares de difícil acceso.

Miércoles 28 de marzo. El primer encuentro con la Madre General, fue en la Casa “Nuestra Señora de Monserrat”, en Ceiba, lugar donde le esperaba un buen grupo de Hermanas. Al llegar a la capilla de la Medalla Milagrosa, que fue la primera parroquia de ahí, se entonó el Magníficat e inmediatamente la celebración Eucarística, presidida por el P. Aarón, Director Provincial.

Al terminar se compartió un delicioso almuerzo preparado por las Hermanas de la casa. Fue un compartir sencillo y muy fraterno y, apropiado para que nuestras queridas visitantes hicieran un pequeño descanso después de tantas horas de viaje.

Después del almuerzo, se salió rumbo a Trujillo, donde se realizaría el encuentro con todas las Hermanas que trabajan en Honduras. El lugar del encuentro fue la comunidad “Misión la Milagrosa”, donde Sor Evelyne y Sor Iliana, fueron recibidas alegre y calurosamente por las Hermanas que ya les estaban esperando. En la entrada de la casa un hermoso mural que le daba la bienvenida en Francés, Español, Garífuna, Miskito y Pech (estos tres últimos son lenguas que se hablan en Honduras). Pasamos directamente a la Capilla, entonando con alegría y gratitud el cántico del Magníficat. La cena de esa noche fue una experiencia verdaderamente fraterna al encontrarnos las 33 Hermanas que trabajamos en este país, ya que por las distancias tan largas, estos encuentros no siempre son posibles.

Jueves 29 de marzo. Nos reunimos para compartir un tema preparado por la Madre General, pero antes, la misión de la Moskitia, Sangrelaya, Sabá y Trujillo, presentaron su obra y los diversos servicios que prestan entre los más pobres de Honduras. Las dos casas de la Moskitia, casa “San Justino de Jacobis” en Puerto Lempira y casa “Margarita Nasseau” en Wampusirpi, así como la casa “La Milagrosa” de Sangrelaya, son misiones que se encuentra en lugares abandonados y lejanos, donde solo se puede llegar por cayucos o avioneta. Pueblos olvidados por años, por lo que la presencia de la Iglesia se convierte en signo de esperanza y de alegría. Tocar de cerca la realidad que viven los pobres, la violencia, el narcotráfico, la falta de oportunidades, la explotación, sus luchas por obtener un pedazo de tierra y otras más, nos mueven a seguir siendo buena noticia y a descubrir los signos de vida que brillan como luz en medio de la oscuridad.

El encuentro de la mañana terminó con la Eucaristía, presidida por el Obispo de la diócesis de Trujillo, Mons. Luis Solé, sacerdote de la Misión A esta diócesis pertenecen cinco de nuestras casas. Al término de la Eucaristía, se le agradece a Sor Rosa Elvira Gómez, los nueve años de servicio a la Provincia, por su entrega desinteresada y amor a los pobres y a la Compañía.

Pasamos inmediatamente al almuerzo, en la terraza de la casa, momento que disfrutamos agradablemente, teniendo como fondo el hermoso paisaje del mar atlántico y por el otro lado, los tupidos cerros que pintan diferentes tonos de verdes, embelleciendo aún más este lindo lugar.

Por la tarde, se organizó una salida para conocer el lugar. Al regreso, se encontraban en la casa un grupo de señoras de la AIC que trabajan en esta diócesis. Compartieron con sor Evelyn el trabajo que realizan y su deseo de continuar sirviendo a los pobres, al estilo de Vicente de Paúl

Para terminar la jornada de este día, tuvimos una alegre expansión, donde brotó espontáneamente la creatividad y los dones de las Hermanas. Un momento sencillo pero lleno de grandes detalles.

Viernes 30 de marzo. Con la celebración Eucarística se inició la mañana de este día, poniendo en las manos del

Señor, el viaje de nuestras queridas visitantes, que se dirigen hacia San Pedro Sula. A las 8:00 am, salimos de Trujillo, agradeciendo a las Hermanas de esta casa por la acogida que nos brindaron, no solo a Sor Evelyne y Sor Iliana, sino a todas, creando un ambiente verdaderamente comunitario.

En el viaje de regreso estaba programado visitar a las Hermanas de la comunidad “Virgen de Suyapa” de Sabá, quienes prestan su servicio en dos parroquias, por ello, se pasó primero por Tocoa, una parroquia dirigida por los padres jesuitas y en cuyo lugar se encuentra enterrada sor María Martínez, una Hija de la Caridad de origen español que consagró 36 años de su vida a los más pobres de esta región, estimada y admirada grandemente por su testimonio y entrega, mujer apostólica y con una preocupación constante por las vocaciones nativas, evidentemente un ejemplo de lo que es ser misionera.

De aquí, se salió rumbo a Sabá donde las Hermanas esperaban alegremente este encuentro, al llegar cantaron el himno a la Virgen de Suyapa, patrona de este país y quien recibía a las visitantes, porque estaba entronizada a la entrada de la casa. Disfrutamos de un agradable descanso y de un delicioso refrigerio, preparado con mucho cariño por las Hermanas. Después de una hora, se continuó con el viaje, pues aún faltaban muchas horas para llegar. Nuevamente otra pausa, ahora para almorzar, de nuevo en Ceiba. Al terminar la comida, una pequeña caminata a la playa para contemplar la belleza del mar Atlántico, regalo hermoso de Dios.

Así continuó el camino hasta llegar a San Pedro Sula, donde fueron recibidas por las Hermanas y las niñas del Hogar. Al día siguiente partieron para Puerto Cortés, comunidad en la que se encuentra un asilo de Ancianos y un programa de niños de la calle. De este lugar, sor Evelyne y sor Iliana salieron rumbo a Guatemala. Agradecemos a Dios por la grata visita, que ha fortalecido en cada Hermana que trabaja en Honduras, la unidad y el sentido de pertenencia a la Compañía, así como, el ánimo en el servicio a los pobres.

 

 

One Response to Sor Evelyne Franc en America Central

  1. José F. 17 abril, 2012 at 8:40 pm #

    Que la presencia de la madre general a todas las hijas de la caridad en Centro América fortalezca el trabajo que se está realizando por los pobres como lo hizo San Vicente y Santa Luisa.

    Gracias sor Evelyne por fortalecer el espíritu en nuestras hermanas

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